Salir de la cueva

La Real Sociedad no dispone de los mejores defensas para jugar en un repliegue intensivo y en Ipurua tendría que sacar algo más el equipode su área

Salir de la cueva
Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Ipurua es uno de los tres campos de Primera en los que la Real no ha ganado. Es verdad que solo lo ha visitado cuatro veces en Liga, pero el balance resulta desolador: tres derrotas y un empate sin goles en la pasada campaña. Por mucho que el Eibar no haya sumado ningún punto en estas dos primeras jornadas, a estas alturas ya sabemos el partido que nos vamos a encontrar delante.

Salvo en la última visita en abril pasado, el resto han sido decepcionantes. Por el juego y por el marcador. En la 14/15 coincidió que este partido abrió el campeonato. La Real venía de ganar 1-0 al Krasnodar en Anoeta pero quedaba pendiente la vuelta. Arrasate tenía la duda de si poner en la portería a Rulli o seguir con Zubikarai, quien había realizado la pretemporada completa. Se decantó por el segundo y Javi Lara le batió en una falta directa bastante esquinada. Cuatro días más tarde el argentino se estrenaría como titular. Aquella primera derrota marcó el inicio de una crisis que se agudizaría con la eliminación europea en Rusia y que desembocaría con la destitución del técnico en octubre.

En la 15/16 Eusebio ya se había hecho cargo del equipo tras la marcha de Moyes. Bajo su mando la Real llevaba una línea ascendente con triunfos importantes a domicilio en Cornellá (0-5), San Mamés(0-1) y el Pizjuán (1-2) que confirmaban el crecimiento del grupo. En la anterior jornada había despachado al Barcelona en Anoeta con aquel 1-0 que llevó la firma del cabezazo de Oyarzabal. La cosa en Eibar empezó bien con un golazo desde fuera del área de Zurutuza a Riesgo nada más arrancar el duelo. Pero el juego directo armero tuvo su recompensa y los goles de Enrich y Escalante obraron la remontada. Aquella derrota condenó a la Real a cerrar la temporada en la zona media de la tabla.

No se crean que en el año mágico de Eusebio (16/17) la historia fue diferente. Era la sexta jornada y la expulsión de Aritz a los 24 minutos acabó con un equipo realista que encontró la excusa perfecta para justificar la derrota de siempre en Ipurua. Ni siquiera llegó a inquietar la portería de Riesgo.

En abril pasado por fin logró salir viva el día del debut de Imanol en el banquillo. El oriotarra planteó un partido inteligente para neutralizar el juego armero. Lo primero que hizo fue fortalecer el juego aéreo en la zaga, con la presencia de Aritz y De la Bella en los laterales en detrimento de Odriozola y Kevin, con Llorente y Navas como pareja de centrales. Illarramendi y Zurutuza jugaron de mediocentros con Oyarzabal por delante para reforzar el eje central del equipo. Odriozola jugó de extremo derecho con Juanmi a la izquierda y Willian José arriba. Al Eibar le pilló con el pie cambiado esta disposición txuri-urdin y apenas tuvo oportunidades ante Moyá. Es más, Willian tuvo la mejor del partido pero la echó arriba con toda la portería para él. Esta experiencia demuestra que se puede cambiar de plan en función del rival y del escenario del partido siempre que se haga bien. Que es la clave.

Centrales para otro estilo

Ahora parece difícil jugar a lo mismo por el diferente perfil de los jugadores de atrás. La defensa de entonces tuvo una media de 1,83 y si hoy juegan Zaldua, Aritz, Héctor Moreno y Theo bajaría hasta 1,80. Tres centímetros menos y, lo que es más importante, ninguno presenta el juego aéreo como su mejor cualidad. Así como Llorente y Navas sí dominan esa suerte, Aritz y Héctor tienen otras características diferentes que no conviene olvidar.

Aritz llegó al primer equipo como lateral con Moyes en la 14/15. Fue Eusebio el que le situó de central un día en el Bernabéu porque quería una defensa rápida que jugase adelantada ante Cristiano, Bale y Benzema. Así que dejó en el banquillo a Reyes y le colocó junto a Iñigo en una línea que completaron Carlos Martínez y Yuri. La Real hizo un gran partido y de no ser por el inefable González González mereció sumar algún punto.

Héctor Moreno llegó de la Roma en febrero para cubrir el hueco de Iñigo. La Real estaba viva en Europa y se veía como un riesgo quedarse solo con tres centrales. Loren buscó un perfil que se adaptara al estilo de Eusebio, en el que los defensas debían asumir responsabilidad en la salida del balón.

Por eso extrañó en Leganés ver a la Real metida en la cueva con Aritz, lateral reconvertido por su rapidez y capacidad para jugar lejos de su portero, y Héctor, central zurdo cuya mejor virtud es su salida limpia de balón. Hoy en Eibar no le veo mucho futuro al repliegue intensivo con estos mimbres. Como no salga de la cueva y tenga una posición más adelantada, puede pasarlo mal.

La fuerza de Zubieta

La retirada de Agirretxe y la incorporación de Sandro deja a la plantilla con doce jugadores que pasaron por el Sanse y once futbolistas contratados en el mercado. Los que pasaron por el filial son Zaldua, Aritz, Gorosabel, Illarramendi, Zubeldia, Kevin, Zurutuza, Pardo, Oyarzabal, Bautista, Sangalli y Merquelanz.

En el último año los traspasos de Yuri y Odriozola, la espantada de Iñigo, el adiós de Prieto y Agirretxe y la finalización del contrato de Carlos Martínez hace que la presencia de canteranos en el equipo se vea reducida en lo cuantitativo, aunque en Leganés se vio que no tanto en lo cualitativo. De los cinco guipuzcoanos que jugaron de salida Zaldua fue un puñal por la derecha participando en los dos goles; Zurutuza abrió el marcador e Illarramendi lo amplió de volea; Zubeldia fue el mejor blanquiazul y Oyarzabal se asoció con Zaldua a la perfección para desequilibrar por la derecha.

Hace tiempo que tengo claro que es difícil mejorar el nivel de lo que produce Zubieta. Otra cosa es que no salgan jugadores en determinados puestos: porteros, delanteros y ahora tampoco defensas. Pero mientras sepamos apreciar lo que tenemos en casa, estaremos a salvo. Aunque en situaciones coyunturales como esta su número sea inferior al deseado.

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