Esta goleada, para ellas

Oyarzabal coge el balón con Casemiro en el suelo. /JOSÉ MARI LÓPEZ
Oyarzabal coge el balón con Casemiro en el suelo. / JOSÉ MARI LÓPEZ
O. TORO
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Sin complejos ante la presión alta del rival

La Real no quiso despedirse de su afición acomplejada ante un rival como el Real Madrid. Todo lo contrario. A pesar de la presión alta que planteó el conjunto blanco, los realistas decidieron tomar el mando del partido con la posesión como bandera. Y si había que arriesgar, se arriesgaba. Todo el juego realista empezó desde atrás y con buen criterio. Tiene riesgo, pero da gusto cuando sale bien.

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Si Brahim mete un golazo, pues se le aplaude

Si hacemos honor a la verdad, Anoeta pitó al jugador madridista cuando hizo el 0-1, pero lo cierto es que fue un auténtico golazo. Se marchó de Zubeldia, luego de Llorente, volvió a recortar al central y batió a Rulli. Pero si el Madrid tiene a Brahim, la Real tiene a Barrenetxea. Respondió con quiebro a Isco y un caño a Asensio que levantó de los asientos a los aficionados realistas, pero la acción no acabó en gol. Hay mucho jugador en el '34' de la Real. Es valiente y un puñal en el uno contra uno. De esos jugadores que no es fácil encontrar. Y va y viene de Anoeta en bici, que es otro punto a favor.

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VAR. El de Oyarzabal no vale, sí el de Merino

El vídeo arbitraje le había ayudado a la Real en las últimas jornadas, pero ayer, después de varios minutos de espera, anuló el gol que había marcado Oyarzabal por fuera de juego. ¿Dónde quedó eso de que ante la duda no se debe pitar? Pero bueno, no pasó nada. En la siguiente jugada Merino marcó tras una gran asistencia de espaldas de Willian José y puso el 1-1 en el marcador.

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¡Willian José, no me falles ese penalti, por favor!

La Real estaba dominando el duelo. El 1-1 estaba siendo a todas luces injusto, pero en esto del fútbol se trata de meter goles y los realistas no estaban acertados ante Courtois. Willian José tuvo dos clarísimas. En la primera, Vallejo sacó el balón con la mano cuando se metía en la portería. Penalti y roja. El brasileño ejecutó la pena máxima, pero falló. ¡No falles esas Willian José! Era un momento clave del partido.

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Zaldua y Barrenetxea descorchan el champán.

A la Real se le olvidó llevar champán a Granada para celebrar la victoria en la final de Copa, pero ayer no faltó. Los encargados de descorcharlo fueron Zaldua y Barrenetxea. El lateral marcó un golazo de cabeza volando por encima de Marcelo y pillando a contrapié a Courtois. Y el extremo puso el 3-1 recogiendo un rechace. Anoeta estallaba. La fiesta había empezado y solo faltaban ellas, las campeonas.

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