Real Sociedad

Un portero metódico, supersticioso y que es «bastante exigente consigo mismo»

Remiro admite que acostumbra a visionar los partidos con sentido autocrítico: «A lo largo de la semana, lo veo entero dos veces»

A. V.CASCANTE.

«Me pone nervioso que estés tan tranquilo en el campo». Ésta es una de las frases que más escucha Álex Remiro de sus conocidos. El portero navarro lo tiene claro. Cree que esa calma con la que vive los partidos es una gran cualidad. Es algo que traslada a los espectadores y sus compañeros, que lo agradecen en los momentos más comprometidos de los encuentros. «Soy un portero tranquilo. Los de fuera me dicen que les pone nervioso que sea tan tranquilo. Eso es una virtud y eso a los porteros nos da un plus», confiesa Remiro, en una de sus últimas entrevistas en El Correo, cuando se le pregunta por alguna de sus virtudes. El portero, de 1,91 metros, admite que no trabaja de ninguna forma esa aparente tranquilidad que ofrece cuando está bajo palos -«eso va dentro de cada uno. Es personal, como los rituales», dice-. Lo que sí admite es que tiene muchas manías: «Intento no pisar ninguna línea del campo antes de empezar, entro al área con el pie derecho y rezo antes de los partidos, no porque sea muy cristiano sino para acordarme de la gente que ya no está y porque me sirve de concentración».

Remiro confiesa que también tiene defectos y que «tras un buen partido me voy enfadado muchas veces por no haber hecho casi todo bien». Dice que le pasa eso porque es «perfeccionista». Acostumbra a visionar con sentido autocrítico sus partidos. «Soy bastante exigente conmigo mismo cuando a veces no debería serlo. Ese igual es un punto débil, que me como la cabeza. La gente te dice 'qué gran partido', pero yo sé que hay una jugada en la que no he salido antes o debía despejar de otra forma. Me quedo pensando en las decisiones que no he tomado todo lo bien que querría. Ver los partidos me ayuda a corregir errores. Al día siguiente lo veo entero para analizarlo. A lo largo de una semana lo veo un par de veces».

Es un «portero moderno», según dicen técnicos en Lezama. No hay en el Athletic nadie que juegue igual con los pies, algo esencial en la Real en su modelo de sacar el balón desde atrás, y que a la vez sea «tan rápido bajo palos». Y recuerdan una jugada concreta en el Athletic, con Berizzo en el banquillo, en pretemporada, para corroborar ese arte con los pies. En un momento en el que los defensas rojiblancos no eran capaces de sacar el balón ante la presión del rival, miraron atrás y encontraron a Remiro, que colocó la pelota en los pies de un centrocampista con un toque perfecto. «Tuvo la valentía de jugar un pase interior en una jugada en la construcción de salida que no podíamos lograr», dijo el técnico satisfecho.