Real Sociedad

La Real planea comprar calefactores para el césped de Anoeta

Calefactores en el terreno de juego del estadio de Ipurua. / MORQUECHO
Calefactores en el terreno de juego del estadio de Ipurua. / MORQUECHO

La nueva estructura del estadio impide que los rayos del sol alcancen a todo el terreno de juego y las lámparas LED lo compensarían

Álvaro Vicente
ÁLVARO VICENTE SAN SEBASTIÁN.

La Real planea adquirir calefactores para preservar el césped de Anoeta, cuyo estado está en cuestión desde que se inauguró el nuevo campo.

El club está midiendo en los últimos días el grado de luminosidad en distintos puntos del terreno de juego de Anoeta y es más que probable que termine adquiriendo los calefactores que ya tienen muchos otros clubes de LaLiga y de Europa. Es un sistema compuesto por unos focos instalados sobre unos carros con lámparas LED que permiten acelerar la fotosíntesis y favorecen el crecimiento de la hierba, evitando así las temidas calvas en las zonas más castigadas del campo.

Hasta ahora no había sido necesario plantearse la compra de estos calefactores porque la estructura abierta del viejo Anoeta permitía tanto que los rayos de sol alcanzaran el césped como que estuviera siempre ventilado. El resultado ya lo conocen: Anoeta ha tenido desde su inauguración, salvo en momentos puntuales, el mejor terreno de juego de la Liga. El balón circulaba más rápido que en ningún otro campo y han sido muchos los jugadores rivales que alabado el mismo.

La instalación, preparada

La remodelación del estadio, sin embargo, ha hecho que el césped empiece a sufrir, como ya se intuía. De hecho en la renovación del campo se proyectó la instalación eléctrica necesaria para alimentar estos carros con lámparas LED por lo que en el momento que la Real decida adquirirlas, que será en breve, tendrá todo listo.

La proximidad de las gradas al césped impide que los rayos de sol alcancen a todo el terreno de juego, se han generado zonas sombrías que antes no había, y por si fuera poco el polvo en suspensión generado por los trabajos de remodelación tampoco han ayudado a que los tepes de césped traídos en camiones desde Portugal hayan enraizado como debieran. La Real está analizando también las diferentes sombras que se generan según en que hora del día y el grado de oscuridad. No es lo mismo una sombra negra que una más matizada.

El resultado hoy es que la zona de hierba más próxima a la grada Aitor Zabaleta, el área de la portería, tiene calvas porque no recibe toda la luz que debería para crecer con normalidad. Se suma que estos días el sol está más bajo que nunca en todo el año y por más cuidados que está recibiendo el césped no termina de coger fuerza. En contra de lo que pudiera parecer, la disputa reciente del partido de rugby entre las selecciones de Samoa y Estados Unidos no influye en absoluto en el estado del césped. Las zonas más castigadas por la celebración de ese choque, los metros de hierba en los que se jugaron melés, ya fueron renovadas con nuevos tepes de césped. El problema es otro.

Las lámparas no solucionarán todos los problemas pero sí tienen un efecto positivo como es una mejor recuperación del césped tras los partidos, en general el campo se encuentra en mejor estado y se evita tener que recurrir a cambiar de tepes con frecuencia.

Otra solución complementaria que también baraja la Real es acudir a otra empresa de tepes distinta a la portuguesa. La Real podría recurrir a una casa holandesa con una dilatada experiencia.

 

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