Un día veréis a la Real en el balcón

Ander Barrenetxea celebra el tercer gol de la Real ayer en Anoeta. / JOSÉ MARI LÓPEZ
Ander Barrenetxea celebra el tercer gol de la Real ayer en Anoeta. / JOSÉ MARI LÓPEZ
Gorka Larrea
GORKA LARREA

Queridos amigos y amigas, si quieren leer la crónica del partido de ayer, les sugiero que pasen de página. Debo admitirles que vi el partido a lo Laudrup. Tratar de seguirlo y estar al cuidado de mis hijos de año y medio es como tener la comida calentando al fuego y el pan tostándose al horno. Es dinamismo y movilidad, me recuerdan a los jugadores del Ajax.

Los niños agradecen las rutinas tanto como Rafa Nadal cuando salta a la pista. Uno de nuestros rituales diarios consiste en ir al parque infantil del Alderdi Eder. Cada día les señalo al Ayuntamiento que se encuentra a pocos metros y les susurro al oído: «algún día veréis a la Real subida a ese balcón celebrando un título». La magia de la paternidad se descubre al preferir que las cosas buenas les pasen a tus hijos en vez de a ti.

Llevo más de 30 años siendo socio de la Real y me resisto a pensar que ya hemos vivido más momentos intensos de los que por derecho nos correspondían. Posiblemente hemos visto más cosas de las que podemos recordar y recordamos más cosas de las que hemos visto. La melodía de la Champions ha sonado en Anoeta, ascendimos a primera en el año del centenario e incluso le disputamos una Liga al Real Madrid. Pero en mi corta memoria no constaba la celebración de ningún título. El equipo femenino de la Real con su épica victoria de Copa ha escalado a pulso hasta ese balcón y nos ha emocionado con este sueño compartido. ¡Bravo por vosotras, vais por delante! Muchas gracias Gonzalo y equipo por hacer lo posible y hacerlo posible.

Para títulos y palmarés de película tenemos a Zidane. Solo le falta venir en septiembre a recoger el Premio Donostia del Festival junto a Penélope. No es su primera temporada de blanco pero sí su primera en blanco. La leyenda, después de todo, es una suma de actos épicos y actos vulgares.

Arrancó el partido y parecía que Brahim Díaz había retado a Barrenetxea a un duelo típico de NBA para disputarse el «Rookie» del año. (Duelo que terminó en tablas con reparto de goles para ellos). Mikel Merino, ex del Borussia Dortmund, ratificó la teoría de que las mejores piezas y recambios vienen de Alemania. Se ha acoplado perfectamente al mecanismo del equipo siendo el engranaje perfecto para su buen funcionamiento.

Una pena que Xabi Prieto no haya dejado anotado en su testamento futbolístico el secreto para lanzar eficazmente los penaltis. El heredero Willian José se lo hubiera agradecido. 1-1 al descanso y el Real Madrid con 10 jugadores.

El 2-1 fue obra del purasangre Joseba Zaldua, que con su casta, compañerismo y pundonor, demostró que si le soltáramos en la isla de Supervivientes te ganaría todas las pruebas de recompensa, conseguiría comida e incluso se llevaría bien con la Pantoja.

Partido de 24 quilates de todo el equipo. Salió todo redondo y se cumplieron las exigencias del guión. ¡Soló faltó que Imanol hubiera sacado a Nahikari García los últimos minutos!

Ayer rompimos la rutina y bautizamos a mis hijos en Anoeta por la religión del 'Realismo'. Justo cuando se cumplía un año de haberlo hecho por la iglesia. Con 'baño de multitudes' y festín de goles. Aproveché para susurrarles al oído: «la vida es una sucesión de pequeñas victorias y grandes derrotas. El éxito es la excepción. Nunca dejen de animar a este equipo.» Solo me queda darles las gracias por haberme permitido asomarme a este balcón del periódico. Muchas gracias por estar ahí. ¡Aupa Real!

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