Borrar
Llegada del autobús del PSG al hotel Monte Igueldo, con las atracciones en primer plano. ESTRADA
Los caprichos y anécdotas que deja el PSG tras su paso por San Sebastián
Real Sociedad

Los caprichos y anécdotas que deja el PSG tras su paso por San Sebastián

La estancia del equipo en el Hotel Monte Igueldo ha obligado a hacer un esfuerzo en este establecimiento pero deja buen recuerdo entre los empleados y anécdotas que hacen terrenales a las estrellas

Álvaro Vicente

San Sebastián

Necesitas ser suscriptor para acceder a esta funcionalidad.

Jueves, 7 de marzo 2024

Necesitas ser suscriptor para acceder a esta funcionalidad.

Compartir

«Ha sido exigente y reconfortante a la vez porque la expedición del PSG ha dejado la ciudad con una sonrisa de oreja a oreja». En el hotel Mercure San Sebastián Monte Igueldo respiran aliviados después de cuatro días intensos de trabajo para conseguir que los jugadores, técnicos y demás empleados del PSG se sintieran como en casa. En el hotel están habituados a cumplir las exigencias de huespedes y grupos a lo largo del año –el Madrid es uno de los equipos que elige el hotel– pero sí admiten que el reto en esta ocasión ha llevado a redoblar esfuerzos.

Las primeras conversaciones arrancaron en diciembre, nada más conocerse el cruce. Una delegación del PSG recorrió diferentes hoteles de San Sebastián y acabaron inclinándose por el cuatro estrellas desde el que se tiene la mejor panorámica del marco incomparable. Algo ayudó que Accor sea uno de los patrocinadores del PSG. La condición era que el hotel debía ser solo para ellos. Eso generaba un problema porque el establecimiento hotelero ya tenía reservas para estas fechas, pero, tras conversaciones con unos y otros, se pudo conseguir: el hotel se cerraría y los jugadores podrían moverse en la tranquilidad que ofrecen las terrazas y dependencias.

El sprint final arrancó el pasado domingo por la tarde cuando dejaron sus habitaciones los últimos clientes alojados de fin de semana. En un tiempo récord el hotel se vistió para recibir al PSG. Hubo que vaciar algunas habitaciones para la legión de fisioterapeutas y despejar otras para crear una amplia sala de reuniones. Es lo poco que hubo que cambiar. Las habitaciones destinadas a Mbappé y compañía no se tocaron. Las mismas que cualquiera que se aloja en el hotel.

Una delegación del PSG supervisó ya el hotel en diciembre, nada más realizarse el sorteo

Lo que sí cambió fue el menú. Habituados como están en el hotel a ofrecer a los equipos el menú de deportista de arroz, pasta y pollo, los delegados del PSG hicieron una petición expresa para la noche del lunes, después del entrenamiento en Anoeta: querían una degustación de pintxos y jamón ibérico. Así se hizo. Entre otras viandas encima de la mesa hubo gildas, tortilla de patata, txangurro, cucharita de bogavante... Quedaron encantados. El parque de atracciones, por cierto, ni lo tocaron. Estaba cerrado.

Halagos a la afición de la Real

El martes, día de partido, ya fue distinto. «Estaban más nerviosos», apuntan desde el hotel, y el menú ya fue el habitual para deportistas. Pero hubo un detalle que dejó descolocados a los trabajadores del hotel. Una furgoneta a la que no se esperaba pidió permiso para acceder al cinturón que controlaba la Ertzaintza y doce personas del equipo de seguridad que acompañó al PSG en todo momento. Eran los trajes que iban a vestir los jugadores para desplazarse en autobús desde el hotel al estadio. No eran de una marca cualquiera. El PSG viste de Dior. El club de los petrodólares unido a la firma francesa por excelencia. A cada jugador se le dejó su traje en la habitación.

Lo que ocurrió después en Anoeta ya lo conocen. El PSG voló a París desde Foronda después del partido pero todavía empleados del club pernoctaron en San Sebastián. «Se marcharon sorprendidos por el excelente comportamiento de la afición de la Real», desvelan desde el hotel.

Y ha sido recíproco porque Luis Enrique se ha mostrado «encantador» lejos del personaje que aparece delante de los micrófonos igual que cuando Mourinho se alojaba en el hotel en tiempos del Real Madrid. «Aquel también era educadísimo», cuentan.

No pregunten si el PSG obsequió a los empleados con algún detalle.

Publicidad

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios