Barrentexea, Karrikaburu, Pacheco y Remiro, felices tras la llegada de la Real Sociedad al aeropuerto de Vitoria tras la victoria en Mánchester. / félix morquecho

Post-partido en Mánchester

La Real Sociedad ya está en casa

La expedición txuri-urdin ha aterrizado cerca de las 19 horas en el Aeropuerto de Vitoria. Esta mañana se han entrenado en las instalaciones del Manchester City

MIGUEL GONZÁLEZ | ENEKO P. CARRASCO | FÉLIX MORQUECHO

La Real Sociedad ya está en casa. La expedición txuri-urdin ha aterrizado cerca de las 19 horas en el Aeropuerto de Vitoria. Rostros sonrientes, ambiente de ilusión y alguna que otra ojera. Es lo que se podía observar esta mañana entre los jugadores de la Real Sociedad y los integrantes de la expedición txuri-urdin que ha regresado esta tarde de Mánchester con tres deliciosos puntos en el zurrón. El partido terminó tarde -a las 22.00 horas de allí- y el resultado, una victoria histórica, provocó que ninguno de los realistas tuviera ganas de irse a dormir pronto. Lógico. Con todo, no hubo juerga, porque en poco más de 48 horas espera el Getafe en Liga.

La euforia se palpaba en el ambiente entre la familia txuri-urdin cuando el árbitro Marco Di Bello hizo sonar su silbato tres veces tras la conclusión de la segunda mitad. 0-1 en Old Trafford, el día que la reina Isabel II había fallecido tras siete décadas de reinado en Inglaterra. Historia. Era la primera vez que la Real Sociedad ganaba en el campo de un gigante europeo en competición UEFA y eso se pudo constatar en el tremendo abrazo que se dieron Jokin Aperribay e Imanol minutos después de que acabase el choque.

El millar largo de aficionados realistas -a los que se les escuchó mucho en la retransmisión de TV- 'obligó' a que Imanol saliese del vestuario para saludarles con cariño. «Imanol, Imanol, Imanol...» cantaban los seguidores blanquiazules, aún conmocionados por haber vivido una noche legendaria para un club de 113 gloriosos años de historia. Jokin Aperribay y los jugadores txuri-urdin también se dieron un baño de masas con la parroquia blanquiazul, que entró en trance con el gol de Brais Méndez. En los vestuarios los jugadores dieron rienda suelta a la felicidad con saltos, gritos y una infinidad de abrazos. Hasta allí bajaron Roberto Olabe, director de Fútbol, y Erik Bretos, su mano derecha, para dar la enhorabuena a todos ellos.

A las 19.00 horas en Zubieta

Hacia las 22.30 horas -hora británica- el autobús de la Real salió de Old Trafford rumbo al hotel Lowry, donde han dormido y han desayunado esta mañana. Un incidente entre un aficionado 'red devil' y un jugador del United provocó un atasco a la salida del 'Teatro de los Sueños' que hizo que el trayecto durara 30 minutos más de lo previsto. La cena de los blanquiazules arrancó pasadas las 23.00 horas de allí.

El equipo se ha entrenado esta mañana a partir de las 11.00 horas -horario peninsular- en las instalaciones del Manchester City, donde los titulares y Alexander Sorloth -jugó 45 minutos- han hecho la clásica sesión de recuperación post-partido y el resto se ha ejercitado con normalidad.

Después de comer en el hotel Lowry la expedición realista ha viajado hasta Liverpool, desde donde han cogido un vuelo en el aeropuerto John Lennon que ha salido a las 16.00 horas -horario peninsular-. Está previsto que lleguen a Foronda a las 18.00 horas -horario peninsular-. Desde Gasteiz, como es habitual, un autobús llevará a todos los realistas hasta Zubieta. Una vez en el cuartel general blanquiazul, todos cogerán sus vehículos para irse a sus hogares y gozar de un merecido descanso. Ahora, a por el Getafe.

FÉLIX MORQUECHO

Rodeados por la sombra de la reina

Los aficionados realistas desplazados a tierras inglesas se han despertado este viernes con una sonrisa de oreja a oreja. Los que han podido pasear por la ciudad de Mánchester antes de volver a Gipuzkoa han podido comprobar en primera persona el ambiente de luto generalizado que se respira en una de las grandes ciudades de Inglaterra. Cientos de carteles con la figura de Isabel II, quien murió ayer a los 96 años, copan las marquesinas y las paredes de todas las calles de Mánchester.