Real Sociedad

Veinte minutos son suficientes

Postigo intercepta el disparo de Oyarzabal en la segunda mitad cuando el marcador reflejaba el 1-0 favorable al Levante. /alterphotos/dam
Postigo intercepta el disparo de Oyarzabal en la segunda mitad cuando el marcador reflejaba el 1-0 favorable al Levante. / alterphotos/dam

Una Real temerosa y triste tira la primera hora de partido, pero aparece a tiempo para ganar bien ante el Levante

Pedro Soroeta
PEDRO SOROETA

Dos partidos en uno. 60 minutos más que discretos de la Real, sin un solo tiro a puerta. Veinte minutos, los últimos, en los que el once realista arrolla al Levante, le mete tres goles y puede hacer alguno más. Muy malas sensaciones, que dan paso a un final feliz. De la nada, al todo. De un planteamiento triste y erróneo, a una Real imparable en la recta final. Del posible 2-0 del Levante, que estuvo muy cerca de llegar, al 1-3 contundente definitivo. No hay término medio, pero lo más importante, como siempre, es que los de Garitano volvieron a la senda del triunfo en el momento más oportuno y ya son cuatro victorias lejos de Anoeta. Pero vayamos por partes.

La reacción final, en la que por fin la Real se lanzó al ataque con decisión y acierto Lo mejor

En la primera hora del partido el once realista fue prácticamente inexistente Lo peor

De la Real más triste...

La primera parte, sobre todo, y los primeros quince minutos de la segunda, fueron decepcionantes. Muy decepcionantes. Con un equipo acobardado, jugando en función del Levante, con casi todos sus jugadores detrás del balón, la Real dio una imagen de equipo pequeño, muy pequeño, incapaz de dar tres pases seguidos y sin ninguna fe a la hora de buscar el ataque. Los realistas llegaban tarde, estaban descolocados, cometían errores de bulto y lo mejor, sin duda, fue que a ese minuto 60 se llegó solo con un gol en contra, porque el Levante mereció hacer el segundo.

El gol de Theo rompió la peor racha blanquiazul sin marcar desde el ascenso en 2010 El dato

...a una Real arrolladora

Pero de repente apareció la Real. Sin tanto defensa ya en el campo, con un Zurutuza imperial -increíble que no sea titular- y un Illarra que fue otro desde que jugó en su sitio, como le gusta, el juego empezó a fluir en ataque. La Real comenzó a pisar el área contraria y con jugadores como Juanmi ya se sabe que pisar el área es sinónimo de gol. Llegó el primero y a partir de ahí solo hubo un equipo, la Real. Una Real, ahora sí ambiciosa, que hizo el segundo, luego el tercero y siguió buscando más. La pregunta, claro, es qué hubiera pasado si el juego hubiese sido el mismo desde el principio. No lo sé. Lo dejaremos en que bien está lo que bien acaba, pero....

Con las entradas de Zurutuza y Juanmi y la mejora de Illarra con los cambios, se vio otra Real La clave del partido

Mes decisivo

Llega ahora un nuevo parón con un sabor muy parecido al último. Entonces la Real lo afrontó tras ganar el derbi de San Mamés de forma contundente. Ahora lo hace tras vencer otra vez fuera. Por ello, y en espera de la primera victoria en Anoeta, el mes que se avecina desde que se reanude la Liga será decisivo. Seis partidos le esperan en algo menos de un mes a los blanquiazules, cinco de ellos de Liga y cuatro en Anoeta, en donde ya es indispensable ganar. Ya no hay excusas ni de lesionados ni de adaptación a lo que quiere el entrenador, porque ya son cinco meses trabajando cada día con él. La Real tiene que crecer en ataque, jugar menos en función del rival y jugar con personalidad cada partido para empezar a sumar de tres en tres. La primera cita será frente al Celta en Liga diecisiete días después del choque de ayer. Tiempo suficiente, desde luego, para que los jugadores que vienen de lesión mejoren su puesta a punto. Es hora de dar un paso adelante de verdad. El segundo triunfo consecutivo metería a la Real en la pelea en la que debe estar.

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