Real Sociedad

Sandra Ramajo: «Ganar el derbi al Athletic en Lezama es algo especial, hay mucho pique»

Sandra Ramajo juega con un balón en las instalaciones de Zubieta./USOZ
Sandra Ramajo juega con un balón en las instalaciones de Zubieta. / USOZ

ENRIQUE ECHAVARRENSAN SEBASTIÁN.

Sandra Ramajo comparte la capitanía de la Real con Itziar Gastearena, Cristina Cornejo, Nahikari García y Cristina Pizarro. Irundarra de 30 años, es la más veterana de la plantilla. Lleva una década en el club -llegó procedente del Mariño- y ha disputado más de 250 partidos con la camiseta blanquiazul. Acaba contrato en junio y aún no ha tomado una decisión sobre su futuro. Prefiere esperar a que concluya la temporada. Eso sí, le gustaría colgar las botas tras volver a ganar mañana al Athletic en el derbi de Lezama.

- ¿Por qué decidió ser futbolista?

- Me dejé llevar. El aita jugaba a fútbol y solía acompañarle a los partidos. Mi hermana Ovanya, dos años mayor que yo, también comenzó a jugar a fútbol, pero tuvo que dejarlo tras una grave lesión de rodilla. Entre ambos me metieron el gusanillo en el cuerpo. Empecé en el Dumboa y luego estuve cinco años en el Mariño, desde donde me fichó la Real. En aquella época éramos solo cuatro chicas en torno al balón.

«Se nota la mano de Gonzalo Arconada: ha mejorado al equipo, que no ha bajado la guardia»

- De eso han pasado diez años...

- Esta es mi décima campaña en la Real. Soy la más veterana del equipo y acabo contrato esta temporada. Aún no he decidido qué hacer. Si colgar las botas o seguir un año más en activo. Estamos en enero y todavía tengo tiempo para pensármelo.

- ¿Implica mayor responsabilidad?

- Sí, muchas veces me veo como la responsable del grupo. Si en algún momento las cosas no van bien, alguien tiene que tirar del carro.

- Aintzane Encinas llegó a jugar más de 300 partidos con la Real. ¿Se ve capaz de llegar a esa cifra?

- Aintzane estuvo trece años en la Real y jugó muchísimos partidos. El otro día me dijeron que llevaba 265. Quedan muchos aún.

- Además, es una de las fijas en las alineaciones.

- Este año he jugado de titular todos los partidos menos uno y fue por decisión técnica.

- Menudo cambio de una temporada a otra. No renuevan el contrato al técnico Igor San Miguel y abandonan el equipo Aintzane Encinas y Maialen Zulaika...

- Han sido muchas novedades. Ain-tzane y Maialen han cumplido toda su carrera deportiva en el club, han vivido desde dentro el desarrollo del equipo femenino de la Real. Las sigo echando en falta hoy en día, he aprendido mucho de ellas. De Igor también solo puedo decir buenas palabras. Fueron dos años buenísimos.

- Hay algunas caras nuevas...

- Más que un equipo nuevo, veo en la Real un equipo joven. Las incorporaciones de Claudia Zornoza y Bea Beltrán llegaban avaladas por su paso por Valencia y Atlético Madrid, pero al contar con jugadoras tan jóvenes cuesta levantar el ánimo cuando las cosas no van bien.

- Eso es lo que precisamente pasó al inicio de temporada.

- Y nos perjudicó durante la primera parte de la Liga, pero afortunadamente hemos conseguido dar la vuelta a la situación. Eso nos tiene que valer de experiencia.

«Hace años volvíamos a casa con un colchón de goles en contra, las cosas han cambiado»

- Llegaron a ir colistas.

- No conseguimos sumar ningún punto en las siete primeras jornadas. Queríamos hacer bien las cosas, pero nos podían la presión y la ansiedad.

- Los malos resultados llevaron a la destitución de Juanjo Arregi.

- En su último partido merecimos mucho más que la derrota en Zubieta ante el Sevilla. No llegaba la victoria y el club decidió sustituir al entrenador. Cuando las cosas no salen, no puedes cambiar a veinte jugadoras. Me dio pena su marcha, pero me quedo con el trabajo que trató de inculcarnos a todas. Guardo un grato recuerdo de él. Luego llegó Gorka Álvarez y logramos la primera victoria.

- Después de tres jornadas, Álvarez dejó su puesto a Gonzalo Arconada. ¿Se nota ya su mano?

- Sí, y eso que yo suelo ser una persona muy precavida cuando se produce un cambio de entrenador. Poco a poco se va notando lo que quiere inculcar al grupo. Es un técnico que ha estado en Primera División. Nunca había vivido una experiencia así con un entrenador. Se agradece porque aprendes un montón. Espero que el equipo se contagie.

- Al menos, el equipo ha enderezado el rumbo.

- Gonzalo Arconada se ha hecho cargo del equipo cuando ya estaba iniciando una fase ascendente, pero lo que ha hecho hasta ahora es mejorarlo. No ha bajado la guardia. Es una buena prueba para ver si podemos competir con Barcelona, Atlético de Madrid o Athletic en las próximas jornadas.

- ¿Se puede hacerles frente?

- Claro que sí. En el nivel que estamos últimamente, veo al equipo muy preparado. Son equipos muy poderosos, pero este año la Liga está un poco loca. Los primeros también han pinchado y puede pasar cualquier cosa. Somos capaces de dar la sorpresa ante cualquier rival.

- ¿Cuál es ahora mismo el objetivo de la Real?

- Hacer nuestro trabajo, ganar e intentar estar lo más arriba posible en la clasificación. No vemos descabellado disputar la Copa, pero mi objetivo en estos momentos es ganar en Lezama, aunque nos saquen el doble de puntos en la clasificación.

- ¿Cuántos derbis lleva a sus espaldas?

- No los he sumado, podrían ser casi treinta. Antes se jugaba ida y vuelta dos veces en la Liga regular, a lo que hay que sumar los de Copa. He tenido la suerte de vivir muchos derbis.

- ¿Con qué balance?

- Solo les hemos ganado dos veces. En Zubieta el año pasado (2-0) y en Lezama en 2010 (1-2), con José Manuel Etxabe en el banquillo. Espero que a partir de ahora cambie esa dinámica a favor de la Real.

- ¿Hay pique?

- Claro que sí, y mucho. Los derbis siempre son partidos especiales, se viven de manera diferente. Las jugadoras nos conocemos unas a otras, pero en el campo cada una va a lo suyo. Son igual de intensos que los de los hombres.

- ¿El más duro que ha disputado?

- No sabría decirte. Quizás el que más he disfrutado y saboreado fue el que ganamos en Zubieta, por todo lo que conllevaba. Lo necesitábamos después de tantos años sin ganar en casa. Pero el de Lezama también fue especial.

- ¿Cómo fue la vuelta a casa aquel día en el autobús?

- No recuerdo muchas cosas, pero seguro que muy alegre. Dimos un golpe en la mesa.

- ¿Produce un regusto especial ganar el derbi?

- Indudablemente, es una fecha que nunca olvidas. Hace años regresábamos casi siempre con un colchón de goles en contra. Luego se fue igualando, pero al final siempre nos ganaban por la mínima y eso da mucha rabia.

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