Miguel González

Real Sociedad «Tenemos confianza en volver a entrar en Europa un año más»

Locura en Cádiz. La Tacida de Plata respira en blanquiazul tomada por el millar largo de seguidores que desde hace varios días espera el estreno de los suyos en el Nuevo Mirandilla en la Liga 22/23

M.G.

Si Cádiz no existiera habría que inventarla. Basta con entrar al 'Bar nuestro de cada día' para darse cuenta de ello. Allí Carlos, que trabaja de ocho de la mañana a doce de la noche -con un pequeño respiro para echar la sagrada siesta-, despacha desde el otro lado de la barra a los parroquianos con la cercanía del que saluda a su vecino. A todos trata por su nombre porque su establecimiento, presidido por una bandera del Cádiz Club de Fútbol y la imagen de la Virgen del Rosario, es la esencia de la ciudad. En la televisión no echan partidos de fútbol sino que hay chirigotas del carnaval de Cádiz, la seña de identidad de la ciudad.

Álvaro, trabajador de Navantia con pasado en Tubacex de Llodio, apura su cerveza mientras se deshace en elogios a la gente del Norte. «Viví en Zizurkil y no tengo más que palabras de agradecimiento. Dejé grandes amigos allí arriba». Casado y con dos hijos, se le hacían largos los periodos de varios meses que pasaba en Euskadi y al final terminó retornando a casa, aunque el problema de la vivienda no es exclusivo de San Sebastián. «Vivo exiliado en Puerto Real porque aquí, en la capital, comprar una casa está muy complicado», afirma.

Aquí, en esta tierra que lucha por inventar un futuro y acoge al visitante con los brazos abiertos aunque no tenga nada más que ofrecerle que su amistad, levanta el telón de la Liga la Real Sociedad. Después de tres temporadas seguidas en Europa y un verano en el que han llegado Brais, Kubo y Cho, la 'realzalemanía' se ha disparado y más de mil seguidores estarán esta tarde en el Nuevo Mirandilla apoyando a los suyos. Muchos de ellos ya tiñeron ayer la Tacita de Plata de txuri-urdin.

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El 'lehendakari' de la Peña El Sur, Manuel López, es el perejil de todas las salsas. Lo mismo te organiza un 'Free Tour' por el corazón de Cádiz desde el Ayuntamiento que una comida para hoy antes del partido para cien personas. «Esto se me está yendo de las manos», dice entre risas.

Heredó el realismo en vena de su padre, también Manuel y natural de Torredonjimeno (Jaén), aunque vive en Chiclana donde ejerce de profesor en el colegio Isabel La Católica. Estos días, su casa es una pequeña comuna donde da cobijo a José Luis Álvaro, de Zumaia, a Mikel Castro, de Irun, y a Manuel Parada, de Villamarín (Cádiz), entre otros. Los aficionados que bajan desde Gipuzkoa se deshacen en elogios hacia su hospitalidad y no dudan en postularle para el Tambor de Oro. «Todo llegará», aseguran.

En la Playa de La Caleta, junto al castillo de San Sebastián, nos juntamos con un grupo de realzales que han quedado con seguidores gaditanos para tomar unas cervezas en la Peña Flamenca Juan Villar, un cantaor local ya fallecido y muy conocido en su época. José Antonio 'El Chico', natural de Cádiz, nos recuerda que la fortaleza de San Sebastián «fue prisión hasta 1991 y que allí estuvo encarcelado Tejero, el del golpe del 23-F».

Fiel seguidor cadista desde que de niño conoció a Mágico González en el Carranza, el viernes mismos salió en la barca que tiene fondeada en La Caleta y pescó varias urtas, una de ellas de kilo y medio. «Es un pescado muy parecido al pargo y que aquí lo hacemos a la plancha si es 'shiquitito' o al horno si supera el kilo».

Junto a él, lucen la camiseta amarilla Óscar Fernández y Edu Izquiano, más del Cádiz que el escudo. Comparten caña en el paseo de Fernando Quiñones, con los sanpedrotarras Unai Garin y Josu Erauskin, que están disfrutando del año de la Libia, y el donostiarra Pedro Larrocea, porque según dice «vive en el lado de los pares de la calle Eskalantegi», la que separa Donostia de Trintxerpe. Conseguir una entrada le costó su trabajo. «La compré en la web del Cádiz y estuve una hora para que confirmaran que la tenía. 80 euros pagué».

A las 400 localidades que ha vendido directamente la Real se unirán otras tantas que ha adquirido seguidores blanquiazules que se encuentran de vacaciones en la zona. Algunos de ellos vizcaínos, como Mikel Ormazabal, Ibai Urien e Itsasne de la zona de Abadiño y Durango. «No todos los vizcaínos somos del Athletic por aquí», aseguran. «También hay de la Real» y doy fe de ello.La parroquia zumaiarra de la Peña Algorri estaba presente. Además de José Luis Álvaro, Ane Etxaniz, Jon Zabaleta y Sergio Fernández, donostiarra de Intxaurrondo pero afincado junto a la desembocadura del Urola. Jon Garmendia, también de Donostia aunque miembro de la Peña El Sur porque debe ir mucho a Granada por motivos laborales, se apuntaba al grupo reivindicando sus orígenes. «Mi ama es de Zumaia también, así que me puedes apuntar a ellos», decía.

Bidasoaldea estaba representando con Mikel Castro 'Caster', al que tuvimos el placer de conocer hace quince años en un Liverpool-Bolton porque pertenecía a la Peña Mikel Alonso y fue a ver jugar al mayor de la familia contra su hermano Xabi.

No faltaba tampoco representación de la incombustible Musti Taldea de Zumarraga con Eneka Elgarresta y su mujer Maitane Araiztegi de vacaciones en Chiclana con sus hijos Peio, Xare y Marie. Ni de Granada, junto a La Alhambra, donde la pareja jienense formada por Ana Pancorbo y Juan Rico sigue las andanzas de los de Imanol.

Todos ellos confían en abrir la Liga con un triunfo hoy en Cádiz porque la Real les transmite buenas vibraciones y aseguran que es una plaza que se les da bien. Normal, porque con semejante acogida y más de mil aficionados en las gradas, todo parece ir sobre ruedas para este estreno del curso 22/23.

Las dos únicas victorias en Cádiz en Primera, los dos últimos años

Históricamente, Cádiz era una plaza bastante complicada para la Real. El terreno de juego era irregular, el césped tenía un color amarillento y el balón botaba muy alto en una superficie tan seca. Nada comparable al verde de Atocha, sobre el que la pelota corría a una velocidad endiablada. Por eso, ni cuando conquistó la segunda Liga, en la 81/82, fue capaz de ganar en el antiguo Carranza. Perdió por 2-1 y también lo hicieron Barcelona y el Real Madrid, segundo y tercero en la clasificación.

El cuadro blanquiazul ha realizado 14 visitas oficiales a Cádiz en Primera División con un bagaje de solo dos victorias frente a seis empates y seis derrotas. Con el paso de los años los campos fueron mejorando y hoy todos presentan unas condiciones parecidas por exigencias de LaLiga, lo que ha espantado los fantasmas del pasado en la Tacita de Plata.

En este siglo, la primera experiencia del conjunto gaditano en la máxima categoría fue en la 05/06 y la Real logró un empate (2-2) con goles de Prieto y Garitano, aunque dejó un regusto agridulce porque le igualaron una ventaja de dos goles en el tramo final.

Hace dos temporadas se consiguió la primera victoria en Cádiz en Primera División gracias a un gol de Silva a centro de Januzaj en la segunda parte y en el curso pasado también se obtuvo el triunfo merced a sendas dianas de Oyarzabal, la primera tras genial servicio en largo de Zubeldia y la segunda tras transformar un penalti cometido sobre Sorloth tras arrancada desde el centro del campo.

Curiosamente uno de los grandes recuerdos históricos de la afición blanquiazul lejos de Donostia es en Cádiz, con aquella victoria en 2010 por 1-3 que dejó al equipo al borde del ascenso a Primera con hat-trick de Bueno. Pero fue obtenida en Segunda.