Siempre nos quedará Mikel

La Real salió dormida y para cuando se dio cuenta ya perdía 1-0. Lo pagó caro, porque era un partido para ganar

Mikel Oyarzabal, el mejor realista, intenta un centro en complicada posición con el lateral del Valladolid Moyano, cerca. /
Mikel Oyarzabal, el mejor realista, intenta un centro en complicada posición con el lateral del Valladolid Moyano, cerca.
Pedro Soroeta
PEDRO SOROETA

Como tantas veces, un empate se puede valorar de muchas maneras. La Real ayer pudo perder por culpa de una mala salida al campo. Dormida y sin intensidad, cuando se dio cuenta el Valladolid ya le había hecho una ocasión y marcado un gol. Y esos primeros quince minutos estuvieron muy cerca de condenarle a la derrota. Y pudo perder también con ese gol anulado por el VAR por fuera de juego, que lo era, del jugador que estaba en la raya de meta.

Claro que no es menos cierto que pudo ganar el once de Imanol en esa contra del final en la que el gol parecía irreversible, pero que Bautista no acertó cuando estaba solo delante del portero.

El punto seguramente no es tan bueno. No lo era al principio, porque la Real a pesar de las bajas necesitaba la victoria, pero quizás sí lo era cuando a falta de diez minutos iba por detrás en el marcador. Se veía que lo intentaba con todo, que insistía, pero no parecía cerca el empate. Menos mal que siempre nos quedará Mikel Oyarzabal, una mina que tiene la Real y que debe explotar rodeado de un buen equipo para explorar miras más altas. El '10' blanquiazul domina todas las facetas del juego, incluso la más complicada que es el gol y juega siempre a un nivel altísimo de entrega, ambición y decisión, con independencia del campo, del rival, de las circunstancias... Es una gozada verle en el campo y da hasta pena que el resto no le acompañe en ese empeño sin descanso desde el primer minuto hasta el último. Ayer hizo otro golazo que vale un punto y que al menos obliga al equipo a seguir peleando para intentar acercarse a los de arriba.

Las notas

Lo mejor.
El empate al menos deja las opciones del equipo a expensas de que gane el jueves al Betis
Lo peor.
Los primeros quince minutos, en los que muy cerca estuvo la Real de cargarse el partido
El dato.
Los de Imanol encajaron otros dos goles en saques de esquina, aunque uno fue anulado
La clave del partido.
Bautista tuvo la victoria en una contra que debió terminar en gol, pero Willian le pasó muy tarde

La verdad es que ahora mismo es difícil pensar en Europa, porque por las bajas, por las ausencias del equipo durante algunos minutos en los partidos, por la falta de acierto en la estrategia, por lo fácil que nos hacen daño a balón parado, por la falta de intensidad, por los problemas en Anoeta..., este equipo no merece estar entre los seis o siete primeros. Ayer los de Imanol encajaron otros dos goles en saques de esquina, aunque uno fue anulado por fuera de juego por el VAR y no dieron miedo en los siete que sacaron desde la esquina, porque es que no llegamos ni a rematarlos. La Real sigue teniendo un problema ahí y pasan los partidos sin que se encuentre la solución.

Pero no me voy a adelantar, porque quedan nueve partidos y en tres días tenemos una nueva reválida en Anoeta. Eso sí. No voy a pasar por alto el tema de las lesiones musculares. Es un tema que la Real se tiene que mirar y muy bien, porque cuando las cosas se repiten de forma machacona no es por casualidad. Y algo está haciendo mal. Muy mal. Va a terminar la temporada con una media de dos roturas musculares por jugador, en una marca difícil de superar.

Ayer por lo menos fue valiente cuando ya no tenía nada que perder y encontró espacios al final, especialmente cuando salió Juanmi y Oyarzabal centró su posición. Y ahí pudo ganar un partido que le hubiera reforzado en ese pelea en la que quiere estar. Ahora, para seguir en ella, no tiene más remedio que ganar a los de Setién, un equipo que, al menos, no se cerrará atrás.

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