Real Sociedad

Así nació el 'txuri urdin': el himno que se hizo oficial «por casualidad»

El compositor Ricardo Sabadie, autor del himno, en la playa de La Concha en 2005. /Juanjo Aygüés
El compositor Ricardo Sabadie, autor del himno, en la playa de La Concha en 2005. / Juanjo Aygüés

Ricardo Sabadie, 'bohemio y gascón', fallecido en 2009, creó la obra con su piano y la estrenó en el bar Antonio. Reveló la 'intrahistoria' a DV

Mitxel Ezquiaga
MITXEL EZQUIAGA

Es una de las partituras más repetidas en la banda sonora de Gipuzkoa, pero nació por casualidad y se estrenó en un bar: el Antonio. El 'txuri urdin' está hoy bajo los focos: la Real Sociedad ha cambiado el 'Aurrera Mutilak' por el 'Aurrera Reala' para que la mujer se sientan también incluida en su letra, y ha actualizado la música para facilitar que pueda ser cantado 'a capela'. Pero la alargada sombra del compositor Ricardo Sabadie, un bohemio de otro tiempo, sigue proyectada sobre esa marcha que improvisó en un piano y terminó convertida en símbolo.

Sabadie, fallecido en 2009, vendía seguros como actividad profesional, pero la música fue su pasión. Una de sus canciones llegó a ganar el Festival de Benidorm, escribió poesía y una novela, tenía devoción por López Ufarte y reivindicaba su origen gascón, «como D' Artagnan».

La rumba 'Isabelita'

Unos años antes de su muerte Ricardo Sabadie contó a este periódico «detalles no conocidos» de cómo se había gestado el himno. «Yo iba a Atotxa a ver a la Real desde que era un crío. El club tenía un viejo himno que casi nadie recordaba ya. Antes de los partidos, por la megafonía de Altavoces Eguía que muchos viejos aficionados recuerdan, sonaba para calentar el ambiente la rumba 'Isabelita'. Y pensé que mejor sería crear una música propia y blanquiazul».

Eran los años finales de la década de los 60. La Real había sellado ya en Puertollano el regreso a Primera, en una epopeya en la que, a falta de himno oficial, el 'Submarino amarillo' de los Beatles fue la música que repetían los aficionados blanquiazules para celebrar el triunfo.

Pero volvamos a Sabadie y su intento de crear una música para la Real. «Me puse al piano y casi por casualidad saqué una melodía con ritmo, y luego una letra sencilla que sirviera para animar al equipo. Hice el 'estreno' en el Bar Antonio de entonces, donde nos reuníamos muchos aficionados, para comprobar su reacción. La canción gustó y me propusieron presentarla al club».

Sabadie, hombre de acción, no se arredró. «Mariló Barros, la histórica secretaria, fue la que me dio el primer impulso. El presidente, José Luis Orbegozo, aceptó encantado con una sola condición: que nombrara a Gipuzkoa en la letra, porque en el original sólo hablaba de Donostia. Añadimos el 'aurrera Gipuzkoa'». Según los archivos, el 'txuri urdin' es himno desde 1970. La versión oficial del club dice que fue Orbegozo quien hizo el encargo.

A lo largo del tiempo se han sucedido las versiones: el propio Sabadie interpretó la versión original, luego surgió una versión coral con Eskola, después la que cantó el guipuzcoano Joaquín Laría del grupo Topolino Radio Orquesta y, ya en los 90, la del Orfeón Donostiarra. «A mí me emociona oír cantar el txuri-urdin por la gente cada 20 de enero en la Plaza de la Constitución», decía Sabadie.

De Benidorm a López Ufarte

Hasta ahí la historia del himno, pero no menos curiosa es la historia del compositor. «El amor de mi vida es San Sebastián. Nací en el Buen Pastor, me crié jugando en la torre del campanario de la iglesia y aprendí música desde niño. He trabajado en el mundo de los seguros, una tarea que heredé de mi padre, pero la música ha sido mi hobby y mi vida real», decía.

Compuso «desde dos suites sinfónicas, estrenadas en el Victoria Eugenia, hasta una canción que ganó el Festival de Benidorm en los 50 con letra de Amparo Abad y dedicada a la hija de Lola Flores». Y estaba orgulloso de su pasodoble 'Oro en la tarde', dedicado a la Semana Grande y que sonaba cada tarde en el Chofre, primero, y en Illunbe, después.

Admiraba a Sarriegui («fue un compositor genial que supo captar el alma donostiarra, alegre, festiva, ligera») y a Usandizaga («el más grande»). Pero hablemos de fútbol: ¿sus ídolos? «De los viejos tiempos, Txipia, Terán, Alsua, Epi, Eizaguirre... De los modernos, López Ufarte». En su última aparición pública, meses antes de morir en 2009, recibió un trofeo de manos de Xabi Prieto. De símbolo a símbolo.

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