Falta la letra de la victoria

Willian José trata de controlar el balón ante la presión del camerunés Amadou. /JOSÉ MARI LÓPEZ
Willian José trata de controlar el balón ante la presión del camerunés Amadou. / JOSÉ MARI LÓPEZ
IMANOL TROYANO

La Real jugó ayer uno de sus partidos más serios y completos de la temporada. En el día en el que Anoeta presentó la nueva versión del 'Txuri-urdin', tan solo faltó cantar un gol. Cantar victoria. El equipo de Garitano hizo más cosas bien que mal, transmitió una imagen más dinámica de la que nos tenía acostumbrados, pero no obtuvo recompensa.

El técnico de Bergara apostó por un once con grandes bazas ofensivas y el equipo nunca se escondió. Situó a Oyarzabal como enganche, por detrás de Willian José, e introdujo en los costados a Januzaj y Juanmi. Los mejores ataques siempre llegaron por fuera. Así es como quiere ganar los partidos Garitano y ayer se comprobó que existe la capacidad suficiente como para crear peligro.

Con el belga en el carril derecho es más fácil hacer daño. Ante el Sevilla volvió a demostrar la enorme calidad que guarda en su zurda y su defensor nunca pudo controlarle. Ayudado en la banda por Aritz Elustondo, otro que cuajó un partido de altísimo nivel, creó las mejores acciones en ataque. La línea de fondo se desgastó por las innumerables ocasiones en las que llegaron hasta ella tanto el internacional con Bélgica como el de Beasain.

El centro del campo donostiarra solo sirvió como zona de tránsito, lo que facilitó que no se generase un tráfico innecesario. Zubeldia e Illarra brillaron más por la labor destructiva que por la creativa. Junto con Llorente y Héctor Moreno, el sistema defensivo realista estuvo de sobresaliente. Nada que ver con la pasada campaña.

Garitano no se iría del todo feliz ayer de Anoeta porque su equipo sigue sin ganar en casa, pero el juego de los suyos seguro que le invitó al optimismo. La Real también sabe proponer, eso ya lo sabíamos, pero ahora comienza a dar señales de orden defensivo. Lo que le costó el puesto a Eusebio. Tan solo es cuestión de tiempo encontrar un punto de equilibrio entre la actitud conservadora, la que más se ha visto hasta el momento, y la más arriesgada. El de ayer fue un primer paso. Mientras tanto, habrá que seguir componiendo el himno del primer triunfo en Anoeta.

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