La procesión va por dentro

Gorka Larrea
GORKA LARREA

Son las 4.15pm. Cambiamos la siesta por la fiesta. Fiesta del fútbol guipuzcoano. Real- Eibar, un derbi cimentado sobre el respeto, el esfuerzo y la admiración. Con sello Eusko Label y denominación de origen. Anoeta lo celebraba con ambiente joven y festivalero con espíritu Coachella, donde los dos equipos se presentaban sin varios de sus cabezas de cartel. El césped lucía impecable para la ocasión, como el hoyo 18 del Masters de Augusta.

Saca la Real de centro, pase largo, disputa y gol. 1-0 a los doce segundos. Un gol sin preliminares. 'Llegar y besar el Santo'. Arranque soñado de partido y de Semana Santa. La procesión del Eibar iba por dentro.

Al máximo esfuerzo físico se le llama intensidad; al máximo esfuerzo psicológico, concentración. Se ha de tener de las dos para combatir contra este Eibar tan batallador y estratégicamente comandado por Mendilibar. El equipo armero juega de memoria y tiene muy interiorizados sus automatismos. Es un equipo de armas tomar, nunca mejor dicho. Se defienden con todo su ejército presionando y adelantando la línea defensiva hasta atrincherar al rival en su campo para reducir al máximo el espacio.

La presión justamente es lo que convierte el carbón en diamante. Para ello se requiere sincronización de ballet ruso. Asumen su 'riesgo' y eso que jugaron sin Asier. Pero no olviden que arriesgarse muchas veces es lo más seguro.

La Real adaptó su estilo combinativo a uno más directo, tratando de ganar los balones divididos para intentar lanzar misiles teledirigidos a la espalda de la defensa rival. Defensivamente procuró mostrarse sólida, contundente y sin fisuras, como las esculturas de Eduardo Chillida que descansan en Chillida-Leku. La pena es que muchas veces la disciplina, si no deja espacio a tu libertad, pierde su condición de virtud. La Real no estuvo cómoda en ese papel y el Eibar igualó merecidamente el encuentro tras estrellarse doblemente contra el poste. Es un equipo muy 'centrado', precisamente porque es el que más 'centra' de la liga.

Jordán, honrando con su nombre al mítico Michael, hizo un partido descomunal, embocando un libre directo merecedor de la Chaqueta Verde.

Propongo que lo recorrido por los jugadores de ambos equipos ayer en Anoeta lo convaliden por kilómetros de la Korrika en favor del euskera y de nuestro fútbol: Gure derbia, urte askotarako!