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André Silva, Urko, Turrientes, Becker y Zubimendi felicitan a Zakharyan, que marcó el segundo gol de la noche ante el Cádiz. ARIZMENDI
La Real Sociedad quiere coger la buena ola
Real Sociedad

La Real Sociedad quiere coger la buena ola

No sumaba dos victorias seguidas en Liga desde noviembre y vuelve a dejar la portería a cero tras ocho partidos, mientras sigue mirando a Europa

Imanol Troyano

San Sebastián

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Domingo, 17 de marzo 2024, 01:00

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La Real Sociedad se quitó el viernes un peso de encima importante. Volvió a vencer en el Reale Arena ante su gente casi cuatro meses después, no lo hacía desde finales de noviembre, para seguir dependiendo de sí misma de cara a una quinta clasificación consecutiva a Europa y dejar atrás las recientes eliminaciones de la Copa y la Champions League.

El conjunto txuri-urdin enlazó su segunda victoria liguera seguida tras imponerse el fin de semana anterior al Granada, una circunstancia que no se producía desde noviembre, cuando venció al Almería a domicilio y al Sevilla en casa, precisamente en el último triunfo como local hasta el viernes. Encadenar rachas positivas acercará a la Real a su objetivo europeo. Los de Imanol quieren coger esa ola buena que les permita repetir participación continental.

El conjunto txuri-urdin pudo imponer su superioridad ante el Cádiz, pese a no llegar en un estado físico esplendoroso. Todo lo contrario. Los guipuzcoanos lograron batir a su rival a través del balón, su principal arma, más aún en días como el viernes en los que las piernas pesan más de lo habitual. En ese contexto la Real supo resistir en defensa las ofensivas visitantes y aprovechar sus momentos. Además, demostró estar más despierto que el adversario, tal y como se pudo comprobar en el gol de Merino. Kubo sacó rápido un córner para conectar con Oyarzabal y este pudiera encontrar con el tacón a Merino, mientras los jugadores del Cádiz se preparaban para defender la acción.

Echa el cerrojo a la portería. No echas de menos algo hasta que lo pierdes. En este caso, la imbatibilidad. Remiro ha coleccionado porterías a cero durante buena parte de la temporada, no solo en Liga, también en Champions, donde fue el portero menos goleado en la fase de grupos. Sin embargo, la sequía goleadora que ha sufrido el equipo en los últimos meses ha venido acompañada también de un bajón defensivo generalizado.

La Real dejó la puerta a cero ante el Cádiz, algo que no sucedía desde el 6 de febrero en la ida de las semifinales de Copa ante el Mallorca en Son Moix. Desde entonces, los de Imanol han encajado 16 goles en ocho partidos. Era urgente cortar cuanto antes esa sangría de goles en contra, porque el cuadro blanquiazul siempre se ha caracterizado por ser muy solvente atrás. No se puede afirmar que el Cádiz se marchara de Anoeta sin generar peligro, pero no encontró el premio del gol y mucha culpa de ello la tuvo Remiro, que volvió acreditar su nivel de selección.

Flexibilidad táctica. El del viernes fue un partido para armarse de paciencia ante un rival que llegaba crecido tras el triunfo ante el Atlético de Madrid la semana previa y que se presentó en el Reale Arena con la idea de que pasaran pocas cosas. Los de Pellegrino se armaron en un 1-4-4-2 muy definido en su propio campo con el que protegerse de los ataques guipuzcoanos.

En ese contexto de partido la Real no pecó de impaciencia y trató de construir su juego con cabeza. Para ello, modificó su dibujo 1-4-3-3 con la idea de salir con una línea defensiva de tres hombres formada por Traoré, Zubeldia y Le Normand, a la que también se sumó en ocasiones Zubimendi en lugar del maliense para que de esta forma los laterales realistas actuaran como carrileros. La escuadra txuri-urdin logró así someter al adversario hasta hundirlo en su área.

Con Oyarzabal es más fácil. Quien esperaba a André Silva o a Sadiq como delantero titular ante el Cádiz se llevó una sorpresa al ver a Oyarzabal en dicha demarcación de inicio. No hay dudas de que es el ariete ideal para Imanol y el partido del viernes así lo ratifica. No marcó gol, pero no le hizo falta, porque desempeñó un papel fundamental en los dos tantos de la noche.

En el primero da la asistencia a Merino gracias a un sensacional toque con el tacón del pie izquierdo en el primer palo, mientras que en el segundo deja pasar acertadamente un pase lateral de Brais Méndez para que el balón llegara a Zakharyan. El ruso no hubiera rematado libre de marca sin el movimiento previo del capitán que atrajo la atención tanto de los defensores como el guardameta gaditano. Lástima que desperdiciara un mano a mano ante Ledesma en la recta final de la primera mitad. Le llevó demasiado tiempo armar la pierna para disparar y Chust evitó que su vaselina se alojara en las redes.

La magia de Brais. El gallego cuajó la mejor actuación individual de la noche. La temporada pasada se le atragantó la segunda vuelta del campeonato y este curso también había bajado sus prestaciones con respecto a los primeros meses de competición. El viernes, sin embargo, ofreció un recital. Dio una virtuosa asistencia con el exterior del pie izquierdo a Zakharyan y dejó grandes detalles de su calidad. Se asoció de maravilla con Kubo por derecha y con Merino y Zubimendi en la medular. Además, se impuso a sus contrincantes en los duelos individuales. El de Mos brilló con luz propia y pisó el área rival con determinación.

Los suplentes se unen a la fiesta. A estas alturas de temporada, cuando los jugadores llegan justos de fuerzas, resulta más necesaria que nunca la aportación de los suplentes. El viernes la Real se apoyó en su banquillo para marcar definitivamente las diferencias ante un rival que no refrescó su once titular hasta los últimos minutos. Tierney y Zakharyan mejoraron el rendimiento ofrecido por sus compañeros –Galán y Kubo–. El escocés no sufrió en defensa y se mostró activo en ataque, mientras que el ruso anotó el gol de la tranquilidad.

Turrientes volvió a demostrar que es capaz de jugar de pivote en sustitución de Zubimendi. El beasaindarra ya fue uno de los más destacados en Granada y el viernes aprovechó los minutos en los que estuvo sobre el campo para reivindicarse.

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