¡Que reviente el escáner!

Sangalli, Rulli, la buena estrella de Imanol y un escudo que casi no pasa el control de seguridad en Loiu, protagonistas del viaje a Sevilla

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

No tener aeropuerto te hace sentirte como un extraño en cualquiera del mundo. Aunque sea el teóricamente considerado de casa, como el de Loiu. En este viaje a Sevilla confirmé esta impresión nada más llegar al control de seguridad. Con una paciencia infinita vas descargando en la bandeja los dispositivos electrónicos, el cargador del ordenador, el cinturón, el reloj, las botas... Y ahí, mientras te encaminas al arco de seguridad con la tarjeta de embarque en los dientes y temblando para que vaya todo bien, salta la alarma. «Señor, ¿es suyo este ordenador?», escucho. Cuando veo que se dirige a mí pienso: «Vaya, ya la he liado». A ver qué pasa... «Es que con este escudo no se si va a pasar el escáner», me dice mientras detecto una sutil ironía. Me relajo algo y me doy cuenta de que el problema es el pequeño escudo de la Real que llevo en él y que nos regaló hace tres temporadas Begoña Larzabal en aquel amistoso jugado en Leverkusen. Le devuelvo una sonrisa forzada -en plan te voy a seguir el juego no me vayas a poner esto más difícil-, coloca el ordenador boca abajo y todos contentos. He pasado el momento más crítico del aeropuerto aunque me hayan recordado que no estoy en casa.

Antes de embarcar en el avión van desfilando los que desde Sevilla hacen el trayecto inverso. Veo bufandas del Sevilla -que juega por la tarde en San Mamés- y diviso al famoso Del Nido, que no sabía yo que estaba en la calle. Moreno como él solo, por dentro le deseo la mayor de las suertes para su cruce copero. Me imagino que al día siguiente reventaría el escáner de seguridad.

Lo curioso fue que al llegar a Sevilla sí me sentí como en casa. Fue al montar en el taxi. No hay nada como que te toque un sevillista cuando juegas contra el Betis y a la inversa. «A ver si los machacáis, quillo», me dijo. También le transmito los mejores deseos para los suyos. Mientras me pone al día de la actualidad sevillista -me dice que van a fichar un defensa, un medio y un delantero- sufre porque no le sale el nombre de ese último crack que les va a dar un salto de calidad. Como si Nolito, Ben Yedder, André Silva y Quincy Promis no fueran suficientes. En plena rotonda se pone a buscar en el móvil 'Sevilla próximos fichajes' y da con el nombre, aunque entre su acento y que el jugador es extranjero no entiendo nada. Asiento porque estamos llegando al hotel y tengo prisa y le dejo un reto. ¿Qué sale si pones Real Sociedad y próximos fichajes? Ahí andará buscando...

Emocionante regreso de Luca. El escáner de Loiu no sé, pero seguro que el donostiarra reventaría de fuerza y ganas el del hospital hace dos meses. En apenas 71 días ha vuelto a jugar de nuevo a un altísimo nivel como si nada. Compartir con él diez minutos de charla en la zona mixta del Villamarín es de las mejores cosas que me han pasado en esta profesión. Fue una conversación desde el sentimiento, en el que sus ojos comunicaban más que sus palabras y sus gestos tenían más profundidad que sus frases. Enfrente no veía a un futbolista, sino a un chaval de 23 años que, con la carrera terminada, cursa segundo año de un máster en Ingeniería Industrial y que venía de superar un susto importante en su vida -las preguntas hubiesen sido casi las mismas sin su condición de jugador, porque primaba lo humano, pero seguramente nadie me hubiera comprado la entrevista-. Su afán de superación lo reconoció la afición bética, que le tributó una cariñosa ovación cuando fue sustituido que nos puso la piel de gallina a los realzales. El fútbol es muy grande cuando quiere.

Sangalli nos ha dado una lección de perseverancia, constancia y esfuerzo para superar un momento adverso del que ha salido fortalecido. Hace medio año nadie le conocía en la calle más allá de ese puñado de fieles a los partidos de la cantera y hoy se ha ganado un sitio en el corazón de la hinchada txuri-urdin. Su debut el último día de agosto en Ipurua, el pase a Bautista en el gol al Rayo, la forma en la que reventó al Athletic en el derbi con aquel penalti y ese tanto llegando desde atrás que lo celebró como si fuera Iniesta en Sudáfrica. La pasión que pones a las cosas que haces las embellece y Luca es el mejor ejemplo.

Rulli se reivindica. Ya tenía ganas de hablar del argentino para bien. Cumple su quinta temporada aquí y parece que sus actuaciones siempre son miradas con lupa. Desde una perspectiva ambiciosa, esa exigencia quizás sea hasta positiva si se sabe llevar y procede de un análisis justo. Pero no considero que haya sido este el caso. Creo que Garitano acertó al concederle la titularidad en el arranque de Liga. Lo hizo muy bien en Villarreal y Leganés, no tuvo tanto trabajo en Ipurua y bastaron dos errores importantes ante el Barcelona para sentenciarlo. Aunque el míster le dio varios partidos más de confianza, si la grada te da la espalda no hay nada que hacer. Ahora ha vuelto por sus fueros y la mejor noticia es que la Real dispone de dos grandes guardametas para la segunda mitad de la temporada.

No es sencillo estar dos meses sin jugar y cuajar semejantes actuaciones en dos campos tan difíciles como el Bernabéu y el Villamarín en los que logró mantener la portería a cero en 180 minutos. Y mira que tuvo trabajo. En Madrid neutralizó a un insistente Vinicius y en Sevilla hizo lo propio con Lo Celso, que soñará durante días con él. Ahora tiene por delante cinco meses importantes para su carrera y cuando llegue Remiro en junio ya se verá en qué situación queda. Tiene contrato hasta 2022, Moyá hasta 2020 y por detrás viene Zubiaurre pisando fuerte. Hacía mucho tiempo que la portería de la Real no estaba a tan buen recaudo. En el corto y largo plazo.

Las rotaciones de Imanol. Ya avisó en la víspera de jugar en el Villamarín que iba a tirar de plantilla para afrontar tantos esfuerzos seguidos en este mes de enero. La victoria en el Bernabéu dejó a muchos jugadores fundidos y me parece acertado que diera refresco a Illarramendi, Januzaj y Willian José, hombres que necesitan estar al 100% para marcar diferencias. Zurutuza abandonó tieso el campo el jueves y fue sustituido por Merino, lo que demuestra la alta intensidad que quiere de los suyos Imanol. Y para ello los necesita lo más enteros posibles.

En dos partidos 18 jugadores diferentes han sido titulares, entre ellos dos del Sanse, Aihen y Le Normand. De los 23 de la primera plantilla hay que tener en cuenta que Gorosabel, Merquelanz, Sandro, Kevin, Navas y Moyá han estado en la enfemería, por lo que solo Pardo no ha sido titular de los disponibles.

La pasada temporada uno de los errores de Eusebio fue no dosificar los esfuerzos de los suyos en diciembre. Con el billete europeo para dieciseisavos en el bolsillo, en ocho días tenía que jugar en el Wanda, contra el Zenit en Anoeta y frente al colista Málaga también en casa. Apostó por jugar casi con los mismos, perdió los dos primeros partidos y el colista se paseó por San Sebastián. En enero vendrían las cuatro derrotas seguidas que significaron el principio del fin.

Imanol sabe que le espera un mes exigente en Liga y Copa, y la mejor forma de afrontarlo es utilizar al mayor número de efectivos. Sin que ello signifique dejar de lado ninguna de las dos competiciones. Rulli, Zaldua, Llorente, Theo, Zubeldia, Zurutuza, Juanmi y Oyarzabal pueden tener perfectamente el cartel de titulares. Le Normand fue de los mejores en el Villamarín y la valía de Sangalli y Bautista ha quedado patente cuando han jugado. La buena noticia es que la Real tiene 15 ó 16 jugadores a los que se puede considerar titulares -a esa relación se podría añadir a Héctor, Illarramendi, Januzaj, Willian José, Merino, Moyá, Aritz...- y eso hace tiempo que no ocurría. Así, dentro de la dificultad, todo puede ser más fácil. Que tampoco hay que olvidar que Setién jugó con todo y que la prensa sevillana recogía ayer que fue de los mejores partidos del Betis en casa, aunque lamentaban, eso sí, su falta de puntería.