Real Sociedad

La sala de máquinas necesita rodaje

Choque. Mikel Merino trata de robar el esférico a Unai López ayer sobre el césped del Stadium Gal./ARIZMENDI
Choque. Mikel Merino trata de robar el esférico a Unai López ayer sobre el césped del Stadium Gal. / ARIZMENDI

Garitano alineó juntos por primera vez a Illarra y Merino, los pilares sobre los que debe pivotar el juego realista

Axel Guerra
AXEL GUERRA

La final de la Euskal Herria Kopa, el quinto compromiso de la pretemporada txuri-urdin, fue el elegido por Asier Garitano para alinear juntos por primera vez a Asier Illaramendi y Mikel Merino, los dos futbolistas sobre los que está llamado a pivotar el juego del equipo: el capitán y el único fichaje que ha acometido el club hasta el momento y por el que abonó 12 millones de euros al Newcastle inglés.

Si en cada entrenamiento el técnico de Bergara insiste en colocar al mutrikuarra y al pamplonica juntos en cada ejercicio de balón, hasta ahora, los dos centrocampistas no habían coincidido sobre el terreno de juego en un partido de preparación. Illarramendi jugó los cinco choques anteriores y Merino, que llegó a Zubieta con la pretemporada iniciada, debutó ante el Real Unión en Azkoitia, se enfrentó a sus excompañeros de Osasuna en Bergara y descansó contra el Zaragoza. En las dos ocasiones que tuvo minutos, su pareja fue el canterano Guevara.

En Gal comenzaba la parte más exigente de la preparación veraniega para los jugadores de la Real Sociedad, en la que en el plazo de dos semanas, deben enfrentarse a, Alavés, Stuttgart y Friburgo, además de ayer al Athletic. El derbi ante los vizcaínos se presentaba como un buen test para ver cómo carbura la sala de máquinas.

El capitán fue el primero en saltar al césped para realizar el calentamiento. De él no se separó Merino. Compartieron cada uno de los ejercicios que les indicó el preparador físico Miguel Pérez. Cuando el balón echó a rodar, los dos se colocaron en el corazón del 4-4-2 que propuso Garitano. El '8' orientado a la izquierda y el '4', a la derecha.

Merino dejó sus primeros detalles antes de que se cumpliera el primer minuto de juego. Dotado de una importante envergadura, fue capaz de protege el balón de espaldas entre tres defensores del Athletic para cederlo atrás a un compañero en una jugada que terminó con un centro a Oyarzabal al que el eibarrés no alcanzó por poco.

Apenas habían pasado otros cinco minutos, cuando hizo gala de otras de sus virtudes: la visión de juego y su facilidad para enviar balones al espacio que puedan aprovechar los compañeros que se incorporan desde segunda línea. Se adelantó en la presión a Susaeta y al primer toque envío para meter un balón en profundidad a Oyarzabal, que ya había ganado la espalda a su par. Pero el esférico no llegó al eibarrés, por el agua acumulada en esa zona del campo.

Su mejor acción llegó al cuarto de hora, cuando demostró que es uno de esos futbolistas que da rapidez al juego porque ve la jugada antes que el resto, que su mente corre más que las piernas de los adversarios. Lo hizo tras recibir un balón gracias a una presión de Sangalli y poner en ventaja para Willian José en zona derecha, cuando lo más fácil parecía ponerla en la izquierda para un Kevin que se incorporaba con toda la banda a favor. La acción posterior del brasileño la salvó Kepa.

Pérdidas peligrosas

Pero Berizzo ajustó sus piezas y el partido cambio de dueño. El centro del campo realista estaba en inferioridad numérica y sufría ante un Dani García que barría todos los balones y Muniain y Unai López, que hacían daño cuando aparecían a la espalda de Illarramendi y Merino, que no daban a basto.

A la vuelta del descanso, los jugadores de la Real Sociedad no supieron solucionar su desventaja y una jugada en la que Merino perdió un balón se originó el gol de Williams.

La dupla se mantuvo hasta el minuto 59, cuando Garitano decidió dar descanso al mutrikuarra. Para ocupar la posición del capitán adelantó la posición de Zubeldia, que había iniciado el encuentro como central junto a Llorente. Con el de Azpeitia su lado, Merino tuvo más presencia en campo rival, pero las piernas no daban para más. El calor y el esfuerzo físico pasaban factura. Se precisa rodaje en la sala de máquinas.

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