Un Athletic - Real Sociedad en familia y a todo gas

Los pilotos y cuñados Ander Vilariño y Efrén Vázquez apuestan por un triunfo de sus equipos esta noche en San Mamés

Efrén y Ander posan con sus banderas y camisetas en el circuito que regentan en Olaberria./LOBO ALTUNA
Efrén y Ander posan con sus banderas y camisetas en el circuito que regentan en Olaberria. / LOBO ALTUNA
Oskar Ortiz de Guinea
OSKAR ORTIZ DE GUINEA

Ander Vilariño, guipuzcoano de Hondarribia, 38 años y siete veces campeón de Europa al volante de distintos bólidos. Efrén Vázquez, vizcaíno del barrio Rekalde de Bilbao, 32 años y diez temporadas en el Mundial de motociclismo, con dos victorias en Moto 3 en 2014. Gasolina en sus venas. «En general, el mundo del motor no va muy ligado al fútbol», advierten. Huelga decir que no se consideran «muy futboleros» y el motor mueve sus vidas, pero en la antesala del Athletic - Real Sociedad de esta noche en San Mamés encuentran un hueco en el corazón para defender sus colores en el circuito que regentan en Olaberria.

«Ser del Athletic es algo que casi va impuesto en tu DNI si naces en Bilbao», avanza Efrén Vázquez. «No sé si es tanto que naces, pero sí que desarrollas un sentimiento de pertenencia a la tierra donde vives, en mi caso a la Real Sociedad», desarrolla Ander Vilariño. «A mí me ha ocurrido coger un taxi en Malasia y al preguntarme de dónde soy y responder de Bilbao, el taxista decirme 'del Athletic de Bilbao'», apunta Efrén. «Eso te da un punto de orgullo», añade el vizcaíno. «Y más cuando estás lejos de casa», coinciden.

La conversación fluye mientras posan para el fotógrafo ante la sonrisa de Ángela Vilariño. La excampeona de Europa retrata divertida con su móvil a su marido, Efrén, y su hermano, Ander: «Dentro de unos años será bonito recordarlo».

Durante la sesión fotográfica, Ander se afana en mostrar el escudo el escudo de su camiseta txuri-urdin y Efrén, muy bromista, besa el rojiblanco, mientras se enzarzan con sus bufandas. «¡La mía por delante, para que se vea más», bromean. El ambiente es distendido, como su rivalidad futbolística. «Allá donde juegue, yo siempre quiero que gane la Real Sociedad, pero no le deseo ningún mal al Athletic», afirma Vilariño.

«A mí me pasa lo mismo con el Athletic -agrega el bilbaíno-. Le he seguido más en épocas en las que he tenido buenos amigos en la plantilla, como Fernando Llorente, Javi Martínez, Koikili Lertxundi o Ibai Gómez, ahora en el Alavés», lo que da pie a una anécdota de su cuñado.

Igor Zubeldia, el rey del kart

«Hace un par de semanas vino al circuito la plantilla de la Real a andar en los karts, y mi hijo Alexander, de 8 años, conocía a los jugadores mejor que yo. Juega en el Vasconia, pero al no ir a Anoeta ni a Zubieta, le pregunté que cómo los conocía, y me dijo que del colegio. Es bonito la afición que se va creando. Mi otra hija, Naia, es melliza pero no futbolera». Tampoco lo es Aitana, hija de Efrén.

De aquella tarde txuri-urdin en el circuito de Olaberria, Vilariño subraya «el gran ambiente entre los jugadores. Me sorprendió para bien. Miguel Ángel Moyá era el que coordinaba el grupo y me cayó genial. Transmitían un gran 'feeling'». Sobre el asfalto, el mejor fue Igor Zubeldia, uno de los grandes destacados del inicio txuri-urdin.

«Siempre deseo lo mejor a la Real Sociedad, pero no quiero ningún mal al Athletic», afirma Ander Vilariño

Vilariño: «Hace unas semanas la plantilla de la Real Sociedad vino a Olaberria y sorprendió su buen ambiente»

«Ser del Athletic es algo que va impuesto en tu DNI si naces en Bilbao», asegura Efrén Vázquez

Efrén Vázquez: «He ido a San Mamés dos veces: a ver a Brasil y a AC/DC; me retrae el ambiente del fútbol»

El heptacampeón europeo coge carrerilla para 'calentar' el derbi. Hace una década fue la plantilla rojiblanca la que pasó por Olaberria. «No recuerdo el orden, pero los mejores fueron Aduriz, Iban Zubiaurre e Igor Gabilondo. No es por nada, pero ¡los tres guipuzcoanos! Aduriz rodó con su coche conmigo de copiloto, ¡y no veas qué manos tenía!», recuerda Vilariño, que en 2002 y 2003 llevó el escudo de la Real en el morro de su fórmula. «A mí -añade Efrén- sobre un kart me sorprendió Omar Fraile». Y sobre una moto, otro ciclista, Samuel Sánchez. «Tras ganar el título olímpico en 2008, coincidí con él en Jerez en 1:52, cuando el mejor tiempo estaba en 1:44. En la segunda curva tumbó la moto. Yo alucinaba, hasta que me aclaró que de crío corrió en motos».

Según transcurre el encuentro, la charla se desvía del balompié a otras aficiones que les resultan más cercanas. «El fútbol no es un tema recurrente en las comidas familiares», confiesan. «Si no hablamos de motor, nos contamos batallitas de nuestras otras aficiones», la natación en el caso de Vilariño y el ciclismo en el de Vázquez, que practican como complemento de su preparación física. Si está en Bilbao, el motociclista suele entrenarse con la grupeta de Omar Fraile, Igor Antón, Ibai Salas, Igor Merino... Con Juanma Garate también ha compartido horas de sillín. «Voy cuando están fuera de temporada o les toca suave». Aunque es de Bilbao, admite que se limita a ir a rueda.

De Atotxa, a San Mamés

Pese a su pose de hinchas en estas páginas, han acudido al campo en contadas ocasiones. Pero Vilariño no olvida su debut en Atotxa. «Era muy niño, y nos invitó a la familia Bixio Gorriz, que vivía cerca. Recuerdo ver el partido de pie, y un gran ambiente. Tengo una foto con Gorriz de aquel día». «Y otra con todos los jugadores», apunta Ángela.

No ha ido mucho a Anoeta, pero sí más que el motociclista a San Mamés, que es socio de honor de la peña Euskal Lions. «Me han ofrecido entradas muchas veces, pero solo fui a un partido de Brasil -en el centenario del Athletic- y a un concierto de AC/DC», suelta ante la carcajada general. «Si pasas el año compitiendo, con muchos días fuera de casa, no coges el hábito de ir al campo», sostiene Vilariño. «A mí, además, me retrae el ambiente. Por suerte, no sucede en el derbi vasco, pero no tolero la violencia entre aficiones. No quise ir a un Athletic-Apoel, y mira la que se montó. Da pena».

Esta reacción la heredó de su padre. Tras ser campeón de España sobre una moto, Efrén jugó en el filial del GSI Bilbao de fútbol sala. «Iba a los partidos con mi abuelo. Mi padre nunca vino a verme porque decía que no soportaba reacciones de los padres», recuerda el bilbaíno.

Antes de marcar la equis en su quiniela, los pilotos desgranan sus proyectos. Efrén seguirá como piloto de pruebas de KTM en el desarrollo de la moto de 2020, su labor en la escudería júnior Laglisse -de la que salió Maverick Viñales- y en la academia de Olaberria, de tutor junto al andoaindarra Iban Korrotxano -«mi mayor rival en mis inicios»-. «También queremos abrir una escuela de formación para jóvenes pilotos de la zona», adelanta.

A Ander Vilariño se le hace «raro» haber corrido solo tres carreras. «Mato el gusanillo competitivo con la natación. Pero me gustaría volver». Tiene «avanzado» un volante para 2019, pero «está sin confirmar. Si compito, será con unas garantías de hacerlo bien. De cualquier manera, prefiero retirarme». Atenta a todo, Ángela también espera «competir toda la temporada, no carreras sueltas como este año. Pero todo depende de los patrocinadores, y es una época difícil en este sentido».

Para cerrar, cada uno tiene clara su porra para el derbi entre dos equipos que «necesitan la victoria» para no descolgarse de la zona noble. Además de con el corazón, apuestan «con la cabeza». Efrén Vázquez se inclina por un «claro 3-1», mientras Vilariño opta por «un 1-2» que firmaría cualquier txuri-urdin. «Da igual quiénes marquen, hay que ganar».

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