La Real luce su escudo en Bilbao

El joven equipo realista se reivindica en San Mamés con un triunfo incontestable y contundente

Mikel Oyarzabal se lleva la mano izquierda al escudo de la Real tras marcar su segundo gol ayer, el tercero de su equipo./
Mikel Oyarzabal se lleva la mano izquierda al escudo de la Real tras marcar su segundo gol ayer, el tercero de su equipo.
Pedro Soroeta
PEDRO SOROETA

La Real se hizo grande en San Mamés para destrozar al Athletic y reivindicarse de la mejor manera. Se reivindicó el equipo, por su puesto. El día que más complicado lo tenía, cuando seguramente menos se confiaba en él, dio un paso al frente para sacarse el mejor partido que podía hacer en el campo bilbaíno y llevarse una victoria tan clara como contundente y merecida. Se reivindicaron los jugadores. Ya lo creo. Lo dijo Garitano y lo cumplieron a rajatabla. Porque vaya partido completaron también en el aspecto individual. Gorosabel, Aritz, Kevin, Zubeldia, Oyarzabal, Bautista. Y Sangalli. Qué partidazo hizo este último. Entrega, disciplina, decisión. Y también fútbol. Qué manera de entrar al remate en el segundo gol... Y físico, porque la Real ayer fue tan fuerte físicamente o más que un equipo que presume de ello.

¿Y Garitano? Créanme que me alegro sobre todo por él, porque me imagino los sudores que está pasando con todos los contratiempos que ha tenido desde que empezó la temporada. Es lógico que no lo estuviera pasando bien, porque su equipo ideal se resquebrajó desde la primera jornada. Pero ayer él también se reivindicó. Dio toda una lección al preparar de maravilla el encuentro. Y manejarlo luego según le convenía con el marcador a favor.

Pero hay algo más profundo que también se reivindicó ayer en el derbi de San Mamés, el derbi vasco por excelencia. Y no es otra cosa que la cantera de Zubieta. La cantera sí, esa palabra que tantas veces utilizamos. Y ayer la de Zubieta, se hizo un poco más grande en San Mamés, tanto que estoy seguro que si a algunos jugadores del Athletic no les dolió tanto la derrota de ayer, esos fueron Iñigo Martínez y Yuri, productos al fin y al cabo de esa cantera realista de la que salieron.

Las notas

Lo mejor.
En unas circunstancias muy complicadas, los blanquiazules dan un golpe encima de la mesa
Lo peor.
El Athletic se mostró con excesiva dureza en la primera parte, con faltas fuera de lugar
El dato
La cantera de Zubieta se reivindica en un derbi de claro color blanquiazul
La clave
La Real marcó en momentos determinantes, con dos goles en claros penaltis

Día grande para la Real, por tanto, en un momento importantísimo y en el mejor escenario posible, para dar ese golpe en la mesa que se pedía. Incluso los chavales supieron manejar los tiempos del encuentro, algo de lo que muchas veces hemos adolecido. Y como ejemplo, la jugada del clarísimo penalti de Iñigo Martínez, que llega tarde al balón. Medio equipo realista corrió hacia el árbitro para protestar, cosa que pocas veces hemos visto. Y menos mal que estaba el VAR para impartir justicia.

Ojalá que el triunfo de ayer sirva para cambiar la suerte definitivamente, porque incluso la mala fortuna se cebó con los realistas con ese gol de Muniain después de dos rechaces, justo tras el primer gol de Mikel Oyarzabal.

Pero la Real dio un paso más en la segunda parte para superar definitivamente a un Athletic que, como se esperaba, se limitó a buscar los centros laterales. Y marcó los goles -el segundo penalti todavía es un poco más claro- en momentos determinantes, gracias a la sangre fría de Mikel Oyarzabal. La imagen del nuevo '10' blanquiazul mostrando el escudo de la Real en San Mamés después de hacerle dos goles, resume muy bien lo que fue el partido para el equipo, para los jugadores, para el entrenador y para la afición realista. ¡Qué grande, Mikel!

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