Real Sociedad

Héctor Moreno: «Seguimos pensando que podemos pelear por Europa»

Héctor Moreno dedica a su hija, Mia, el gol que marcó al Alavés, su primero como txuri-urdin./EFE
Héctor Moreno dedica a su hija, Mia, el gol que marcó al Alavés, su primero como txuri-urdin. / EFE

El central mexicano recuerda que «queda mucha Liga» y advierte de que «hay que estar preparados para cuando los de arriba fallen»

AXEL GUERRASAN SEBASTIÁN.

Llegó, vio y marcó. Héctor Moreno (Culiacán, México, 1980) estrenó su cuenta goleadora como txuri-urdin el domingo contra el Alavés y es un hombre feliz. La victoria ante los babazorros en el derbi deja a la Real a siete puntos del séptimo clasificado y el defensa asegura que van a «luchar hasta el último segundo» por meterse en Europa por segunda campaña consecutiva.

- Ante el Alavés lograron la tercera victoria consecutiva y colaboró con un gol. ¿Contento?

- Mucho, pero más por sumar los tres puntos. En los dos partidos anteriores ante Valencia y Betis el equipo había hecho muchas cosas bien y no recogió el premio que merecía, pero el domingo se comportó muy bien ante un rival que venía en una gran dinámica. Lograr el triunfo supuso una gran felicidad, aunque para que hubiera sido completa deberíamos haber acabado sin encajar el gol de Pedraza.

- Usted abrió el marcador en la primera ocasión que tuvo el equipo. ¿Cómo recuerda el gol?

- Me tocó estar en el lugar indicado en el momento adecuado y solo tuve que meterla. Busqué ganar la posición a Pina, que me estaba marcando. El balón pasó por Januzaj y mi primera reacción fue tocarlo para desviarlo hacia la portería, con la suerte de que entró.

- ¿A quién se lo dedicó?

- Siempre que puedo marcar se los dedico a Mia, mi hija, que aún no tiene dos añitos pero ya me pide que los haga. Todas las noches antes de los partidos sueño con marcar, aunque mi función principal sea evitarlos.

«Todas las noches antes de un partido sueño con marcar goles, aunque mi función sea evitarlos»

- Ya estuvo a punto de estrenar su cuenta goleadora ante el Salzburgo o el Betis.

- Siempre trato de aportar al equipo en la faceta que me toque. Por suerte, en todos los equipos en los que he jugado he tenido la oportunidad de aprovechar este tipo de jugadas.

- Con dos goles en apenas once minutos, el derbi se puso de cara...

- Marcar tan pronto ayudó a que el equipo estuviera muy cómodo dentro del partido. Durante la primera parte controlamos el juego, tuvimos la pelota y nos manejamos con mucha tranquilidad. Desafortunadamente, el Alavés aprovechó que estábamos en inferioridad numérica para recortar distancias. El equipo se supo reponer, seguimos apostando por nuestro fútbol y la pena fue que no pudimos cerrar el partido con algún gol más. En cualquier caso, estamos contentos por volver a sumar tres puntos muy importantes.

- La vaselina que estrelló Sobrino en el larguero antes del descanso pudo cambiar el partido...

- Realmente fueron los únicos minutos en los que pasamos un poco de agobio. El descanso nos vino bien para tranquilizarnos y salir en la segunda parte convencidos de lo que teníamos que hacer.

- ¿Qué instrucciones les dio Eusebio en el descanso?

- Que no bajáramos el ritmo, que siguiéramos igual porque teníamos la opción de conseguir un nuevo triunfo en Anoeta. Es un resultado que nos da confianza y tranquilidad para preparar de la mejor manera lo que nos viene por delante.

- ¿Qué faltó para cerrar el partido?

- Un poco más de acierto en el área rival. En la segunda parte tuvimos ocasiones para hacerlo, aunque ellos también se cerraron bien atrás. De todos modos, acabamos contentos porque logramos la estabilidad que nos pide el entrenador.

- ¿Hay tiempo para aspirar a algo bonito esta temporada?

- Lo comenté el día de mi presentación, que venía con las ganas y la ilusión de ayudar al club a estar en los puestos que se merece. De los cuatro años que anteriormente jugué en la Liga y los posteriores en los que seguí al equipo porque estaba aquí mi amigo Carlos Vela, la Real siempre ha sido un club que ha luchado por estar en Europa. Vamos a pelearlo hasta el último segundo. Quedan mucha Liga y muchos puntos en juego y habrá equipos que los vayan perdiendo. Debemos hacer nuestro trabajo y estar atentos para tratar de aprovechar las oportunidades que se presenten cuando los de arriba fallen y esperar que las cosas se den a nuestro favor.

- Si el equipo mejora el balance defensivo hay potencial para muchas cosas, ¿no?

- Totalmente. No es un trabajo que depende solo del portero o de los defensas, sino de los once jugadores que estén sobre el terreno de juego, que les va a tocar correr, sufrir y luchar como hicimos ante el Alavés y va a ser fundamental para seguir evolucionando. Hay que ser contundentes a la hora defender, pero también en el área contraria.

- ¿En el vestuario hablan de volver a Europa?

- Seguimos pensando que podemos luchar por ello. Vine aquí con la ilusión de poder llegar ahí. A mí me tocó jugar un partido de la Europa League en casa contra el Salzburgo y tengo muchas ganas de que podamos volver a meternos en esta competición.

- El siguiente paso en esa dirección deberán darlo el domingo ante el Espanyol, un partido especial para usted.

- Así es. Allí pasé cuatro años espectaculares, donde me trataron muy bien tanto el club como los compañeros y la afición. Aún sigue mucha gente con la que compartí vestuario entonces y será muy lindo regresar a Barcelona.

«Será lindo regresar a Barcelona, ya que en el Espanyol pasé cuatro años espectaculares»

- ¿Cuánto queda para que la afición vea al mejor Héctor Moreno?

- Aún me queda para lograr el punto de forma que a mí me gustaría. Ha sido mucho tiempo de inactividad y el domingo en el derbi ya me encontré mejor de lo que había estado el jueves contra el Betis en el Benito Villamarín y mucho más que el día del debut contra el Salzburgo. Para mí es importante sumar minutos y terminar de coger confianza, que es lo que más acusas cuando no juegas, además de ritmo. Poco a poco, me siento mejor y la confianza de mis compañeros es vital.

- ¿Ha dejado atrás los problemas musculares?

- El primer partido lo jugué después de estar tres meses parado. El Salzburgo era un equipo físico y muy intenso y me costó una barbaridad recuperarme del esfuerzo. Después vino una pequeña fatiga muscular que me obligó a parar, pero haber jugado dos encuentros en tres días indica que voy en el buen camino. Ahora tengo más confianza en mis piernas, en que voy a llegar a las jugadas porque antes la cabeza lo veía claro, pero al cuerpo le costaba más.

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