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Turrientes se lamenta tras una buena oportunidad. Alterphotos
Liga

Más siesta que fútbol en Getafe

Empate. La Real vuelve a desaprovechar otra ventaja en un partido de ritmo bajo, mucha disputa y pocas ocasiones de gol

Miguel González

San Sebastián

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Domingo, 21 de abril 2024, 16:08

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El Coliseum de Getafe es un buen termómetro para medir la dificultad que tiene sumar un punto en la Liga. Hay que pelear cada balón, no tener un despiste y aprovechar las ocasiones para optar a la victoria. De lo contrario, ganar es imposible. Al menos no perdió y es un empate que sirve para acercar a la Real a su objetivo de ir a Europa.

De nuevo volvió a ponerse por delante con un golazo en jugada combinativa que supieron concretar entre Becker y Barrenetxea, pero después se dejó la puerta abierta para el empate de Óscar tras cabezazo de Latasa. No es que estuviera mal en defensa, pero estos encuentros son de detalles y si fallas en uno, por mínimo que sea, te penaliza.

El encuentro tampoco tuvo más historia, porque el sol y el horario invitaban más a echar una siesta que a jugar al fútbol. Más si cabe si tienes enfrente un rival incómodo, de ritmo bajo y mucha disputa, se pitan 30 faltas y que el juego adquiera ritmo se convierte en una quimera. Mejoró la Real con Kubo tras el descanso pero no fue argumento suficiente para ganar. Por eso duelen aún más los dos puntos regalados ante el Almería, porque se pudo comprobar lo mucho que cuesta sumarlos.

Pacheco y Turrientes, de inicio. Imanol puso de salida la alineación prevista teniendo en cuenta las sanciones de Zubeldia y Zubimendi, los dos jugadores de campo con más minutos en la presente temporada. Para cubrir las dos bajas apostó por situar a Pacheco junto a Le Normand en el eje de la zaga y colocar a Turrientes de cuatro como hiciera en enero en la visita liguera a Balaídos. El resto del equipo fue el mismo que jugó ante el Almería la semana anterior, con Remiro bajo palos, Traoré y Galán en los laterales, Merino y Zakharyan en las dos alturas más avanzadas del centro del campo y Becker, Oyarzabal y Barrenetxea en línea de ataque con Kubo en el banquillo.

Despiste

Nadie acertó a tapar un centro lateral de Rico y entre Latasa y Óscar certificaron un empate que sabe a poco

Los extremos se entienden. El inicio del choque respondió a lo que se esperaba de los encuentros en Getafe, con mucho juego en largo y ritmo bajo. Para el segundo minuto las asistencias ya habían salido a atender a Latasa y Djené. El conjunto azulón planteó una presión alta en 1-4-4-2 sobre la salida de balón txuri-urdin pero, en general, la Real la resolvió bien con Turrientes como referencia para generar superioridades en creación, aunque faltó enlazar después con los interiores para tener más presencia en campo rival. La receta era clara: jugar a pocos toques por dentro para activar a los extremos.

Antes del cuarto de hora el conjunto de Imanol bordó un jugadón para adelantarse en el marcador. Le Normand encontró por dentro a Zakharyan y éste pudo activar por el exterior a Becker, que se sacó de la chistera un centro con rosca al segundo palo que evitó la salida de Soria y fue aprovechado con un cabezazo en plancha por Barrenetxea. El gol recordó mucho al segundo ante el Almería, solo que el que culminó entonces en el segundo palo fue Oyarzabal.

No era un partido para repetir acciones en cantidad sino para dar calidad a las escasas que había, y poco después en otra buena acción combinada pudo llegar el segundo. Oyarzabal se descolgó para lanzar a Barrenetxea pero no se atrevió a asistir de primeras solo a Becker en el segundo poste y se entretuvo con un regate en el que perdió el balón.

¿Quién sale a tapar los centros? El Getafe no estaba cómodo porque no terminaba de ajustar el bloque en la presión y le costaba generar en ataque más allá de buscar a Latasa en largo. Bordalás centró algo a Greenwood pero tampoco funcionaba. Sin embargo, a la Real le costó ajustar las subidas de Rico por la izquierda, sobre todo cuando Becker no podía llegar y Traoré se quedaba en la línea defensiva sin atreverse a saltar. Por ahí llegó la jugada del empate local, en un centro pasado del exrealista en el que Latasa fue listo para imponer sus centímetros en el eslabón más débil de la cadena realista: Javi Galán. Remiro respondió con un paradón pero no pudo hacer lo mismo con el rechace que terminó culminando Óscar Rodríguez.

Calidad

La Real se adelantó al cuarto de hora en una jugada combinativa bien definida entre Becker y Barrenetxea

Hasta el descanso no pasó gran cosa, más allá de una ocasión en un balón largo de Pacheco buscando la espalda de Djené que recogió Zakharyan. Regateó a Alderete en la frontal del área pero Soria acabó desviando su remate demasiado centrado.

Kubo no fue suficiente. En la segunda parte Imanol dio entrada a Odriozola y Kubo para reactivar la banda derecha y el japonés estuvo muy bien, con dos jugadas más que interesantes hasta línea de fondo que no pudo concretar Sadiq en dos remates muy mejorables. También la tuvo Turrientes en una jugada individual que salvó Soria con los dedos.

El entrenador realista llegó a cambiar el sistema para jugar con 1-3-4-1-2 con Kubo de enganche pero faltó mordiente o acierto técnico para concretar alguno de esos acercamientos. Es más, fue el Getafe el que tuvo la más clara con un disparo de falta de Óscar Rodríguez al poste que terminó sacando Le Normand. Por lo menos la Real cumplió esa máxima que dice que cuando no puedes ganar, al menos, no cedas el empate.

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