De poder ser expulsado a decidir el partido

Amets Aguayo
AMETS AGUAYO

La afición le tiene cada vez más ganas al Barcelona, pero habrá que seguir esperando. La Real hizo una primera hora de juego muy buena, pero la efectividad de los blaugranas propició un doble golpe que hundió moralmente a los txuri-urdin.

La cara del equipo en la media hora final fue una muy distinta a la del comienzo. La presión tras el saque inicial fue excelente, muy enérgica. Parecía que los jugadores querían responder al ambiente caliente que el Reale Arena creó durante los minutos previos a que el reloj marcara las diez de la noche. Fue tan impetuosa (la presión), que quizás se pasaron un poco de frenada con el error de Aritz. Quiso irse demasiado lejos, perdió la posesión y Lewandowski concluyó de forma magistral el contraataque, demostrando lo gran delantero que es. No fue el comienzo que esperábamos y la mayor dificultad residía en ser capaces de volver al partido después de un golpe como el que es encajar un gol sin que se cumpliera ni siquiera el primer minuto.

Sin embargo, esa misma presión que terminó en el 0-1, fue también la que le permitió a la Real robar el balón y empezar la jugada del empate. Kubo y Silva lograron encerrar a De Jong en el centro del campo para que el balón terminara en los pies de Isak. Seguramente que el disparo tocara en Eric García ayudó a que la parábola fuera tan alta, pero lo importante es que los de Imanol consiguieron reponerse en muy pocos minutos para, esta vez sí, volver a empezar el partido como si fuera el minuto cero.

La defensa estuvo nerviosa, pero a medida que se asentaron sobre el césped la Real cogió poso y se mostró muy competitiva. Me llamó muchísimo la atención que el codazo de Dembélé a Aihen pasara inadvertido. Apenas se le dio importancia y era roja. Y clara además. Quedarse con un jugador más sobre el campo hubiese cambiado el guion del encuentro por completo, pero sin poder remediarlo y con el francés cambiado de banda en la segunda parte, hizo mucho daño hasta el punto de decidir el partido junto a las aportaciones de Fati y Lewandowski.

Con el 1-3 vi al equipo moralmente muy bajo y no pudieron darle la vuelta a la situación, al contrario que como sí lo hizo en la primera parte. De todos modos, la Real fue muy competitiva contra un gran Barcelona la primera parte y el inicio de la segunda. Silva me tiene maravillado y ya sabemos que cuando el canario está entonado, todo funciona alrededor. Ve pases que el resto no vemos.

El año pasado también se perdió en los primeros compases del campeonato contra el Barça y después todo fue hacia arriba. Esperemos que se repita este curso.