EL RECUERDO DE SAN MAMÉS

Álvaro Vicente
ÁLVARO VICENTE

El aficionado de la Real anda necesitado de alegrías, especialmente en Anoeta. No está siendo una temporada para el recuerdo porque en casa no está siendo un equipo fiable. Cinco victorias, cinco derrotas y cinco empates es su pobre saldo como local hasta la fecha. Muy poco para una plantilla como la nuestra, con bastante más calidad que otras que están por delante en la tabla y de la que se esperaba mucho más. El problema de la Real es que no termina de ser competitiva porque, entre otras cosas, ha regalado goles. No es fiable. Duele más cuando eso ha sucedido ante rivales que no son mejores, no son más fuertes, pero te acaban ganando. Es cierto que se han juntado una serie de contratiempos que por un lado le limitan y por otro le privan de ese descaro siempre necesario para lograr puntos en esta liga en la que cualquiera gana a cualquiera. Está claro que no vendrá mal despejar la enfermería, pero la acumulación de lesionados no debe servir para justificar nuestros problemas. La plantilla tiene recursos como para resolver situaciones adversas siempre y cuando juegue a una velocidad superior y no conceda goles con la mirada.

A estas alturas de nada vale pensar en lo que hubiera podido ser esta temporada si aquel partido que se empató se hubiera ganado, si aquel que se perdió se hubiera empatado, si aquel jugador que se rompió no se hubiera roto. Lo único que me importa a día de hoy es que la Real está a cinco puntos del séptimo y quedan siete encuentros por jugarse, cuatro en Anoeta y tres fuera. Lo único necesario es centrarse en lo que falta y dejar de lamentarse por lo que ha pasado. También sé es que juegue el que juegue tiene que estar claro dónde nos hacemos fuertes y dónde se puede ganar el partido. Hoy me acuerdo del partido que ganó en San Mamés, con muchos de la cantera en el once, sin dar un balón por perdido, concentrados, y con fútbol. Me encantaría que mañana la Real se parezca a ese equipo.