Martin Zubimendi y Dani García pugnan por el balón en el centro del campo. / LOBO ALTUNA

El afilador Suben las pulsaciones

Clásico derbi, jugado a mil por hora. Y cuando la Real tiene medio segundo para pensar, mucho tiempo, lo domina gracias a Sorloth y Kubo

Raúl Melero
RAÚL MELERO

Es feísimo el derbi para la Real. Me refiero a lo que sucede desde que echa a rodar el balón hasta que pita el árbitro. Esos noventa y tantos minutos son una tortura para la escuadra blanquiazul. Todo lo demás, precioso. El ambiente, el colorido, el pique, el respeto –muchos deberían mirar cómo se vive–, los cánticos... Todo eso merece m

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