Esta Real también espera a Zurutuza

Celebración. Zubeldia, Juanmi, Zurutuza, autor del segundo gol, Theo, Oyarzabal y Januzaj se felicitan./Arizmendi
Celebración. Zubeldia, Juanmi, Zurutuza, autor del segundo gol, Theo, Oyarzabal y Januzaj se felicitan. / Arizmendi
IMANOL TROYANO

Por fin. La Real Sociedad consiguió ayer la primera victoria de la temporada en casa, en el nuevo Anoeta sin pistas, y además lo hizo siendo superior a su rival. Aunque tocase sufrir en la recta final, los realistas dieron continuidad al juego ofrecido en el último encuentro en casa ante el Sevilla. Jugando de aquella manera era cuestión de tiempo que los de Garitano celebrasen de una vez por todas los tres puntos con su afición. Los partidos contra el Rayo Vallecano, Valencia y Girona son pasado.

Recuperó la sonrisa la Real en casa, a la vez que resurgía la figura de David Zurutuza. El centrocampista no había comenzado de la mejor de las maneras la temporada en la que finaliza contrato, y pese a que en la anterior jornada frente al Levante mostró signos de recuperación, no fue hasta ayer cuando volvió a recobrar su mejor versión. A falta de Illarramendi por sanción, Garitano apostó por el '17' como pareja de Zubeldia en el centro del campo. No le pudo salir mejor la jugada. El de Rochefort, en una posición más acorde a sus posibilidades, con libertad de movimientos, controló a su antojo la zona ancha del terreno de juego.

Zurutuza, con el brazalete de capitán en el brazo, tirando de galones y veteranía, puso la pausa y el sentido al juego blanquiazul. Movió al equipo y cambió la orientación del balón sin precipitación. La ansiedad que estaba instalada en Anoeta desapareció en gran medida gracias a su labor. Incluso participó en la fiesta goleadora tras anotar el segundo tanto de la noche. Fiel a su estilo de llegar al área rival desde la segunda línea, sin que la defensa contraria lo espere, el canterano cabeceó a las redes un envío preciso de Januzaj. El centro era tan bueno que no hacía falta apenas ni dirigir el remate. Siete minutos más tarde volvería a protagonizar una acción similar, pero esta vez su cabezazo se estrelló en el larguero.

Una victoria de capitanes

Tanto influyó su actuación en el juego que, tras ser sustituido poco antes del minuto 80, la Real fue otra. Ayer Zurutuza no solo portó de manera simbólica el brazalete, fue el verdadero capitán que guió al equipo para conseguir la primera victoria en Anoeta. A sus 32 años, el pelirrojo volvió a demostrar que aún le queda fútbol en sus piernas. La Real lo necesita, más aún en una temporada en la que el vestuario ha quedado huérfano de verdaderos referentes.

Fue especial verle dar el testigo de capitán a Oyarzabal, otro que ayer completó un gran partido y que abrió el marcador. Fue la escena más representativa de lo que es la Real a día de hoy. La primera victoria en un Anoeta sin pistas llevó el sello de los capitanes. Los del pasado, presente y futuro del club.

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