Un Ferrari llega al Casino de Montecarlo. / REUTERS

Resonantes ditirambos

Mónaco quizá haya perdido parte de su gracia, pero sigue siendo un lugar extravagante

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

El banquero libanés de la mesa de al lado desayuna té. Su encantadora esposa, una arquitecta de Macao, una copa de vino blanco y una bola rosa que parece helado pero se rompe cuando le pega con la cucharilla. La terraza del Café de París es a donde hay que ir a desayunar en Mónaco. Está orientada a poniente y el sol bajo del otoño no molesta