El triunfo lo borra todo

El debut realista deja sombras en defensa y en ataque pero un equipo que remonta a un Villarreal a domicilio sin jugar casi nada algo tiene

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Qué bien sienta empezar la Liga con una victoria, aunque sea sin jugar excesivamente bien. Dame pan y dime tonto, que diría aquél, porque las penas con pan son menos penas. Y la Real Sociedad ha podido sumar tres puntos en un campo maldito en el que coleccionaba decepción tres decepción -cuando no goleada- y lo ha hecho frente a un rival que está en Europa, lo que pone en valor estos tres puntos.

En la zona mixta del Estadio de la Cerámica se daba mucho valor al triunfo por la especial circunstancia de que esta temporada la Real Sociedad abre la Liga con tres partidos seguidos fuera de casa por las obras de Anoeta y el primer visitante que pasará por San Sebastián será el Barcelona. Nadie regala puntos y ganar a las primeras de cambio es un golpe encima de la mesa que debe armar moralmente a los blanquiazules para adaptarse al nuevo estilo de Garitano cuanto antes.

Dijo el míster en sala de prensa que su equipo supo a qué jugar y por dónde quería llevarse el partido. Los resultados sostienen cualquier afirmación, faltaría más, pero debo confesarles que esta nueva Real Sociedad aún me tiene desconcertado. O quizás es que me pasa como a los jugadores, que todavía estoy en fase de adaptación.

Jugar bien o jugar bonito. Recuerdo la primera clase de 'Táctica, estrategia y sistemas de juego' en la escuela de entrenadores hace ya bastantes años. El profesor Mikel Etxarri incidió en que lo más importante para entendernos era llamar a las cosas por el mismo nombre. Solo así podríamos conocerlas y debatir sobre ellas, por lo que los primeros días incidió en la terminología futbolística para hablar un mismo idioma. Solo así pudimos entendernos.

A la salida del estadio algunos aficionados de la Real Sociedad me dijeron textualmente: «Escribe que no hemos jugado a nada». No entendía el enfado con los tres puntos en el bolsillo. Pero, ¿qué es jugar bien? ¿Jugar bonito? ¿Jugar bonito es jugar bien?

En mi opinión la Real Sociedad de Eusebio jugó más veces bonito que bien, porque era un equipo muy difícil de equilibrar que dependía de la brillantez para sacar adelante los encuentros. Incluso en sus peores momentos, cuando el técnico ya tenía fecha de caducidad, se permitió el lujo de golear a Deportivo y Levante en Anoeta, pero no ganaba un partido como el del sábado ni por equivocación. Y como es imposible estar siempre inspirado, el producto era algo muy atractivo pero no tan eficaz.

No creo que la Real Sociedad jugara bien ni bonito en Villarreal, pero que fuese capaz de ganar cuando el rival fue superior en la mayor parte del duelo habla a su favor. Ocurrió algo parecido en el amistoso de Gal contra el Athletic. El cuadro rojiblanco fue bastante mejor pero el marcador no reflejó esa superioridad en la misma medida.

Y cuando digo que no jugó bien es porque no creo que estuviera bien defensivamente siquiera. En defensa falta acoplamiento, porque cada uno hizo la guerra por su cuenta. No hay sincronización en los movimientos y Héctor Moreno se pasó el partido picando a los arrastres de Ekambi en vez de tirar la línea y recortar, lo que permitió que Gerard le ganara la espalda ante la enorme distancia que le separaba de Theo. Menos mal que Rulli estuvo soberbio y evitó un par de goles claros...

En el repliegue también nos pillaron descolocados más de una vez, sobre todo en la primera parte. Así llegó el gol de Gerard en un balón filtrado por Cáseres que deja a los delanteros locales en situación de 2x2 con los centrales. El desenlace fue el esperado en Primera. En ese mal momento Rulli evitó el segundo tanto que hubiera decantado el partido y dio aire a la Real Sociedad .

¿Quién corre al espacio? En ataque tampoco hubo nada especial. El objetivo de Garitano era neutralizar el juego interior amarillo, para lo que pobló la zona ancha con hasta cuatro mediocentros, aunque a Merino lo tiró a la izquierda, a Pardo de mediapunta y a Illarramendi a la derecha. Con eso, un enganche natural como Oyarzabal y Willian José, un delantero que juega más de espaldas que al espacio, había que generar fútbol de ataque. Algo que fue imposible en balón corrido, porque el equipo se hacía demasiado rígido y estático, con nadie incapaz de romper al hueco. Hubo una jugada que fue significativa en la primera parte. Zubeldia robó un balón avanzó en conducción y se dio cuenta que era...¡el más adelantado! Tuvo que volver tras sus pasos y echar el balón atrás.

Si la Real Sociedad quiere jugar así necesita a alguien que aporte profundidad con los desmarques, porque no siempre el rival le va a regalar dos balones para que remonte el partido. Está claro que es mérito de Willian y Juanmi la definición de ambas jugadas, pero también demérito del contrario.

Me da que se puede mantener la misma idea aprovechando mejor los recursos que uno tiene con poner a la mayoría de los hombres en su hábitat natural. Illarramendi rinde menos caído a la derecha y jugando con otro compañero al lado que de 'cuatro' único. A Merino le pasa lo mismo caído a la izquierda. Pardo no es mediapunta, aunque hizo un gran trabajo, y Oyarzabal ha demostrado que es capaz de tirar rupturas como segundo delantero y que se ahoga si echa el ancla en una de las bandas. Por ahí puede venir la mejoría de un equipo que tuvo el mérito de ganar en Villlarreal jugando de una manera discreta.

Estrategia, valentía y versatilidad. Prefiero que acaben el artículo con un buen sabor de boca, por lo que dejo lo positivo para el final. Hubo tres detalles que me gustaron.

El primero fue la capacidad para manejar diversos planes en el mismo partido de Garitano. Partiendo de una buena idea -aunque en mi opinión discretamente ejecutada-, no tuvo problema en cambiarla cuando Juanmi hizo el 1-2 para defender la renta al meter una defensa de tres centrales con Aritz, Llorente y Héctor Moremo, con Zaldua y Theo en las bandas y una línea de cuatro en el medio con Juanmi, Illarramendi, Zubeldia y Zurutuza, con Willian José arriba. Un 1-5-4-1 en toda regla con repliegue intensivo que anuló completamente los impulsos ofensivos rivales. Porque la Real Sociedad no vivió ninguna situación de riesgo a partir de entonces. Y es de reseñar.

También destacaría la valentía del técnico para dar entrada a Juanmi por Pardo y tratar de reducir el partido a esa media hora final consciente de que con un marcador igualado el rival tendría que dejar espacios atrás. Le funcionó.

El tercer aspecto es la estrategia. La Real Sociedad dio una lección en esta faceta con un Pardo que exhibió un guante en la ejecución del balón parado. Zubeldia y Llorente estuvieron a punto de marcar en sendos córners y Oyarzabal lo hizo, aunque su remate fue anulado por falta previa de Llorente. Diferentes opciones usando distintos hombres que dieron a la Real Sociedad su mejor argumento ofensivo. Como ven, una primera jornada con luces y sombras que sabe muy dulce por el triunfo logrado. Pero aún queda mucho camino que recorrer. Próxima estación, Leganés.

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