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Real Sociedad-Athletic

Fiesta total en el Reale Arena

La Real vence con autoridad al Athletic con goles de Sorloth, Kubo y Oyarzabal y regala una noche mágica a sus aficionados

Bruno Parcero

San Sebastián

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Sábado, 14 de enero 2023, 19:59

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Esta no es una victoria más. No lo es cuando se derrota al eterno rival. No lo es cuando alejas en tres puntos a un adverasario en la lucha por los puestos europeos. No lo es cuando consolidas una tercera plaza y comienzas a amenazar la segunda. Y no lo es cuando en la grada se supera el récord de asistencia con 38.342 espectadores que vibraron con un nuevo triunfo de su Real Sociedad.

Los txuri-urdin derrotaron al Athletic en un partido jugado de poder a poder donde desniveló la balanza la pegada local y el grave error de Nico Williams que supuso el 3-1 y la expulsión de Yeray que dejó a su equipo sin argumentos para pelear en los últimos minutos por sacar algo positivo. Los rojiblancos fueron un digno rival, pero ni en un buen día pudieron meterle mano a una Real que camina por la Liga al ritmo de los mejores. A ritmo de Champions.

La Real tuvo problemas para manejar el partido como acostumbra. La presión alta del Athletic y el hecho de que se jugara en pocos metros dificultó mucho la circulación del balón. Solo Kubo parecía tener una marcha más que el resto y cada vez que el esférico caía en sus pies había esa sensación de que algo importante podía pasar.

Aún sin ser la Real de todos los días, la primera ocasión fue txuri-urdin con un disparo de Brais desde la frontal que se marchó junto al poste. El Athletic respondió con su mejor argumento, un Nico Williams que fue un dolor de cabeza para Aritz. Suyo fue un centro al segundo palo para que su hermano rematara con el interior de su pie derecho y Remiro desviase el esférico con sus rodillas.

Todo cambió en el minuto 24. Merino metió un balón en profundidad para Zubimendi y su centro lo despejó la defensa; Zubeldia, viniendo desde atrás, se anticipó a todos y metió de cabeza el balón al corazón del área donde Sorloth, habilitado por De Marcos, que había perseguido hasta línea de fondo a Zubimendi, capturó el esférico para girarse y fusilar a Unai Simón.

El tanto dejó aturdido a un Athletic que pareció perder algo de ardor en su presión. Silva, Merino y Brais comenzaron a entrar más en juego y la Real comenzó a sentirse cada vez más cómoda.

Esa sensación era la que tenía Vesga con el balón en sus pies cuando Silva, un genio enfundado en un mono de trabajo, apareció salivando para arrebatárselo y habilitar a Kubo en profundidad. El japonés, que estaba con chispa, tiró un caño a Vivian y se plantó ante Unai Simón, para decidir con la precisión de un Casio. Locura en el Reale Arena.

No obstante, esa sensación de euforia se vio rebajada de inmediato con el gol de Sancet tras una buena combinación entre Nico Williams y Yuri, asistente del navarro.

Con el 2-1 se llegó al descanso.

La segunda parte arrancó con la mala noticia de la lesión de Sorloth, que salió cogeando levemente. Entró Mikel Oyarzabal en su lugar. Tenía que ser él.

Lo cierto es que la Real no estaba cómoda, pero a Nico Williams se le fundieron las luces a la hora de juego porque en una acción a la altura del medio campo decidió ceder el balón a su portero entregándoselo a Kubo, que se fue como un rayo hacia la portería de Unai Simón; Yeray le encimó y el japonés cayó. Cuadra no lo dudó: penalti y expulsión. Y si el colegiado no dudó, Oyarzabal menos aún y, tras engañar con su lanzamiento al guardameta rojiblanco, provocó un déjà vu que supuso el 3-1 para delirio de una grada encendida.

A partir de aquí todo cambió. En superioridad numérica y con el marcador muy a favor, la Real decidió tirar de freno de mano y pensar en el martes. Tocó y tocó el balón sin exponer demasiado e Imanol introdujo tres cambios para guardarse a alguna de sus piezas más codiciadas.

Y así fue muriendo un derbi que propulsa a una Real a la que no se le adivina techo. Esto marcha.

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