Una regresión inquietante

La Real no solo fue víctima de sus errores, también volvió a mostrar los mismos síntomas fatales del pasado cuando su posesión de balón era estéril

Imanol Troyano
IMANOL TROYANO

Un paso hacia adelante y dos hacia atrás. Así escribe su trayectoria la Real Sociedad esta temporada, que acaba sin dar ese ansiado salto de calidad. Pero lo más inquietante es que en las últimas jornadas ha evidenciado los mismos síntomas que provocaron la destitución de Eusebio la pasada campaña. El equipo recibe goles de la manera más infantil posible y sus posesiones comienzan a ser igual de estériles que en el pasado. No se puede achacar a la mala suerte los últimos resultados de los realistas, si no a las nefastas tomas de decisiones de sus jugadores a la hora de resolver las acciones. Tanto abajo, como arriba.

Seguro que muchos aficionados pensaron ayer, y lo sigan pensando hoy, que la Real no mereció perder en el Coliseum Alfonso Pérez. Tampoco ganar, pero al menos no caer derrotados. En cualquier caso, de lo que estoy más convencido es de que una abrumadora mayoría piensa que el equipo de Garitano era y es mejor que el de Bordalás. Esto hace que sea mucho más difícil de entender que los realistas se fueran de vacío de Getafe.

Se puede intentar explicar la derrota de la Real de mil maneras diferentes. Se puede señalar a un jugador, a tres, a todo el conjunto o al entrenador. Se puede culpar al juego o a la actitud. O incluso se pueden repetir los mismos argumentos que en fechas pasadas. Si la Real, que ha dado unos cuantos pasos hacia adelante desde el inicio de temporada, sigue en obras, no es para justificar la adaptación de las nuevas ideas de un técnico. Sino para identificar qué Real es la que vamos a ver esta temporada. Todo lo contrario le sucede al Getafe. En el equipo azulón todos son certezas. Practican un fútbol menos vistoso por las características de sus jugadores y más batallador. La figura de Bordalás se reconoce a la perfección en el juego getafense y los resultados le amparan.

Ni fresca ni fiable

Hasta ahora se han visto varias versiones de la Real. Destaca por encima de todas esa Real camaleónica que se amolda a sus rivales y se hace fuerte desde atrás, a la vez que efectiva arriba. Luego se encuentra esa Real más dominadora y propositiva desde el centro del campo. Y por último, se ha podido apreciar una mezcla de ambos estilos según se juegue el partido en Anoeta o fuera. Mientras el equipo se encuentra, van pasando las jornadas y los resultados, que no acompañan, están poniendo en entredicho el proceso. A un choque de despedir el 2018, los blanquiazules recuerdan más al grupo que condenó a Eusebio, previsible y con posesiones estériles, que a ese equipo fresco y fiable que imaginábamos con Garitano.

Basta con echar un vistazo a la clasificación para darse cuenta de que algo falla. El Celta, al que la Real ha ganado en dos ocasiones esta temporada en casa y ha empatado otra a domicilio, está ubicado más arriba que los guipuzcoanos. Pocas cosas representan mejor la irregularidad de los realistas.

El próximo rival de los donostiarras, en Anoeta, para más inri, es el Alavés, que ha protagonizado un envidiable arranque de temporada. Una victoria no haría olvidar un 2018 decepcionante en lo deportivo, pero podría dar alas para encarar un 2019 más ilusionante. Ya saben, al final, a la hora de la verdad, tan solo cuentan los resultados.

Más