Próximo destino, el Betis de Quique Setién

Próximo destino, el Betis de Quique Setién
ALBERTO LÓPEZ

Por fin llegó la primera victoria de este curso en Anoeta. Garitano decidió con el sistema que más le gusta (1-4-4-2) sacar un equipo muy ofensivo para este partido como local. Gente con un espíritu muy de querer tener balón y atacar. Además fueron capaces de entender perfectamente lo que pedía el partido y consiguieron robar y contraatacar sin estar demasiado expuestos, que a veces es el problema que puedes tener por juntar a mucha gente con vocación ofensiva.

Esta victoria estuvo cimentada en una primera hora en la cual la Real sacó provecho de una posesión de balón estéril y con poca mordiente por parte del Celta. Los blanquiazules fueron capaces de robar muy cerca del área contraria y crear ocasiones de gol. Ejemplo claro es el gol de Mikel en el minuto 36, pero hubo situaciones de peligro similares como un balón al poste de Januzaj en el segundo minuto o un par de ocasiones de Juanmi. A Willian José le faltó algo más durante el partido. Quizá está siendo el hombre al que más le está costando adaptarse a las nuevas ideas de Garitano. El propio técnico bergararra terminó echando fuego por su boca cuando el brasileño no acompañó en una jugada a Juanmi, que tras un rechace consiguió poner el esférico de nuevo en el área. El '12' realista se quedó anclado en la media luna y no llegó al envió de Juanmi.

El inicio de la segunda parte no podía ser mejor. Centro de Januzaj y gol de Zuru llegando desde segunda linea. Como era previsible, el Celta realizó cambios y fue a por el empate. Y claro, tocó sufrir en los últimos diez minutos. En un error de Theo, más motivado a la hora de atacar que de defender, permitió el centro de Brais y el remate inapelable de Maxi. Nada tuvo que hacer Moyá, que está cuajando un primer tercio de Liga más que notable.

Destacar sobre todo la recuperación de Oyarzabal, Januzaj y Zurutuza. Fueron los tres mejores jugadores del partido y los que hicieron jugar a la Real en la noche de ayer en el nuevo estadio de Anoeta. Entendieron mejor que nadie el partido y también entretuvieron a la afición txuri-urdin. Con rápidas transiciones dejaron en agua de borrajas al nuevo Celta de Miguel Cardoso, aunque de no haber sido por el resbalón de Iago Aspas al comienzo del encuentro, el devenir del mismo bien podía haber sido diferente.

De ahí hasta el final el equipo pasó por unos nervios finales que a punto estuvieron de acabar en tragedia con ese gol de Maxi Gómez, pero el marcador no se movió más. Merecida victoria de la Real y ya en la octava plaza. A disfrutarla.

Ahora toca ir a Sevilla para medirse al Betis, equipo que disputa la Europa League y que pondrá las cosas muy difíciles a los realistas. Será un choque de entrenadores. Setién deja más libertad a sus jugadores mientras que Garitano quiere unos jugadores más centrados y juntos. Si la Real consigue un nuevo triunfo en el Villamarín, será la tercera victoria consecutiva y el equipo se enganchará a la zona noble de la tabla.

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