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Sandro Ramírez, ¿el especialista que necesita la Real Sociedad?

Sandro envió el balón a la mismísima escuadra en esta falta perfecta ante el Deportivo./
Sandro envió el balón a la mismísima escuadra en esta falta perfecta ante el Deportivo.

El último fichaje txuri-urdin es un consumado lanzador de libres directos

Iker Mendia
IKER MENDIA

Sandro Ramírez es un futbolista como otro cualquiera. Es decir, con sus virtudes y sus defectos. Sus fortalezas y sus debilidades. Uno de los aspectos que se le han dado bien hasta ahora en su carrera deportiva ha sido el de las faltas directas. Una cuestión, por cierto, que ha sido una asignatura pendiente en la Real Sociedad. Así que los aficionados realistas ya están soñando con tapar una de las vías de agua del club.

El futbolista canario guarda en su repertorio un puñado de golazos de falta directa, aunque destacan especialmente dos que coparon todos los resúmenes deportivos de la jornada. Marcó un auténtico chicharro en noviembre de 2016 ante el Deportivo, uno de esos tantos que uno no se cansa de ver una y otra vez. De los que rompe las telarañas. Un magnífico ejercicio de puntería.

El Vicente Calderón también fue testigo un mes antes de otro gol de bandera. Oblak, uno de los guardametas más completos del mundo, nada pudo hacer en un disparo impresionante, en el que Sandro demuestra aunar potencia y habilidad.

Asignatura pendiente

Uno de los lamentos permanentes de la afición de la Real Sociedad es la escasez de goles que han venido de faltas directas, una suerte imprescindible de dominar en el fútbol moderno. Por ejemplo, la Real estuvo la friolera de cinco años, que se dice pronto, sin marcar un solo gol de libre directo. Desde el gol de Claudio Bravo en 2010 hasta el de Carlos Vela en 2015, ambos en Anoeta, pasaron cinco años. Toda una vida en el fútbol.

No deja de ser una paradoja que un portero marcara un gol de falta en la Real, aunque hablamos de un guardameta que dominaba el balón parado como pocos. Pero aquel gol ante el Nástic de Tarragona, cuando la Real vagaba por el purgatorio, dio la vuelta al mundo.

Pero como decíamos, tuvo que pasar un lustro hasta que los seguidores de la Real celebraran otro gol desde fuera del área. Fue en 2015 ante el Levante.

La última alegría registrada en Anoeta se produjo en la Europa League y llegó de la mano de Januzaj, ahora lesionado, que transformó una falta ante el Salzburgo.

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