Campeones de pretemporada

La Real pinta bien en campo contrario pero sigue ofreciendo dudas en la fase defensiva. En cinco días hemos revalorizado a los laterales rivales Nacho Vidal (Osasuna) y Carlos Benito (Zaragoza)

Zaldua se escapa de Verdasca en el amistoso del miércoles en Tafalla. /LOBO ALTUNA
Zaldua se escapa de Verdasca en el amistoso del miércoles en Tafalla. / LOBO ALTUNA
Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

La primera derrota de la pretemporada nos ha puesto en alerta. Perder siempre es consecuencia de desajustes y a nadie le gusta morder el polvo. Por mucho que sea verano. Sobre todo si se trata ante un rival de inferior categoría en el que son los más jóvenes los que te sacan los colores. Hace años estos partidos no los recordaba nadie. No había redes sociales ni se podían ver por televisión, por lo que el secreto de lo que allí había pasado quedaba a buen recaudo. El que ganaba no sacaba pecho y el que perdía no le daba la menor importancia. Era una buena manera de ir afinando la puesta a punto lejos del foco mediático.

Hoy eso es imposible. Un simple paseo matinal o la convocatoria antes de un partido son elevados a la categoría de noticia. Muchas veces por los propios clubes, que cuentan con poderosos medios para proyectar su imagen.

Ahora, lo sucedido en un amistoso ante el Zaragoza se puede asemejar en repercusión a lo que antaño eran aquellos descafeinados partidos iniciales de Liga a los que nadie prestaba mucha atención. Toshack solía decir que en San Sebastián el fútbol no empezaba hasta octubre, una vez disputadas las regatas de la Concha y concluido el Festival de Cine.

Las emociones se viven al día. El fútbol actual es emoción y las emociones se viven al día. No había más que ver el aspecto que presentaba el campo de Tafalla, con 1.500 aficionados, la mayoría enfundados en camisetas de sus equipos. Allí no importaba la categoría ni el pasado. Sino ganar.

Los zaragocistas se marcharon encantados, elogiando el potencial de sus canteranos y convencidos de que cuando les lleguen los dos delanteros que están esperando pelearán por el ascenso. Los blanquiazules, movidos por el resultado, eran más pesimistas. «Desde que se fue Yuri tenemos un agujero ahí. Es un puesto a reforzar», me decía un técnico guipuzcoano que veranea en la zona y al que no le convenció Kevin. Olvidaba que el internacional portugués también estuvo en el origen del gol del empate, con un buen pase en profundidad a Oyarzabal, pero la percepción pesa más que la realidad. Y cuando se pierde, lo que toca es sacar conclusiones negativas.

Me encantó Moyá. Me refiero a sus declaraciones en Tafalla al calificar la derrota de «decepcionante». No puso la excusa de estar en pretemporada para ocultar el resultado. Creo que es la primera vez que escucho algo así de un jugador de la Real en verano. Bueno, y también en invierno. Muy alejado de los clásicos «lo importante es buscar sensaciones», «se trata de llegar bien preparados al inicio de Liga», «el resultado en estos partidos no cuenta»... El mallorquín -que pudo hacer bastante más en el 1-2- habla alto y claro, y su experiencia debe aprovecharla un vestuario rejuvenecido tras las salidas de gente como Prieto o Carlos Martínez.

Lo que es verdad es que los resultados de pretemporada no trascienden a una clasificación, por lo que perder no te pone en desventaja ante nada ni ante nadie. Ni siquiera es un anticipo de lo que deparará luego la competición, aunque cualquier derrota significa que hay errores que corregir.

Aquel verano mágico de 2000. Recuerdo el año en el que fuimos 'campeones de pretemporada'. Sabrán que la Real ha ganado ligas, copas y la supercopa, pero hubo una vez en la que también fuimos los reyes del verano. En 2000 con Clemente. Eran los tiempos en los que los jugadores se pasaban las dos primeras semanas de pretemporada corriendo sin tocar el balón, según dictaba aquel método tan popular en los ochenta en el que la preparación física del fútbol se basaba en el atletismo.

Así que la Real se puso enseguida como un tiro y arrasó partido tras partido. Empezó soltando las piernas con un 0-5 ante el Lagun Onak. Después ganó 1-3 al Colonia, 1-2 al Southampton, 2-0 al Bolonia en Anoeta y 1-0 al Sporting y al Zaragoza en el Villa de Gijón, uno de aquellos triangulares en los que jugabas medio tiempo ante un equipo y medio ante el otro. El cuadro txuri-urdin llegaba mejor que nunca.

El calendario, además, era benévolo en las primeras jornadas. Para empezar, el Racing en Anoeta. Idiakez y Jankauskas pusieron el 2-0 en el minuto 77. Así se llegó hasta el 88, cuando Beschastnykh y Morán obraron el drama. El equipo cayó como un castillo de naipes. En siete jornadas solo pudo rascar un punto más en casa ante el Deportivo. El resto, cinco derrotas que pusieron de patitas en la calle a Clemente en octubre. El campeón del verano había durado medio asalto en la Liga.

La respuesta de Montanier. Hace seis años en una conversación con Montanier en Parma se me ocurrió comentarle que quedaba poco para el campeonato y aún no habíamos visto un once definido. Fue tras perder en Siena. Su respuesta era de una lógica aplastante: «Yo no preparo un once sino una plantilla. Quiero que todos aprendan a relacionarse en el campo. Nunca se sabe qué puede pasar». Diez meses después la Real terminaba cuarta la Liga.

De lo que he presenciado hasta ahora me gusta ver a Juanmi de delantero junto a Willian José, porque pueden formar una de las mejores parejas atacantes de la Liga. Con Oyarzabal y Januzaj en las esquinas y Merino e Illarramendi en la sala de máquinas, no es difícil ponerse en lo mejor. Pero atrás seguimos en las mismas que el año pasado. Se sigue notando el hueco que dejó Yuri en la izquierda y ahora mismo podríamos hacer quinielas sobre los dos centrales que jugarán en Villarreal el sábado 18. Casi resulta más fácil acertar el ganador de la Copa de Oro...

Y mientras tanto seguimos promocionando a los laterales contrarios. Nacho Vidal (Osasuna) se coló hasta la cocina en Bergara para batir a Rulli y en Tafalla un joven Carlos Nieto, al que le acaban de hacer ficha del primer equipo, cambió el partido. Dio el centro a Baselga en el 0-1 y comenzó la jugada del 1-2 que culminó Alberto Soro. Menos mal que estamos en pretemporada, ¿verdad?

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