Don Xabier Prieto

Pedro Soroeta
PEDRO SOROETA

Muchas cosas se pueden decir de don Xabier Prieto Argarate y todas buenas. Yo, sin embargo, siempre me he quedado con dos que son una: su profesionalidad y su amor a unos colores, los de la Real. En este fútbol actual en el que el poder del dinero es el que manda, encontrarse con un jugador como don Xabier Prieto Argarate es un privilegio. Suelo repetir que muy por encima de las personas, que pasan con el tiempo, está el club, la Real. Y es así. En este caso, sin embargo, permítanme que les diga que nuestra querida Real ha sido una privilegiada por haber tenido durante tantos años a don Xabier Prieto Argarate en sus filas. De igual manera, uno no puede sino dar las gracias por haber podido vivir el fútbol de nuestro capitán durante tantos años. Su adiós es llorado desde ayer por una afición que se romperá las manos el día de su despedida, uno de esos días emocionantes que nadie se quiere perder.

Don Xabier Prieto Argarate tiene la piel blanquiazul y el escudo de la Real Sociedad cosido al pecho. Así lo ha demostrado en una trayectoria irrepetible, en la que por encima de sus enormes cualidades futbolísticas, ha sido su profesionalidad la que le ha permitido mantenerse al mejor nivel. Y no lo digo por decir. Prieto ha dedicado su vida a la Real mañana, tarde y noche, durante los partidos, pero también durante los entrenamientos e incluso de vacaciones. Siempre ha sido el primero en regresar a Zubieta antes de la pretemporada, siempre se ha cuidado al máximo para defender de la mejor forma nuestro escudo. Incluso en verano no es extraño verle correr por la playa a primera hora y es que el donostiarra no entiende otra forma de vida para un jugador profesional de la Real Sociedad. Sí, de la Real, siempre de la Real, el que más de la Real, porque como tantos otros ha tenido oportunidades para cambiar de aires, pero ni siquiera ha querido oír los cantos de sirena que le llegaban.

Esa lista que forman Górriz, Larrañaga, Zamora, Arconada y don Xabier Prieto Argarate lo dice todo. Quizá su pena sea no haber ganado un título, pero los valores son más importantes que los títulos. Y don Xabier Prieto Argarate los tiene todos.

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