Aritz dirige su gesto de rabia a la grada tras conseguir el gol que supondría la victoria realista contra el Osasuna. / José Mari López

Real Sociedad-Osasuna Los jóvenes son la mejor plantilla

Una Real Sociedad con Pacheco, Djouahra, Martín y Sola se lleva una gran victoria gracias al gol de Aritz en un córner

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Esto es la Real Sociedad. Su filosofía de cantera y la confianza en los jóvenes. Y en cuanto perdamos la perspectiva nos convertiremos en otra cosa. No coleccionaremos títulos en la Europa League pero tenemos una manera de hacer las cosas que, además de darnos identidad, nos hace estar orgullosos de lo que somos. A ver qué equipo de la Liga se la juega con cuatro chavales del filial -Pacheco tiene ese dorsal- el día que viene de ser eliminado de Europa y necesita ganar para coger aire. Ninguno. Solo la Real.

Imanol, al que le faltó valentía para reservar al equipo de cara al Leipzig en un derbi que no nos importaba nada, convirtió la necesidad en virtud y volvió a sus orígenes, la de ese técnico con una fe ciega en los chavales al que nunca le ha temblado el pulso para lanzarles al ruedo. Así, de una tacada, sacó de inicio a Pacheco, Djouahra y Martín, jugando Sola los 25 minutos finales. Y no solo no desentonaron si no que fueron de los mejores con permiso de don Asier Illarramendi Andonegi, el gran capitán, que dio una lección de jugar al fútbol casi un año después de su última aparición en Liga como titular. Anoeta le despidió puesto en pie al ser sustituido en una escena que hace mucho tiempo que no se veía.

Ellos fueron los protagonistas de una tarde en la que Aritz volvió a demostrar colmillo dentro del área para hacer el gol de la victoria, Le Normand respaldó a Pacheco en su bautizo de fuego, Gorosabel cumplió de sobra jugando a pierna cambiada y Merino y Silva tiraron de galones en el centro del campo para asegurar uno de los triunfos más celebrados. Fue pírrico y ante Osasuna, pero cuando vienes de una racha tan mala y acabaste reventado apenas 72 horas antes, es de los que mejor saben. La Real tiene plantilla y muy buena a mínimo que los jóvenes cuenten como los demás. Siempre ha sido y será así en este club. Nos va la supervivencia en ello. No lo olvidemos.

La Real supera la presión alta

Osasuna es un equipo que gusta de provocar el error del contrario a base de una presión alta que le permite recuperar en campo contrario. Y de entrada la Real superó bien esa trampa gracias a una salida limpia de balón que se vio favorecida por la presencia de un central jugando a pie natural por la izquierda como Pacheco y de Illarramendi como mediocentro organizador. Al mutrikuarra le faltará ritmo pero no se le ha olvidado ni jugar ni superar líneas con sus pases, lo que provocó que el cuadro rojillo no pudiera ir tan arriba como acostumbra. Porque a pesar de plantarse casi en individual en la presión, Budimir y Brasanac siempre estuvieron pendientes al saltar a los centrales de mirar por el retrovisor para que Illarra no les ganara la espalda, porque desde ahí supo conectar con Silva para poner de cara al equipo en campo contrario.

Galería.

Luego costó llegar, eso sí, porque Djouahra y Martín no son Januzaj y Oyarzabal, aunque los chavales aportaron desparpajo, velocidad y piernas frescas. Con todo, la clave consistía en aguantar el tipo con la infantería a la espera de que llegara la caballería en la segunda parte.

Lo intentan Martín e Isak

Jugando con un central de lateral derecho y un lateral diestro por la izquierda, las bazas para acercarse a las inmediaciones de Herrera consistían en la velocidad de Djouahra con el balón en el pie, el disparo de media distancia de Ander Martín y que Isak pudiera ganar la espalda de Juan Cruz. El primero forzó varios córners ante Manu Sánchez y en el minuto 21 Martín puso a prueba al meta rojillo. Fue en una jugada en la que Isak aguantó en banda derecha, descargó para Merino y éste dejó libre al chaval del Sanse en la frontal del área para que lo intentara.

Antes del descanso también fue Merino, siempre escorado a la derecha, el que adivinó que Isak atraía a Cruz para atacarle la espalda y le metió un buen balón en profundidad. El remate cruzado el sueco no pudo ser rebañado por Martín.

El arma de Osasuna en ataque consistía en buscar a Chimy Ávila por la derecha para que buscara con centros al segundo palo a Rubén García. En el primero de ellos salvó Merino atento, en el segundo despejó por arriba Aritz y en el tercero, cuando Rubén ganó de cabeza, Pacheco estorbó lo suficiente en el área pequeña para que Budimir no pudiese rematar a gol. Llegar con el marcador igualado al descanso fue clave para poder estirarse después en busca del triunfo tras el paso por los vestuarios.

Un 'killer' llamado Aritz

Con una Real sin Januzaj, Barrenetxea ni Carlos Fernández, Isak saliendo de lesión y Oyarzabal y Portu en el banquillo por la fatiga acumulada en las últimas semanas, el gol tenía que venir del colectivo. Y ahí apareció Aritz Elustondo, quién si no, para firmar la diana de los tres puntos. Pocos como él para olfatear donde va a caer el balón dentro del área y llevarlo a la red. Se ve que el doblete en Granada y el gol de Vigo no fueron casualidad.

El tanto se fraguó en un pase al espacio de Silva para la internada de Gorosabel por la izquierda hasta línea de fondo, quien forzó un córner que se lanzó en corto para combatir mejor la envergadura de Osasuna a balón parado. Djouahra terminó metiendo el balón al área y Le Normand e Isak ganaron sendas disputas aéreas a David García y Cruz para que el beasaindarra fusilara a Herrera tras aprovechar que Manu Sánchez rompía el fuera de juego.

Las claves

  • Frescura: La presencia de Pacheco, Illarramendi, Djouahra y Martín permitió a la Real equilibrar la pelea física

  • Paciencia: Con Pacheco e Illarramendi atrás se saltó la presión de Osasuna y no se le dejó correr al no haber pérdidas

  • Solidez: Los centrales realistas estuvieron fantásticos cuando el rival cargó el área y colgó centros laterales

Quedaba toda la segunda parte por delante y la Real jugó bien al contragolpe con la entrada de Oyarzabal, aunque Herrera salvó los disparos de Isak y Djouahra. Arrasate sacó a Kike García para jugar arriba con Budimir y colgó balones al área pero ahí emergieron imperiales Le Normand y Pacheco para despejar todo lo que les cayó, con la ayuda final de Merino. Esa solvencia aérea acabó siendo determinante para sujetar tres puntos de oro para seguir en la pelea europea.