Real Sociedad

El libreto de Xabi Alonso

John Benjamin Toshack, técnico que le rescato del Eibar, charla con Xabi Alonso durante los inicios del tolosarra en el club txuri-urdin./Aygüés
John Benjamin Toshack, técnico que le rescato del Eibar, charla con Xabi Alonso durante los inicios del tolosarra en el club txuri-urdin. / Aygüés

Volcará en el Sanse su experiencia con Guardiola, Mourinho, Ancelotti, Denoueix o Toshack | Será su primer banquillo profesional después de haber dirigido una temporada al Infantil del Real Madrid

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Xabi Alonso es el fichaje estrella de la Real Sociedad en el organigrama deportivo. Contar con un hombre de la casa que acapara el mejor palmarés de la historia en el fútbol vasco no es baladí, y toda esa sapiencia futbolística y experiencia acumulada durante 17 temporadas en el fútbol de élite se volcarán directamente en Zubieta. Al margen de lo que supone para un club como el txuri-urdin contar con una persona de semejante trascendencia mediática, algo que redundará también en la imagen que proyecte la entidad al exterior.

A lo largo de su carrera profesional Xabi Alonso lo ha ganado prácticamente todo. Solo le ha faltado el Mundial de clubes y esa Liga que se le escapó con la Real Sociedad en 2003. Su palmarés contempla un Mundial y dos Eurocopas por selecciones, y por clubes dos Champions, dos Supercopas de Europa, tres ligas con el Bayern y otra con el Real Madrid, cuatro Copas en tres países diferentes con el Liverpool, Madrid y Bayern, además de otras tres Supercopas nacionales con los mismos equipos.

Hace dos veranos Xabi Alonso decidió colgar las botas camino de cumplir los 36 años, a pesar de que el Bayern quería renovarle por un año más. Desde entonces centró su vida en la familia, en vivir experiencias nuevas que su condición de futbolista le había arrebatado, como andar en moto y esquiar, y en formarse como entrenador. Siempre tuvo claro que quería seguir ligado al fútbol y que su carrera estaría orientada a los banquillos. Después de un exitoso año en el Infantil A del Real Madrid en el que ha obtenido el título de entrenador, su primera experiencia profesional como técnico será en el Sanse, el mismo equipo en el que comenzó su andadura en la élite hace veinte años.

Fue en 1999 cuando en compañía de su hermano mayor Mikel fichó por la Real Sociedad para militar en el filial blanquiazul. Con la diferencia de que él todavía estaba en edad juvenil. Ambos venían de haber brillado con el Antiguoko de División de Honor que a punto estuvo de colarse en la final de la Copa del Rey. El Real Madrid de los Casillas, Cifu, Pavón, Corrales, Corona, Julio Álvarez, Aranda y compañía se lo impidió en la vuelta, no sin antes infligirle una dolorosa derrota en Berio por 4-2. Vicente del Bosque, entonces responsable de la cantera blanca, fue la primera vez que vio jugar en directo a aquel chaval con el que once años más tarde sería campeón del Mundo en Sudáfrica.

Ahora, veinte años después de pisar Zubieta por primera vez y quince de dejar la Real Sociedad para probar suerte en Liverpool, Xabi Alonso regresa a casa para transmitir a los jóvenes todo ese poso que el fútbol de máximo nivel le ha dejado. Lo hará en el escalón previo al primer equipo, ese punto en el que el club ha querido poner el foco en el último año y medio. Dar un impulso final a todo el buen trabajo que se viene realizando en la cantera es una prioridad para Aperribay y a ello responden las contrataciones de Roberto Olabe, primero, y Xabi Alonso después. Junto a Imanol Alguacil, serán las cabezas visibles de un proyecto que quiere consolidar a la Real Sociedad como referente en la formación de jugadores y prepararle para afrontar los desafíos del fútbol moderno.

El trabajo de Xabi Alonso, cuya llegada tanta expectación ha levantado, se va a visualizar a través del Sanse. Existe interés por conocer su influencia como entrenador, aun sabiendo que es un técnico que aún está por construirse. La carrera en un banquillo nada tiene que ver con la desempeñada en un campo de fútbol. Todo el mundo le conoce como futbolista, lo que ha sido y a lo que ha jugado, pero como entrenador tiene que hacerse a sí mismo.

Por eso vamos a intentar construir un 'retrato robot' muy básico de lo que puede ofrecer en su nueva etapa como técnico a partir de reflexiones futbolísticas que ha compartido en distintas entrevistas concedidas a este y otros medios, y la influencia que sus entrenadores han tenido en él a lo largo de su carrera. Los siguientes serían algunos de los principios básicos sobre los que empezará a construirse el Xabi Alonso de los banquillos.

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Control del juego. Como jugador Xabi Alonso ha conocido todo tipo de estilos de juego. Desde aquel basado en un férrea defensa y transiciones rápidas con Rafa Benítez en el Liverpool o Mourinho en el Real Madrid, a otro más posicional con el que ganó el Mundial de Sudáfrica y que consistía en someter al adversario a través del balón.

Los años con Guardiola en el Bayern le permitieron descifrar ambos estilos. Allí entendió los secretos del Barcelona de la era Pep y descifró las claves del mejor contragolpe que se juega en el mundo: el alemán. Fue el culmen perfecto para una carrera que ya estaba enfocada a ser entrenador.

Pero su condición 'sine qua non' es el control del juego. Para Xabi Alonso es lo verdaderamente importante. A lo largo de estos años ha aprendido que los equipos ganadores son los que dominan las distintas situaciones de juego, independientemente de si tienen o no el balón. Su primer máster en este sentido lo recibió de Denoueix en aquella Real Sociedad que rozó el título de Liga en la 02/03. Sin contar con una de las mejores plantillas del campeonato -venía de pelear por la permanencia y al año siguiente fue decimoquinta con los mismos jugadores- fue la envidia de la Liga. A través de dos bandas poderosas -Rekarte y Karpin, Aranzabal y De Pedro- y dos delanteros como Nihat y Kovacevic, dominaba los partidos. No lo hacía desde un juego asociativo, sino desde el instinto y la pegada. Pero el control era suyo.

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Iniciativa. Xabi no entiende el fútbol sin la posibilidad de llevar la iniciativa. Luego lo hará mediante las posibilidades que le ofrezca el balón -juego posicional o al espacio- o los movimientos defensivos -presión adelantada, repliegue intensivo o medio-, pero siempre con una idea clara de someter al adversario.

Siempre recuerda que a su llegada a la Premier en 2004 descubrió que se jugaba un fútbol muy descontrolado, indomable, de balón largo y segunda jugada. Y el Liverpool de Benítez consiguió domesticarlo a base de una presión muy alta que impedía a los centrales rivales dar pases limpios a sus delanteros, con lo que era más fácil interceptar esos envíos o ganar los rechaces. Un ejemplo de cómo controlar el juego desde una situación defensiva.

Más que jugar al fútbol, lo que Xabi Alonso ha hecho durante muchos años ha sido estudiarlo, analizarlo y madurarlo hasta conseguir una síntesis del juego que ahora le sitúa en una posición de partida privilegiada como entrenador.

Los años con Pep le permitieron descifrar el fútbol de toque del Barça y el mejor contragolpe

Con Del Bosque y Ancelotti aprendió a cómo ganarse a un vestuario e inculcarle sus ideas

Esa iniciativa se basará en una idea clara que dé seguridad a sus jugadores en el campo. Una idea basada en su percepción del fútbol y que necesitará ser trabajada durante el día a día. Xabi valora mucho que los equipos sean reconocibles por su juego, pero es consciente de que hay mucho trabajo previo en la construcción de ese estilo.

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Versatilidad. En su cabeza no existe una idea única de cómo quieren que sus equipos se expresen en el campo. Ésta se verá matizada por las características de sus futbolistas y las condiciones del campeonato al que se enfrente. Es algo que aprendió en su etapa en Alemania con Guardiola, quien se manifestó de una forma muy diferente a la que lo hizo en la Liga con el Barcelona. Entonces su estrategia se basaba en una presión muy fuerte en campo contrario y en que el balón llegara en las mejores condiciones a Messi para que éste resolviese.

En el Bayern Xabi conoció a un Pep más evolucionado, ya que sin una estrella mundial en sus filas debía ser más flexible en sus planteamientos. Ahí entendió que el fútbol está en continua evolución, que no es una imagen fija, y que la capacidad de maniobra para superar las adversidades que el juego y el rival te plantean es clave para progresar. El catalán compartió parte de sus reflexiones con él, ya que antes de poner un plan en práctica se lo consultaba, y esa complicidad le permitió recibir un máster acelerado en los dos años que convivieron en Munich.

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Metodología. Para dominar una idea de juego hay que trabajarla y ahí entiende que es clave apoyarse en una metodología que ayude a los jugadores a dominar las intenciones del míster. Sin una labor meticulosa, rigurosa y detallista detrás, todo será más complicado. Los años que pasó con Benítez en el Liverpool y con Guardiola en el Bayern le han enseñado la importancia de una buena planificación.

Es consciente de que la repetición es lo que consigue que los jugadores aprendan. Que diferencien lo que han hecho bien de lo que hacen mal. Implantar un método de trabajo requiere de tiempo y éste se compra con resultados, pero si los jugadores se acostumbran a una forma de trabajar, el grupo tendrá mucho ganado, porque será más flexible a los cambios que luego les pida el entrenador. Pero todo parte de que la metodología esté bien implantada. Es la herramienta de trabajo en el día a día con la plantilla.

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Los jugadores marcan estilo. Algo que también ha interiorizado durante tantos años es que son los jugadores los que marcan el estilo y no al revés. Dependiendo de sus características adoptará una forma de juego u otra. En una entrevista concedida a esta casa ponía el siguiente ejemplo para apoyar su razonamiento: «En el Real Madrid jugábamos con Bale, Benzema y Cristiano arriba y éramos peligrosos estando a 50 metros de la portería contraria. Sabíamos que en tres jugadas resolvíamos el partido. El espacio para correr era vital para nosotros. Sin embargo, cuando ganamos el Mundial en Sudáfrica lo hicimos con Iniesta, Silva y Villa como más adelantados. Ahí necesitábamos acercarles al área porque ellos eran peligrosos cerca de la portería rival y había que establecer un plan previo que pasaba por el juego posicional. Guardiola tampoco juega igual ahora con el City que hace diez años con el Barcelona. Si tienes gente como De Bruyne y Sané para atacar el espacio tienes que aprovecharlo, aunque tu forma de jugar sea diferente. Todo arranca de los jugadores».

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Competividad. Mourinho y Luis Aragonés fueron sus maestros aquí. El portugués, competitivo al 100%, redujo las distancias en el Real Madrid con aquel Barça de Guardiola que hace diez años era inalcanzable, y con El Sabio de Hortaleza conquistó la Eurocopa 2008 con aquel famoso lema que les repetía en el vestuario antes de saltar al campo: «ganar, ganar y ganar». Ambos basaron su éxito en la competitividad.

Entrenadores de mucha personalidad y carácter que son capaces de exprimir a sus jugadores al máximo en aras a lograr los objetivos, por muy difíciles que éstos parezcan. Técnicos que transmiten sus sentimientos y sus estados de ánimo para que el vestuario se empapen de ellos. Un componente pasional que se ha ido perdiendo en un fútbol cada vez más racional y que, en ocasiones, llega a alcanzar metas insospechadas, como ocurrió con España en esa Eurocopa de 2008.

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Ganarse al vestuario. Para Xabi es lo principal. Ganarse al vestuario y convencerle de sus ideas. Pero hay que saber cómo llegarle. Sus dos grandes maestros en este apartado han sido Vicente del Bosque y Carlo Ancelotti. Hombres de fútbol con un pasado brillante como jugadores en el Real Madrid y el Milán que fueron cocineros antes que frailes y que saben como nadie lo que necesita un vestuario. A ambos les encantaba el fútbol asociativo, sencillo, de buen toque, más sencillo que complejo.

De ambos aprendió cómo manejar un grupo, cómo ganarse a la gente para que crea en sus ideas y tener buena armonía. Entrenadores inteligentes con un buen bagaje y conocimiento del juego por su pasado como futbolistas que llegaron lejos a partir de una sobresaliente gestión del equipo.

La pretemporada del Sanse arranca el 10 de julio en Zubieta

La Real anunció ayer cómo queda estructurado el Sanse para la temporada 2019/20. El filial txuri-urdin de Xabi Alonso echará a rodar el 10 de julio en Zubieta, dos días después que el conjunto de Imanol Alguacil.

Con la incorporación de Robin Le Normand, Aihen Muñoz, Ander Guevara y Ander Barrenetxea al primer equipo, los jugadores de los que dispondrá el técnico tolosarra son los siguientes. En portería contará con: Unai Aguirre, Juanjo Garrancho, Iker Bastida y Moisés Ramirez. La zaga estará compuesta por: Álex Pecharroman, Aritz Aranbarri, Jeremy Blasco, Jon Pacheco, Imanol Ezkurdia, Theo Lucbert y Ekaitz Jiménez. En el centro del campo, Alonso tendrá a un total de ocho futbolistas: Martin Zubimendi, Anatz Elizondo, Jon Ander Olasagasti, Aritz Aldasoro, Ander Gorostidi, Dani Garrido, Unai Veiga y Aitor Aranzabe. Por último, la línea de ataque la formarán: Xeber Alkain, Ander El Haddadi, Zourdine Thior, Nais Djouahra, Marcos Celorrio, Jorge Martínez-Losa y Jorge Agirre.

El club también anunció la nómina de jugadores de la Real C y el Juvenil. El tercer equipo comenzará la pretemporada el mismo día que el segundo y el Juvenil de Honor el 18 de julio.