Real Sociedad. ¿Ejemplo a seguir? ¿Qué ejemplo?

Real Sociedad. ¿Ejemplo a seguir? ¿Qué ejemplo?
Jose Mari López
Pedro Soroeta
PEDRO SOROETA

Suele ocurrir cada temporada que un equipo de los que no se esperan se meta en la parte alta de la clasificación. Se habla entonces de equipo revelación, de la sorpresa de un campeonato en el que estas cada vez escasean más. Este año, sin embargo, hay dos, Alavés y Getafe, que a falta de solo doce jornadas pelean no ya por entrar en Europa, sino por colarse nada menos que en la Liga de Campeones. Alaveses y madrileños han demostrado que saben perfectamente lo que tienen que hacer y han conseguido lo más importante en una competición de 38 partidos, que no es otra cosa que la regularidad. Los dos empezaron con el objetivo de lograr la salvación, pero a falta de tres meses para que termine la Liga miran no ya de reojo sino abiertamente a Europa. Cada uno con un estilo bien diferente, pero con una gran personalidad en el campo.

Pero no les quiero hablar de Alavés y Getafe, porque lo que nos interesa siempre aquí es la Real. El equipo realista no está consiguiendo esa regularidad necesaria para estar arriba y son ya muchas semanas las que lleva a solo un partido, tres puntos, de asaltar la sexta posición. Los primeros meses de campeonato han lastrado la temporada hasta el punto de que la buena racha de Imanol no le ha servido para meterse arriba.

Seguramente por ello, ya he escuchado varias veces que la Real se debía mirar en el espejo del Alavés. O incluso del Getafe. Hay gente que pone a estos dos equipos como ejemplo a seguir por la Real. Es evidente que se trata de un análisis totalmente ventajista, sin el menor fundamento y que, por lo menos para mí, no tiene el menor valor.

Compararse cada temporada con el equipo revelación es un ejercicio completamente inútil. Y no es que no me guste comparar a la Real con nadie, que no me gusta nada, sino que al final son palabras huecas. Y me explico.

Esto de elogiar al equipo que puntualmente hace una buena temporada está muy bien, pero la historia no se escribe en un año, ni en dos, sino en décadas y décadas. Y en lo que hay que fijarse es en la trayectoria de cada uno.

Tenerife, Sporting...

Recuerdo que hace ya hace unos cuantos años se puso como ejemplo de la Real al Tenerife, cuando el equipo canario se metió en Europa. Les hablo de la temporada 1996-97. El Tenerife jugó la llamada entonces Copa de la UEFA, alcanzando nada menos que las semifinales. Esta claro entonces. El Tenerife era el ejemplo a seguir... Y se decía abiertamente. Claro que cuando solo tres años el equipo tinerfeño bajó a Segunda, nadie le comparó con la Real. Y cuando años después bajó a Segunda B, mucho menos. El ejemplo a seguir estaba al borde de la desaparición y hoy en día deambula por Segunda sin un objetivo ni proyecto claro.

Lo mismo sucedió con el Sporting de Gijón, un club por el que siempre he mostrado especial admiración, pero que después de una etapa muy buena en Primera entre 1978 y 1998 cayó al pozo de Segunda, en donde, para su desgracia, se ha consolidado, con esporádicas a apariciones en Primera en los últimos años.

Puedo cansarme de hablar de equipos que se pusieron como ejemplo a seguir por la Real, cuando la realidad es que todos ellos seguro que cambian su situación actual por la del club de Anoeta con los ojos cerrados. Por no hablarles de clubes históricos de Primera, con poblaciones mucho mayores que la nuestra, que están perdidos por Segunda división o incluso más abajo. Zaragoza, Salamanca Hércules, Murcia... ¿Dónde está el Dépor, en su día 'Súperdepor?

Y es que no. No hay ejemplos a seguir por la Real. Hay un camino que recorrer, un proyecto claro y más sólido que nunca que es en el que debe profundizar el club de Anoeta, con independencia de si está el octavo o el sexto en la clasificación. Aplaudo, claro que sí, la temporada que están firmando Alavés y Getafe, pero nada más. Ni ejemplo a seguir ni, por supuesto, me cambio por su suerte ni la de ningún otro equipo que un año está arriba y alguno más tarde desaparece de la élite de nuestro fútbol, a veces para siempre.

La Real es el octavo equipo en la clasificación histórica de nuestro fútbol y su estatus está muy por encima de la clasificación puntual de un año. No tiene un espejo en el que mirarse, sino continuar el trabajo que hace en con su cantera y reforzar las posiciones que necesita. Ahora mismo aparecen en el horizonte algunos nombres que ilusionan, como los de Barrenetxea, Roberto López, Sola y Aihen, por citar a los últimos que a pesar de ser en su mayoría juveniles ya han debutado en el primer equipo. Esa es la Real. Un club estable ahora mismo en la categoría, tanto deportiva como económicamente, con una masa social en crecimiento y con un nuevo campo que seguro termina por darle puntos. No hay ningún ejemplo a seguir. Nuestro sitio está claro y en el fondo debe servir para llenar de orgullo a sus aficionados. Miren cómo está el fútbol gallego, el asturiano, el cántabro, el alicantino, el salmantino... Y concluyamos que, con independencia de una victoria, un empate o una derrota, qué bien está la Real.