El difícil arte de defender

El Athletic no vio venir a una Real que supo esperar su momento y que demostró que se puede ganar el derbi sin acaparar el balón

Seguridad. Raúl García trata de rematar un balón a media altura, bien cerrado por Illarramendi y Oyarzabal. /JOSÉ MARI LÓPEZ
Seguridad. Raúl García trata de rematar un balón a media altura, bien cerrado por Illarramendi y Oyarzabal. / JOSÉ MARI LÓPEZ
IMANOL TROYANO

Quien marque primero tendrá mucho ganado». Esta frase manida ya no cabe en el fútbol de hoy en día. ¿Es el final del resultado gafas? ¿Acaso están en peligro de extinción los partidos en los que apenas se ve un gol? Ni una cosa ni la otra. Sí da la sensación de que en el fútbol del presente se premia más el gol a favor y ya no se penaliza tanto el que se encaja. Se da por hecho que cualquiera puede recibir, incluso los ya no tan intocables Barcelona y Real Madrid, así que por lo menos hay que pensar en marcar de par en par. Por si las moscas.

Bien lo sabe la Real, que tan solo ha dejado de encajar en una ocasión. En Huesca. Poco rédito para un equipo que intenta imponerse desde el trabajo sin balón. El estilo que intenta plantear Garitano va contra la corriente establecida. Ahora lo que toca es dominar el difícil arte de defender y esa transición no está siendo sencilla. El camino del éxito pasa por desentenderse del juego combinativo y de toque que proponía Eusebio.

Ayer en San Mamés los blanquiazules tardaron casi diez minutos en salir de campo propio. Toda una declaración de intenciones. El plan estaba marcado. Solo era cuestión de tiempo aprovechar el fallo del rival. Y de esta manera, explotando más los errores ajenos que las virtudes propias llegó el primer gol. Y del mismo modo llegó el segundo y tercer tanto. Sin que nadie lo esperara. A esta Real no se le ve venir.

Mientras se completa esa reconfiguración defensiva, los jugadores aún demuestran que conservan la faceta ofensiva intacta. A este equipo se le caen los goles. Tan solo en la última jornada en Anoeta contra el Valencia dejó de ver puerta y eso que Willian José falló un penalti. Los doce goles a favor no son característicos de un conjunto que se encierra atrás.

Zubeldia, el mejor ejemplo

El centro del campo txuri-urdin está plagado de talento y Garitano lo aprovecha para acumular piezas que sirven para enmarañar el juego rival. Zubeldia es el mejor ejemplo, intocable hasta el momento para el técnico de Bergara. Lo mismo saca la escoba para barrer las inmediaciones del área propia, como presiona en zona avanzada y recorre la banda con desborde. Esta Real no es vistosa, pero compite. ¿La posesión? ¿Quién se acuerda de la posesión cuando se gana? Por cierto, ayer sí que venció quien marcó primero.

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