No hay verdad absoluta

Frente al Levante comprobé cómo un aficionado puede pasar de querer destrozarlo todo, a la euforia final por la victoria. Es el fútbol.

No hay verdad absoluta
Roberto López Ufarte
ROBERTO LÓPEZ UFARTE

Tuve la ocasión de ver el encuentro contra el Levante con unos amigos aficionados de la Real Sociedad y comprobé de primera mano cómo sufren en los partidos. En la primera parte, con el 1-0 y viendo el juego del equipo, querían destrozarlo todo. Al acabar con victoria de la Real las cosas estaban de nuevo en su sitio. Pero comprobé el sufrimiento, la forma en la que viven los partidos los más forofos y es tremendo. Yo intentaba explicarles que había que tener más tranquilidad, que hay que ver las cosas con un poco más de calma, pero creo que ni siquiera me escuchaban. Lo cierto es que la Real tuvo muchos más problemas cuando jugó con cinco defensas que con cuatro. Pero lo que me quedó claro es que lo que importa es el resultado final. Mis amigos pasaron de la tristeza absoluta con el 1-0 a la euforia con el 1-3. Durante muchos minutos pensé que se les iba a atragantar la cena, lo veían todo negativo, faltaba agresividad, decisión... Pero al final la Real ganó y todos tan contentos. Y es que en el fútbol la verdad absoluta no existe.

Lo cierto es que la Real, con la salida al campo de Zurutuza y Juanmi se encontró a sí misma. Y ya saben lo que pienso. Si Illarra y Zurutuza funcionan, la Real tiene mucho ganado. Y quiero hacer una consideración sobre Juanmi. Siempre digo que un partido son catorce contra catorce, no once contra once, porque hay jugadores que, saliendo desde el banquillo, pueden ser igual o más decisivos en un partido que uno que juega desde el principio. Y Juanmi lo fue.

Lo que parece claro es que los viernes nos traen suerte: victorias en Huesca, Bilbao y Valencia, y las dos últimas antes de sendos parones de Liga, lo que siempre es muy importante. Han pasado ya diecisiete días desde aquel partido, tiempo suficiente para recuperar a algún jugador importante, como Merino por ejemplo.

Tres partidos que me llaman la atención

En las últimas semanas he visto tres partidos de los que no me resisto a hablar porque me llamaron mucho la atención. El primero, el derbi entre el Manchester City y el United, con un juego espectacular de los de Guardiola. El segundo, el Barcelona-Betis, con un fútbol de alta escuela del equipo de mi amigo Setién y el tercero, el primer choque de la final de la Libertadores entre Boca y River. El duelo entre estos dos equipos fue especial, diferente y me recordó a los partidos de antaño, de hace muchos años. Qué tensión, qué 'savoir faire' por parte de los dos equipos, qué presión. De verdad que me recordó a los partidos de los años 80. Increíble.

Ojo, que el Celta es un muy buen equipo

Del encuentro de este lunes destacaría que el Celta viene tocado, pero después de hacer un gran partido contra el Madrid. Ojo que es un equipo que me gusta y tiene muy buenos jugadores, como Aspas, que es un fenómeno. Sabe a qué juega y tiene un fútbol combinativo que sorprende. Por ello no debe faltar la presión de la Real y la agresividad en ataque. Y el acierto en el remate claro. En este sentido, y a pesar de que lleva tiempo sin marcar, no hay que preocuparse por Willian José. En nuestra época Satrus, nuestro máximo goleador de todos los tiempos, también pasaba estas rachas, pero los que jugábamos con él no estábamos preocupados, porque sabíamos que el gol iba a llegar. Willian, además de marcar goles, aporta otros valores que son también importantes para el equipo y seguro que el gol llegará más pronto que tarde.

 

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