El Villamarín vota amarillo

En plena jornada electoral andaluza, un catalán vestido de amarillo de arriba a abajo se convirtió en el hombre más preciado para el beticismo

Pau López, atrapa el balón ante el realista Héctor Moreno y Sidnei. /EFE
Pau López, atrapa el balón ante el realista Héctor Moreno y Sidnei. / EFE
Imanol Troyano
IMANOL TROYANO

Hubo ayer un colegio electoral atípico en Sevilla en mitad de las jornada electoral andaluza. Abrió sus puertas a las 12 del mediodía y las cerró poco antes de las 14.00 horas. Unos comicios en los que el color distintivo del vencedor no fue el rojo, morado, naranja ni el azul, sino el amarillo. Me refiero al Benito Villamarín y al hombre que más votos acumuló por aclamación popular: Pau López. Un catalán vestido de amarillo de arriba a abajo fue la persona más querida para el beticismo.

Reducir los noventa minutos de un partido a la actuación de un portero suena demasiado simplista y poco original, pero si ayer la Real no consiguió arañar tan siquiera un punto fue en gran medida por culpa de Pau. El guardameta verdiblanco fue decisivo en media docena de acciones para que el balón no traspasara la línea de gol.

El meta gerundense amargó la mañana de Sandro, que sigue sin ver puerta en Liga. Primero en una acción a los cuarenta minutos de juego ya con el marcador en contra. El canario se plantó en el área bética tras una gran cabalgada y su disparo poderoso tras coger altura lo despejó el cancerbero catalán con los brazos. El segundo intento que desesperó al atacante txuri-urdin sucedió a veinte minutos del final. Sandro recogió un centro de Theo y golpeó con todas sus fuerzas un balón que Pau salvó de manera milagrosa con la pierna derecha.

El guardameta se convirtió en una barrera psicológica, además de la evidente física, para los hombres de Garitano en un partido extremadamente igualado. Apenas brillaron los atacantes de ambos equipos. Willian José sufrió un duro marcaje por parte de Mandi, mientras que Bartra y Sidnei taparon acertadamente a Oyarzabal, Zurutuza y Sandro. Setién era consciente del peligro ofensivo realista y a través de la defensa de cinco, y de William Carvalho por delante de la zaga, neutralizó las intentonas blanquiazules. El portugués, a pesar de su ritmo trotón, se valió de su colocación y superioridad física para entorpecer el juego interior guipuzcoano.

Buen debut de Le Normand

Zurutuza no tuvo el mismo protagonismo que el pasado lunes contra el Celta en Anoeta, en un centro del campo más reforzado esta vez con la vuelta de Illarramendi. Más piezas por dentro que no se tradujo necesariamente en una mejor elaboración de juego. Ayudó, eso sí, a obstaculizar el ataque bético.

Loren, Joaquín y Lo Celso no inquietaron en exceso a la zaga blanquiazul. Y eso a pesar de la inexperiencia de la línea defensiva que dispuso Garitano. Sin Llorente, Aritz y Navas, el técnico de Bergara apostó por Le Normand como pareja de Héctor Moreno y optó por Gorosabel en vez de Zaldua. El central completó un buen partido en su debut en Liga con el primer equipo. Transmitió seguridad y se mostró acertado en los cortes. No se arrugó con el balón entre los pies y siempre buscó la salida limpia desde atrás.

Así, el único gol del partido llegó tras el lanzamiento de un córner. Recordó al tanto encajado en el encuentro de ida de Copa en Balaídos. Entonces fue Iago Aspas quien remató sin oposición en el segundo palo. Como en aquella ocasión tras una peinada en el primer poste. Estos descuidos en Primera se pagan caro.

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