«¿Retirado? Tengo casi 70 años y muchas heridas de guerra...»

El galés John Toshack, que cuenta cómo llegó a ser entrenador casi sin título, está feliz al comprobar que hoy en día muchos equipos juegan con el sistema de tres centrales que él instauró

Toshack entrenador
El entrenador galés, junto a La Concha. / Michelena
Pedro Soroeta
PEDRO SOROETA

John Toshack está a unos meses de cumplir 70 años. El galés, que llegó a San Sebastián en 1985, se acerca por tanto a su final de carrera como entrenador, si es que no ha llegado ya. Su experiencia en Irán en donde, según reconoce no se encontró muy cómodo, puede haber sido la última. En todo caso, se siente muy orgulloso de su trayectoria en los banquillos, en los que ha marcado algunos hitos, como ser el único que en España ha ganado los tres títulos –Liga, Copa y Supercopa– con tres equipos distintos: Real Madrid, Real Sociedad y Deportivo de La Coruña.

– Empecemos por el final, su estancia en Irán.

– La verdad es que no estuve muy cómodo. No es fácil de explicar, pero fue una experiencia difícil. He trabajado en nueve países diferentes y lo de Irán ha sido distinto a todo. Jugamos seis partidos, ganamos dos, empatamos tres y perdimos uno. En la Copa nos eliminaron por penaltis. No íbamos tan mal, pero fue complicado para mí, porque habían hecho un equipo completamente nuevo.

­– Quién le iba a decir a usted cuando empezó como entrenador que iba a entrenar en nueve países distintos.

– Sí, es increíble. Y te cuento una cosa. No voy a decir que haya sido entrenador por casualidad, pero lo he sido porque pude escapar de la red.

– ¿Qué quiere decir con 'escapar de la red'?

– Pues que casi no soy entrenador nunca.

– ¿Cómo dice?

– Mira. Cuando yo fui al Liverpool estaban Shankly como primer entrenador, Paisley de segundo y Fagan de tercero. El segundo sustituyó al primero y el tercero al segundo. Pues bien, ninguno de ellos tenía ni tuvo nunca ningún título de entrenador.

– Pero hablábamos de usted.

– Sí. En 1968 yo tenía 19 años y pensé ir a un curso de entrenadores. Ya estaba en el primer equipo de Cardiff y tenía la idea de ser entrenador. Recuerdo que las clases eran 12 jueves seguidos por la noche. El galés John Charles, que entonces estaba acabando su carrera como futbolista, también se apuntó al curso. Charles era un ídolo para mí, era la razón de que a mí me gustara el fútbol. Pues bien. Teníamos que hacer la práctica y en el grupo había algunos que no sabían controlar ni una bolsa de cemento. Y mira. John Charles no pasó el examen y yo, con 19 años, me fui a casa y le dije a mi padre que lo quería dejar, que si Charles no podía ser entrenador, qué pintaba yo allí. Pasé el examen, pero suspendí en reglas del juego. Luego hice otro examen y aprobé. Yo no tengo otro título de entrenador que aquel. Por eso digo que de alguna manera escapé de la red.

– ¿Y cómo pudo llegar entonces a la Real Sociedad en 1985?

– Pues casi de casualidad. Para ser entrenador entonces o tenías el título que hacía falta aquí, que yo no tenía, o te lo daban si habías entrenado tres años en Primera división en otros países. Yo había dirigido dos años al Swansea en Primera, tras llevarle de Cuarta a Primera, y un año al Sporting de Lisboa. No tenía más cualificación que eso cuando llegué aquí. Luego estuve cuatro años en la Real, con un título de Copa y dos subcampeonatos, de Liga y Copa.

­– Increíble.

– Sí. Y no voy a decir que para ser entrenador tienes que ser exjugador, pero sí digo que si tu has jugado con el Liverpool el domingo, te has ido a Alemania a jugar el miércoles contra el Bayern y el fin de semana siguiente juegas contra el Everton, seguro que tienes mejor idea de todo que alguien que no lo ha vivido. ¿Me entiendes, no? Y que conste que no tengo absolutamente nada contra los profesores que dan los títulos.

– Sí, sí, claro. Lo que veo es que casi no pudo ser entrenador de la Real Sociedad...

– Eso es, fíjate cómo es la vida. Por el tema de los tres años. Sí, me escapé de la red. Hoy no hubiera sido posible.

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– ¿Da por terminada ya su carrera de entrenador?

– Bueno, te voy a decir una cosa. Me llamaron de Marruecos nada más salir de Irán. Querían que fuera y llegara a un partido de la Champions de África dos horas antes de empezar. Una locura. Pero sí, tengo que admitir que dentro de unos meses voy a cumplir 70 años y, como ya he dicho alguna vez, no soy el pollo de primavera que llegó a San Sebastián hace 33 años. La verdad es que noto las 'viejas heridas de guerra'. Algunos defensores ingleses me dejaron recuerdos para toda la vida. Tengo que admitir que no estoy ni física ni mentalmente como hace años. Supongo que cuando vas a cumplir 70 años es algo normal.

– Oiga, pues ahora se ha puesto de nuevo de moda el sistema de tres centrales que usted implantó aquí.

– Ya lo veo yo, pero no solo aquí, sino en muchos países.

– He leído que Bilardo dice que él fue el creador de este sistema de juego, en el Mundial de 1986.

– ¿Ah sí? Pues muy tarde me parece 1986 porque este sistema es de mucho antes.

– ¿Cómo se le ocurrió poner un día tres centrales?

– Son cosas del fútbol. Yo era entrenador-jugador del Swansea en Cuarta división. Siempre he sido delantero, pero teníamos tres muy buenos, a los que no podía quitar y además desde arriba no veía bien el juego del equipo. Entonces un día salí de central para poder analizar el juego mejor desde atrás. Y me di cuenta de lo complicado que era jugar de central con cuatro atrás. Me mataban por velocidad. Al final yo me puse de líbero entre los dos centrales. Y claro, eso influyó en el juego de todo el equipo. No me servían dos laterales que no pasaran del centro campo, sino dos que subieran la banda. Fui cambiando el equipo y di con este sistema. A mi nadie me lo enseñó, no estaba en ningún libro. Fue algo natural.

– Luego lo puso en práctica en la Real Sociedad. Y con éxito.

– Estaban Górriz y Gajate de centrales y Arconada atrás. El problema es que Górriz y Gajate no hablaban, el que mandaba en el área era Arconada. Lo que pasó es que Luis se lesionó de gravedad en la rodilla en mi primer partido en la Real. Entonces nos quedamos con dos porteros jóvenes, Elduayen y González. Me di cuenta de que en ese espacio que se forma entre el portero y los dos centrales nadie hablaba, nadie mandaba. Y eso no podía ser. Teníamos un problema, porque además luego Elduayen tuvo una apendicitis y fue baja unas semanas. Entró González y entonces decidí hablar con Larrañaga, que sí mandaba, y meterle entre los dos centrales. Los laterales eran Celayeta y Sagarzazu, pero necesitaba dos más ofensivos. Vino Rekarte, que sí era más ofensivo. Y empezamos a jugar con ese sistema. Nos fue bastante bien, a pesar de que al principio me criticaron mucho, como casi siempre.

– Luego también lo puso en práctica en el Real Madrid.

– Sí y también me criticaron. Me decían que el Madrid no era la Real y no se podía jugar así. En las tres primeras jornadas me mataron a palos, pero creo que al Valencia le metimos seis goles en el cuarto partido. Luego fuimos de goleada en goleada, hasta que conseguimos el récord de goles del Madrid. Entonces nadie hablaba ya del sistema.

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– Luego Cruyff también jugó así.

– Sí. Donde yo tenía Chendo y Gordillo, creo que él jugaba con Goikoetxea y Txiki Begiristain. Yo tenía la teoría de que los laterales suben, pero los extremos no bajan. Y es que todos los sistemas tienen sus problemas. Lo importante es estar cómodo con tu forma de juego. A mí nadie me enseñó este sistema. Recuerdo que hasta Luis Aragonés, que siempre jugaba con el 4-4-2, un día jugó con líbero. Se lo recordé, y apurando el cigarrillo miró para otro lado, como si no me hubiera oído. Un grande, Luis Aragonés.

– Usted jugó hasta con dos líberos contra el Barcelona.

– Sí. Larrañaga y Andoni Imaz fueron los líberos contra el Barcelona en Atocha, con tres jugadores por delante. El Barcelona tenía mucho juego interior con Laudrup, Stoichkov, Bakero, Txiki y buscamos una forma diferente de jugar. Pusimos a Zúñiga y Lumbreras, creo que con Alaba de central y Larrañaga e Imaz de líberos. Nos salió bien, porque ganamos 2-1. Ahora, es verdad, se juega con tres centrales en línea, no como antes.

– Incluso en la final de Copa de Zaragoza, usted colocó a Dadie ahí.

– Sí, con Górriz y Gajate y Larrañaga por delante. Y le ganamos al Atlético de Madrid.

 

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