El clavo que saca otro clavo

La llegada de Theo Hernández cubre en la Real Sociedad el vacío que dejó el traspaso de Yuri al PSG el verano pasado pero no debe ocultar que Zubieta lleva 14 años sin sacar un lateral zurdo, desde los tiempos de Javi Garrido

Yuri controla el balón ante la presencia de Illarramendi y Sangalli el sábado en Irun. /ARIZMENDI
Yuri controla el balón ante la presencia de Illarramendi y Sangalli el sábado en Irun. / ARIZMENDI
Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Asier Garitano estará contento. El sábado tras la derrota en Gal pidió dos fichajes «para equilibrar la plantilla» y ya tiene el primero. A la espera de la firma definitiva, se puede dar por hecha la llegada de Theo Hernández a la Real Sociedad para cubrir esa vacante que dejó el traspaso de Yuri al PSG el pasado verano. Pero vayamos por partes.

De punto fuerte a débil

La incorporación del francés supone un espaldarazo importante para la competitividad de un equipo que llevaba un año cojo en el flanco izquierdo. En la campaña 16/17 los laterales fueron unos de los grandes protagonistas en el éxito europeo y el año pasado se convirtieron en un problema, por la facilidad con la que el contrario les ganaba la espalda. Por demérito suyo y por un estilo de juego que les llevaba al límite. En un suspiro, una de las virtudes colectivas se convirtió en defecto. Y los rivales no son tontos y saben por dónde buscarte las cosquillas.

En un fútbol tan equilibrado como el actual, en el que es muy difícil marcar diferencias en campo contrario, la baza de sorprender con la incorporación de los laterales se hace cada vez más necesaria. Si no, te conviertes en un equipo previsible a mínimo que el adversario controle a tus principales piezas ofensivas. Como el sábado hizo el Athletic en Gal.

En la derecha no veo excesivos problemas, por mucho que Álvaro Odriozola se haya marchado al Real Madrid. Joseba Zaldua, con características diferentes, es un jugador muy competitivo que guarda bien su zona y se proyecta con alegría en ataque. Quizás no lo hace tanto en conducción como el hoy madridista, sino con desmarques al espacio, lo que hace que su ratio efectividad/incorporaciones sea muy alto, ya que no depende tanto del regate.

Esta pretemporada ha creado mucho peligro, sin ir más lejos. En partido oficial no sabe lo que es marcar con la camiseta de la Real Sociedad, pero aún recuerdo el golazo que marcó hace dos veranos ante el Heerenveen. Fue un zapatazo de exterior al palo largo que lo hubiera firmado el Dani Alves de los mejores tiempos.

¿Dónde están los canteranos?

Pero el hueco estaba en la izquierda, donde la Real lleva más de una década sin sacar un canterano en esa posición. Hablamos a menudo de los porteros, que desde Riesgo no ha salido ninguno de abajo, pero hay que tirar de memoria para encontrar al último lateral zurdo surgido del centro de formación txuri-urdin con continuidad en el primer equipo.

Nos iríamos hasta Javi Garrido (Irun, 1985), que llegó a infantiles procedente del Dumboa y defendió la camiseta blanquiazul en Primera entre 2004 y 2007. También venía por detrás Mikel Balenziaga (Zumarraga, 1988), pero el Athletic aprovechó los años negros de la Real Sociedad en Segunda para llevárselo por un millón. A Garrido le sustituyó Xabi Castillo, un durangués al que Olabe había reclutado en categoría juvenil para Zubieta. Compaginaba el fútbol y la pelota y aprovechó que el Athletic no le dejaba hacerlo para traérselo a San Sebastián. Pero no era un producto 100% de Zubieta.

El caso es que las salidas de Garrido, Balenziaga y Castillo en apenas dos años obligaron al club a mirar al mercado para cubrir el puesto. Ahí apareció De la Bella, al que Loren se lo trajo del Sevilla B tras haber pasado por las categorías inferiores del Espanyol y el Villarreal, donde José Enrique y Capdevila le cerraban el paso. El caso es que el filial sevillista descendió de Segunda, quedó libre y no costaba un euro. Algo fundamental para un club con una economía de guerra. El Córdoba de Lucas Alcáraz lo tenía casi hecho, pero en cuanto le llamó la Real no se lo pensó dos veces. Han pasado nueve años desde entonces y el suyo ha sido uno de los mejores fichajes del anterior director deportivo en esa relación entre rendimiento y coste.

Se trataba de ganar tiempo hasta que la cantera diera un producto fiable a largo plazo pero fue un brindis al sol. De la Bella se hizo él solito la temporada del ascenso y las dos siguientes en Primera hasta que llegó José Ángel para darle un respiro y aumentar la competencia en el puesto. El asturiano hoy llamado Cote estuvo dos años, pero la Real Sociedad renunció a su compra porque tenía una ficha alta y la Roma quería cobrar algo. Loren cubrió su hueco en 2014 con un cedido que estaba en el Eibar de nombre Yuri Berchiche. El resto de la historia la conocen. El zarauztarra se hizo con el puesto, De la Bella se fue a Grecia y el año pasado, incomprensiblemente, fue traspasado al PSG por la mitad de su cláusula. Su sombra ha sido alargada, sobre todo ahora que ha recalado en el vecino. Pero el clavo de Theo saca el de Yuri.

Por delante de grandes clubes

Su llegada responde a dos razones. El error de previsión cometido con Yuri y que Zubieta no haya producido un futbolista fiable en este puesto en doce años. Pero las cosas son como son, no como uno quisiera que fueran, y urgía que la Real Sociedad solucionase el problema que tenía en la izquierda. Con Theo Hernández lo consigue por partida doble, porque se trata de un futbolista impactante que genera ilusión en la afición. No hay más que recordar la temporada que hizo en el Alavés hace dos años para respaldar su llegada. Si en Vitoria funcionó, aquí no tiene por qué no hacerlo.

Es cierto que su incorporación como cedido sin opción de compra puede generar controversia, pero me parece una buena solución. No hay que olvidar que Carlos Vela llegó así y estuvo seis años y medio en San Sebastián, o el mismo Rulli, que va por su quinta temporada. José Ángel, Granero, Diego Reyes y Bruma son otros ejemplos de jugadores que llegaron cedidos de clubes como la Roma, QPR, Oporto y Galatasaray.

Y es que esa fórmula permite a clubes modestos acceder a futbolistas de nivel cuyo traspaso resulta inasumible. Tener jugadores a préstamo no es sinónimo de estabilidad, pero uno en la plantilla tampoco hipoteca el futuro. Me quedo más con que haya elegido a la Real Sociedad por delante de clubes como la Juventus, Fulham o el Schalke 04. Algo estaremos haciendo bien.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos