La Real Sociedad aprende a ganar de memoria en casa

Un gol de Barrenetxea fue suficiente para que los donostiarras sumasen la segunda victoria de la temporada ante un Levante que plantó batalla

Imanol Troyano
IMANOL TROYANO

Segundo partido de la Real Sociedad en el Reale Arena y segunda victoria de la temporada. El conjunto txuri-urdin ya cuenta con seis puntos en su casillero de nueve posibles. Ganó además con el mismo resultado que ante el Rayo Vallecano. La Real se abona al 1-0 en casa. Mantiene su portería a buen recaudo y no da muestras de perder su potencial anotador. Y eso que esta vez el gol llegó gracias a un desvío involuntario de un adversario.

El Levante de Paco López prometía batalla en Anoeta después de empatar en un partido loco ante el Real Madrid la pasada jornada, y la hubo. El duelo se desarrolló de manera muy igualada durante la mayor parte del tiempo. Ningún equipo concedió grandes ocasiones al rival y por ello, sin que se cometiesen grandes errores por una parte ni por la otra, había que hilar muy fino para acercarse al gol.

Imanol dio continuidad al once que ganó al Rayo una semana antes y la Real salió a mandar. Como siempre. El Levante lo sabía y apretó, pero también se replegó cuando lo requería la situación con un 4-4-2 en campo propio que apenas concedía espacios.

Silva fue el primero en avisar con un disparo flojo a los 28 minutos de juego que atrapó fácil Cárdenas, aunque la gran ocasión de la Real, sin contar con el gol, llegó a la media hora de juego. Oyarzabal mandó a las nubes un gran pase de Isak cuando alguno ya cantaba el primer gol de la tarde. El capitán optó por la potencia en vez de por la colocación y su intento se marchó alto.

Pocos minutos más tarde el conjunto visitante respondió con una gran jugada que acabó con una asistencia de Clerc a Roger que el delantero no alcanzó a rematar cuando Remiro se encontraba fuera de la portería. Fue el mayor susto del Levante en todo el encuentro. La defensa blanquiazul se mantuvo firme y no dejó opciones a Roger ni a Cantero primero, ni a Morales ni a De Frutos después.

Barrenetxea, el mejor txuri-urdin de la tarde, obtuvo su merecida recompensa con un gol al que le acompañó una pizca de fortuna. Se atrevió a encarar a su marcador en repetidas ocasiones y se asoció bien con su compañeros, como se demostró en la jugada del gol con Silva.

La Real arrancó muy bien la segunda mitad, pero poco a poco fue perdiendo intensidad en fase ofensiva. Atrás no sufrió en exceso y supo conservar una renta mínima sin pasar demasiados apuros. Solo en la recta final del choque, cuando parecía que el juego se estaba convirtiendo en una especie de correcalles, alguien pudo imaginar que la victoria estaba en peligro, pero el miedo fue ficticio.

Sorloth debutó y Robert Navarro gustó, incluso estrelló el balón en la madera. El cuadro txuri-urdin se marcha al parón de selecciones con seis puntos y la convicción de que en Anoeta, con su gente, puede ser imbatible. Ahora toca descansar, cuando regrese la Liga, la afición será más cuantiosa en Anoeta, la felicidad por cada victoria será más plena.