Real Sociedad

Rulli: «Ahora vuelvo a jugar con el corazón, sin tener que pensar las cosas antes de hacerlas»

Gero Rulli aparece sonriente ayer en Zubieta durante la sesión fotográfica que acompaña esta entrevista./Félix Morquecho
Gero Rulli aparece sonriente ayer en Zubieta durante la sesión fotográfica que acompaña esta entrevista. / Félix Morquecho

El guardián del marco realista confiesa que tras el partido del Rayo en Anoeta cayó en un bache del que le costó salir

Gero Rulli (La Plata, 1992) atraviesa su mejor momento en la Real Socieadad. La experiencia que le dan las cinco temporadas que lleva de txuri-urdin, la cercanía de Luis Llopis como preparador de porteros, el apoyo del coach Ibarrondo y la confianza de Imanol le han convertido en la mejor noticia blanquiazul de la segunda vuelta. Ahora, tras el sí de Remiro a la Real Sociedad, no se plantea otro escenario que seguir creciendo y mejorar día a día. Luego ya se verá...

- Si le parece empiezo por lo colectivo, ¿se puede ir a Europa aún?

- Si sacamos los 15 puntos, ¿quién te dice que no? Sería un error tirar por la borda la temporada cuando quedan cinco jornadas. Queremos que el aficionado se sienta orgulloso de nosotros, como el sábado pasado en el Camp Nou.

- Ahora tienen dos partidos seguidos en Anoeta...

- No es lo mismo mirar hoy la clasificación con 41 puntos que hacerlo dentro de una semana con 47. Tenemos dos partidos claves en casa y hay que aprovecharlo, aunque sabemos que este año todo está muy igualado y cuesta mucho ganar.

- Con Imanol solo han perdido cinco de los 18 partidos oficiales disputados, sin embargo les cuesta mucho ganar. ¿Lo ve así?

- Hemos empatado muchos partidos en Anoeta que han sido dolorosos. Los de Huesca y Levante, por ejemplo, donde se fueron cuatro puntos. Somos un equipo difícil de derrotar, y así nos lo dicen los rivales cuanto jugamos ante ellos, pero nos cuesta ganar. Es una lástima que por pequeños detalles se nos hayan escapado puntos en partidos en los que hemos hecho muchas cosas bien como el de Barcelona el sábado.

- Fue una pena, ¿no?

- Hicimos todo lo que habíamos planeado: quitarle la pelota al Barça, irle a presionar uno a uno en toda cancha para que tuviera que correr y generarle situaciones de peligro... Pero no logramos puntuar.

- ¿Cómo vio la jugada del 2-1 con el fuera de juego de Dembélé?

- Yo veo la pelota a partir de que supera a Dembéle, hasta entonces no la vi salir. Si la hubiese visto antes podría haber dado un paso más antes de lanzarme o haber achicado.

- Pero no protestó demasiado...

- Es que no sabía que estaba adelantado en fuera de juego. Estoy centrado en el disparo. Cuandi vi la jugada en el vestuario me pareció un fuera de juego clarísimo.

- ¿Cómo es posible que no corrigieran la decisión con el VAR?

- No entiendo cómo el árbitro no se acercó al monitor a ver la jugada. Es el que estaba impartiendo justicia. Luego que interprete lo que pasó y decida, como ocurrió en Valladolid. En la Champions ya lo hacen...

- ¿Qué lectura hace de que una Real con 24 años de media apretase al Barcelona en su casa?

- Habla bien de lo que es la Real como institución y del trabajo que hace con la cantera. Ante el Eibar fui el más veterano y solo tengo 26 años. Estamos en una etapa de transición en la que muchos jugadores no llevan ni 50 partidos en Primera. Y se nota, porque tienen que adquirir confianza y experiencia. No hay más que ver el paso adelante que han dado Zubeldia y Oyarzabal esta temporada con 21 años. Creo que el club está en el camino correcto.

«Ahora vuelvo a jugar con el corazón, sin tener que pensar las cosas antes de hacerlas»

- ¿Pero no es un hándicap para competir en el presente?

- Sin duda. No es lo mismo jugar con futbolistas que llevan 200 partidos en Primera que con otros que están empezando. Y eso no significa que sean peores, sino que tienen menos experiencia. Pero repito que de cara al futuro la Real está trabajando mucho mejor que muchos clubes y se verán los resultados.

- Cuando llegó aquí en verano de 2014 vivió una situación similar...

- Sí, porque ya no estaban Illarramendi, Griezmann ni Bravo, tres jugadores claves en la clasificación para la Champions. La diferencia es que entonces había gente como Ansotegi, Prieto, Vela, Chory, Agirretxe, Zurutuza, Carlos Martínez, Markel, De la Bella y compañía que nos ayudaron a crecer a jugadores más jóvenes que dos años después fuimos titulares con Eusebio como Iñigo, Yuri, Oyarzabal, Odriozola o incluso Navas y Willian José, que no tenían tanta experiencia en Primera. Si echo la mirada atrás veo que solo queda Zuru de cuando llegué.

- Pero en el fútbol actual solo vale el presente, ¿no?

- Hay que tener paciencia porque nos vamos a equivocar. Pero hay buenos jugadores que merece mucho la pena cuidar.

- ¿Qué valoración hace de la presente temporada?

- Empezamos mal, llegamos a navidades luchando por evitar los puestos de descenso y después conseguimos darle la vuelta. Cuando mejor estábamos llegaron las lesiones de Illarra, Januzaj, Willian José, Zurutuza y ahora Zubeldia y Llorente. Creo que se han hecho muchas cosas bien, aunque también otras mal.

- ¿Hablar de lesiones no suena a excusa?

- Es una realidad. Como profesional nunca he vivido un año con tantas lesiones en el equipo. Ni en la Real ni en Estudiantes. Te quitan de golpe a Llorente, Illarramendi, Zurutuza, Januzaj y Willian José y se nota. Porque son hombres importantes que tienen esa experiencia en el fútbol de élite que a la plantilla le falta. Las lesiones nos han privado de hacer un mejor papel. El sábado en el Camp Nou, sin ir más lejos. Se lesiona Zubeldia y Merino tiene que jugar de cuatro, y luego cae Llorente y Merino tiene que hacerlo de central. Te da rabia porque estás compitiendo bien y esas cosas se notan.

- En el plano personal, hay un Rulli antes y después del Bernabéu. ¿Qué le ha pasado?

- El punto de inflexión fue el partido de vuelta contra el Celta en la Copa. Moyá estaba jugando en Liga y el día anterior Garitano me dijo durante el entrenamiento que tampoco estaría en la Copa. Yo sabía que no estaba al nivel para representar a este equipo. No me veía bien. Desde ese momento liberé todo lo que sentía con mis compañeros, con el cuerpo técnico, con Llopis y con Ibarrondo y se ha visto al mejor Rulli.

- ¿Mejor que el año de su estreno en el que hizo olvidar a Bravo?

- Me siento mucho mejor ahora. Entonces era un desconocido y nadie sabía cómo atajaba. Ahora estoy disfrutando mucho. En el Bernabéu, en Mestalla, en el Camp Nou... He vuelto a apreciar el valor de pequeñas cosas que antes no valoraba.

- Pero no empezó mal la temporada, ¿cuándo se torció todo?

- Seguramente el día del Rayo. En los tres primeros partidos ante Villarreal, Leganés y Eibar me sentí a gusto. Luego llegaron los dos goles de córner contra el Barcelona pero en Huesca ganamos. Contra el Rayo sucedió aquella jugada en la que sigo diciendo que el rival me desequilibra y me vengo abajo. Creo que había un tema pendiente conmigo que venía de la temporada pasada que volvió a aparecer. Había llegado Moyá, lo había hecho muy bien con Imanol y la gente podía tener sus dudas conmigo. Era entendible. Me costó varios meses darle la vuelta.

- ¿Cuál fue la clave para salir del agujero?

- No dejar nunca de trabajar y tener siempre el pecho hacia arriba. No bajar la mirada. En aquellos meses me ayudó mucho ir con Argentina, porque me permitió tener minutos y limpiar la cabeza. Pero tras volver en el parón de noviembre se me vino el mundo encima porque hasta marzo no había partidos de selecciones, que era lo que me hacía sentir vivo y sobrellevar la suplencia.

- Hasta que llega la visita al Bernabéu el 6 de enero y es titular...

- Aproveché las navidades para ir a mi país y celebrar mi boda, ya que me había casado unos meses antes por lo civil pero no tuvimos tiempo de festejarlo con los familiares y los amigos de allá. Aproveché para cargar las pilas y cuando bajé del avión me enteré de que Moyá se había lesionado en el gemelo y que tenía que jugar. Me hizo ilusión...

- Todo le ha salido a pedir de boca desde entonces, ¿verdad?

- Ganamos en Madrid, que llevábamos mucho tiempo sin hacerlo, empatamos en el Villamarín, ganamos al Espanyol... De repente, todo empezó a ir bien. Mantuve varios partidos la portería a cero y recuperé las sensaciones de siempre.

- ¿Había dejado de estar en el centro de la diana?

- No sé si es eso, pero en el Bernabéu noté que volvía a ser yo mismo. Que actuaba de manera natural, sin pensar las cosas antes de hacerlas. Hacía lo que me salía y resultó un partido bárbaro. Cuando un portero piensa lo que tiene que hacer, malo. Yo siempre jugaba con el corazón y ahora he vuelto a hacerlo.

- ¿Cree que se encuentra en el mejor momento de su carrera?

- Así lo veo en todos los sentidos. Los años ayudan a madurar, sobre todo cuando pasas momentos como los de esta temporada.

- ¿Técnicamente en qué ve que ha progresado?

- En la iniciación de las jugadas me siento más cómodo. Son años jugando a lo mismo y llevando el protagonismo. Leo mejor cómo nos pueden presionar y adónde llevar el balón. Con Llopis hemos trabajado mucho lo relacionado con el tiempo de reacción y cómo atajar bajo el arco, y en el uno contra uno siempre me he encontrado bien.

- El juego aéreo es su punto débil.

- Tengo mucho margen de progresión ahí. Lo entreno a diario y veo lo que me falta aún. En un partido es más difícil, porque tienes que tomar decisiones sobre situaciones que en un entrenamiento no hay.

- En verano se disputa la Copa América, ¿alberga la esperanza de ir?

- Después de no ir convocado a los partidos amistosos de marzo sé que está difícil. Venía de mantener la portería a cero durante muchos partidos pero no me citaron.

- ¿Habló con Scaloni?

- No. Hablé con Martín Tocalli, el preparador de porteros. Me dijo que querían probar con otros jugadores que no habían estado antes. No quedó otra que aceptarlo, pero trabajaré a tope para hacerlo bien con la Real y mantener la opción de estar en Brasil este verano.

«Con tres porteros uno sobra, pero ahora no me planteo salir de la Real»

El argentino asume que la llegada de Remiro provocará la salida de un guardameta, aunque dice que se siente en casa y no se plantea su marcha

- Cumple cinco temporadas en la Real y tiene contrato hasta 2022, ¿cómo contempla el futuro?

- Cuando echo la vista atrás y veo que he jugado 165 partidos con la Real me da vértigo. Ten en cuenta que solo estuve 52 con Estudiantes. Allí me criaron como jugador y aquí me dieron la oportunidad de crecer en Europa. Siento que la Real es mi casa, tengo contrato por tres años más y lo que tenga que llegar, llegará. Ahora mismo no me planteo salir de la Real.

- Lo digo porque Remiro ha aceptado la oferta de la Real y estará el año que viene aquí. Parece que sobra un portero, ¿no?

- En la mayoría de las plantillas hay dos porteros y el tercero es el del filial, como este año Andoni Zubiaurre, que tiene nivel para ser el portero de la Real en un futuro. Pero tener a tres porteros en la primera plantilla es difícil de gestionar porque dos no juegan, por lo que parece que uno sobra.

- Y Remiro no se va a ir...

- Sin duda, está entre Moyá y yo, pero nadie sabe qué va a pasar. El otro día lo hablé con Miguel Ángel, pero él tampoco sabe nada. Los dos estamos muy a gusto aquí, entrenamos a tope y tenemos una sana competencia por el puesto. Es un gran compañero.

- Es decir, que volveremos a vivir un verano caliente con Rulli...

- Los primeros dos años yo no tenía poder para decidir mi futuro y cuando pude hacerlo firmé por la Real hasta 2022.

- Tras su primer año estuvo cerca de recalar en el Valencia, ¿no?

- Sí, fue la vez que más cerca me vi de salir de la Real. El Valencia se había clasificado para la Champions y se lesionó Diego Alves. Era algo que no dependía de mí, que no estaba en mis manos. Los dueños de mi pase eran otras personas y al final me quedé en la Real.

- En 2017 fue el Nápoles el que quiso hacerse con sus servicios...

- Quedaban tres días para cerrarse el mercado. La propuesta para el club era muy buena pero no había tiempo material para conseguir otro portero. Yo no metí presión al presidente para marcharme y le dije que decidiera lo que decidiera iba a ser feliz. Gracias a quedarme tuve la posibilidad de jugar en Europa con la Real, que es algo que me gustaría repetir.

- Y el verano pasado lo de Boca...

- Es uno de los grandes del país en el que a todo argentino le gustaría jugar, pero no hubo nada.

- Pase lo que pase, no veo a Rulli de suplente en la Real. Salvo lesión, siempre ha sido titular.

- Nunca había vivido esa sensación hasta este año. Es una experiencia nueva. Pero no creo que sea un mal suplente ni un mal compañero. Pregúntale a Moyá...

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