Anoeta

Díaz de Cerio: «Se van a poder celebrar de nuevo los goles cara a cara con los aficionados»

Iñigo Díaz de Cerio posa en la que será su ubicación como socio en el nuevo Anoeta./P. MARTÍNEZ
Iñigo Díaz de Cerio posa en la que será su ubicación como socio en el nuevo Anoeta. / P. MARTÍNEZ

El exdelantero de la Real considera que la remodelación «era necesaria» y un «clamor popular»

Raúl Melero
RAÚL MELEROSAN SEBASTIÁN.

«Se pedía a gritos que el fútbol hay que verlo de cerca y Anoeta se estaba quedando un poco obsoleto». Nuevamente una frase resume el que puede ser el sentir del aficionado y seguidor realista a una semana de que el nuevo Anoeta vea la luz. La reflexión es de Iñigo Díaz de Cerio (Donostia, 1984). Cuatro temporadas en la Real y máximo goleador del periplo blanquiazul en Segunda. «Era una demanda popular y un clamor», argumenta el exariete donostiarra. Y tiene una base cognitiva para afirmarlo. «El fútbol moderno ya no se entiende con la pista. ¿Cuántos campos quedan con pistas? Casi todos han ido adecuándose a la nueva era».

De Cerio mira con detalle y va preguntando cosas a los operarios en la visita que hace con DV al estadio. «Va a quedar increíble», augura. «Todo el mundo pedía a gritos el cambio y por eso la gente tiene esa sensación de ilusión».

Durante el paseo, toca acercarse a la que va a ser la nueva localidad para De Cerio y sus familiares. «Es allí, en la tribuna baja, más o menos fila doce», indica. Se queda impresionado de lo bien que se ve el campo. «Una gozada. Llevo muchísimos años de socio y va a ser un cambio para todo el mundo».

«El fútbol moderno ya no se entiende con pistas de atletismo. Anoeta estaba obsoleto»

El exrealista explica de una manera tan sencilla como clara lo que va a suponer para el futbolista jugar en el remozado estadio amaratarra. «Al meter un gol, lo querías celebrar con la Peña Mujika pero no veías las caras de la gente. Ibas hacia allí, veías que estaban contentos pero no les veías la cara. Ahora, para el jugador, va a ser totalmente diferente. Se volverán a poder celebrar los goles cara a cara con los aficionados», aplaude.

«Se escaparán pocos puntos»

Cuando salen a colación nombres de estadios, De Cerio nombra un par. «El Bernabéu y Mestalla. Por lo verticales que son. Sobre todo en Madrid, un partido por la noche, con todos los focos encendidos, miras hacia arriba y es algo increíble». Pasando a campos de un tamaño menor, el donostiarra se acuerda de White Hart Lane, feudo del Tottenham. «Jugamos con la Real y era precioso». También le impresionó el del Olympiacos. «No por lo bonito que fuera, sino por el ambiente y ruido que había. De ahí se escapan pocos puntos al año. Ojalá pase lo mismo en Anoeta».

A Iñigo Díaz de Cerio le tocó vivir los años difíciles. Oscuros, como le gusta decir a él. «Las lágrimas del descenso en Mestalla... Eso no se me olvidará nunca». Por lo menos tiene el honor de haber sido el máximo goleador del equipo en aquel periplo, para muchos interminable, de tres temporadas en Segunda División. «Que sea por muchos años, ¿eh?», exclama con rotundidad. «Eso significa que la Real está haciendo bien las cosas». Además, subraya que «venir un lunes por la noche se podía hacer complicado. Ahora, con la atmósfera que se va a crear, será más apetecible venir al campo».

«Los lunes costaba acudir a Anoeta pero ahora, con el ambiente que se creará, va a apetecer más venir»

Como no podía ser de otra forma, en la conversación sale a colación su marcha al Athletic. De Cerio habla con naturalidad de su fichaje y lo que supuso. «El club estaba en Segunda, a priori el futuro pintaba peor, con impagos, y tomé una decisión de la que no me arrepiento». Eso sí, es tajante: «Soy de la Real, me siento de la Real y soy socio de la Real desde hace muchísimo tiempo. Profesionalmente tuve que tomar una decisión en su momento y tiré hacia delante».

Preguntado por si hay distintas formas, más o menos convulsas, de cambiar Zubieta por Lezama, el donostiarra lo tiene claro. «En su día sí me dieron palos. Soy sincero. Ayudó a suvizar el tema que no me fuera bien deportivamente. Y no pasa nada. Lo asumo, así es la vida. Si llego a meter 400 goles con el Athletic, las cosas se habrían visto distintas». De Cerio habla sin corsé, de hecho, hasta bromea con un tema que en su momento reconoce que fue duro para él y su entorno. «Te voy a decir una cosa: Yo me fui al Athletic y a la Real le empezó a ir muy bien. Así que les hice un favor», cuenta entre risas.

El exfutbolista donostiarra tuvo una importantísima lesión al romperse la tibia y el peroné con 24 años. «Quizá en mi mejor momento», dice. Dos porteros: Zigor, al donostiarra y Keylor Navas, a Agirretxe, cercenaron las carreras de ambos delanteros, aunque De Cerio siguió unos años más en otros equipos. «Quizá a la gente le extrañe pero guardo una enorme amistad con Imanol. De hecho, el jueves comí con él». Agirretxe hará el saque de honor el próximo sábado. «Se merece marcar el primer gol del nuevo Anoeta cuando haga el saque de honor. Imanol encarna unos valores que son fundamentales en un club como en la Real. Y lo digo yo que me fui al Athletic».

Como vaticina De Cerio, si hay gol txuri-urdin, el autor podrá mirar a los ojos de los aficionados.

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