Un derbi conocido hasta en Japón

Aficionados de la Real Sociedad y el Eibar pelean por su equipo. /Jose Mari López
Aficionados de la Real Sociedad y el Eibar pelean por su equipo. / Jose Mari López

Tomoya Kitaguchi, natural de Osaka, ha sido uno más entre los 24.308 espectadores de Anoeta | Antes del choque, las calles de la Parte Vieja han acogido a numerosos seguidores realistas y azulgranas con ganas de pasarlo bien

Eneko Pérez
ENEKO PÉREZ

Más de 10.300 kilómetros separan a Donostia de Osaka, la tercera ciudad más grande de Japón. Esa es la distancia que ha recorrido esta semana Tomoya Kitaguchi, uno de los aficionados realistas que ha poblado las gradas de Anoeta en el encuentro que ha terminado en tablas (1-1) entre Real Sociedad y Eibar. Antes de llegar al estadio amaratarra, el nipón, ataviado con una clásica bufanda txuri-urdin, ha vivido el ambiente del derbi guipuzcoano en los bares de la Parte Vieja donostiarra con una sonrisa de oreja a oreja. «Sí, me gusta la Real. He venido porque mi hija vive aquí y porque, además, esta va a ser la primera vez que voy al campo. ¡Ojalá vea una victoria!», ha apuntado el hincha llegado desde el Lejano Oriente.

Desde algo más cerca han venido a la capital guipuzcoana Fernando Ríos y Mariano Hernández, concretamente desde Zarautz. Los dos con la camiseta y la bufanda del Eibar, y con ganas de dar guerra. Ambos, curiosamente, eran hasta no hace mucho seguidores de la Real y del Athletic, hasta que «la magia» de Ipurua apareció en sus vidas. «Empezamos a ir a Eibar a ver fútbol hace unos tres años, y míranos ahora», han dicho con orgullo.

«Yo fui socio de la Real, pero no me gusta esa sensación de que el Eibar parece que tenga que estar en 2ª. Por eso ahora voy con ellos», ha contado Hernández. Ambos han coincidido en destacar que «es impresionante que una localidad de 27.000 habitantes tenga un equipo en Primera».

La hermandad entre ambas aficiones ha quedado patente en las horas previas al duelo que ha enfrentado a realistas y armeros. Así lo han demostrado, por ejemplo, Óscar Cardoso, Ainara Elizetxea, Juan Andrés Álvarez y Peio Agirre. Los tres primeros, hinchas de la Real, el último, un fiel a la causa eibarresa en territorio 'comanche'. «Ante todo nos gusta que el mundo del fútbol vea el buen rollo que hay entre todos nosotros, eso es lo que más vale de este partido», han afirmado todos ellos, que también han estado algo contrariados con las obras que siguen avanzando en el coliseo blanquiazul: «Es una pena, porque si estuviese terminado el ambiente hubiera sido mucho mejor, pero es lo que hay. El año que viene será más divertida la previa, seguro». Además, Cardoso pedía un esfuerzo extra a los hombres de Imanol Alguacil, «porque si no, ¿qué? ¿Se van de vacaciones ya en abril?».

Ermua es blanca y azul

Entre risas y abrazos han avanzado cuatro de los miembros de la peña realista Aurten Bai Ermuko Taldea, con su presidente, Ángel Balsera, a la cabeza. «Con la temporada que llevamos en casa... Seguro que el partido va a ser difícil, sobre todo porque para ellos ganarnos supone muchísimo. Nos lo van a poner muy complicado», ha confesado Balsera. Y tenía razón. Todos ellos han llegado desde Ermua, donde, según aseguraban, «hay mucha gente que apoya a la Real, más de lo que la gente se cree».

Jesús Bernal, otro de los miembros de la peña, vive en Ermua pero es de Amorebieta (Bizkaia). «Me regalaron la camiseta de López Ufarte cuando era un crío y desde entonces he sido un txuri-urdin más», ha revelado. Iñaki Gómez, por su parte, se ha mostrado crítico con la temporada realista: «Más que el último tren europeo, lo que vamos a coger va a ser el metro para ir a casa». El más veterano de todos, José María Rodríguez, ha opinado que «esta temporada está perdida ya. Lo que hay que hacer es dar minutos de calidad a los chavales de la cantera, que son los que de verdad sienten los colores».

Muy cerca de este grupo de seguidores estaban Iñigo Guruzeta, Aitor Gutiérrez y Jon Azpeitia, tres eibarreses y azulgranas de corazón que lo han tenido muy claro a escasas horas de que arrancase el duelo: «Lo bueno de ser del Eibar es que siempre te vas contento, porque el equipo se deja todo en el campo. A ver si hoy es el día en el que ganamos por primera vez a la Real en su casa». No ha sido así, aunque esa diana postrera de Jordán seguro que les ha hecho volver a casa pletóricos y con la cabeza bien alta.