Abrazos entre Zubimendi y Le Normand,y Remiro y Pacheco, mientras Brais se agacha y Merino está en el suelo trasel pitido final ayer en Elche. / ACERO

Abrazos entre Zubimendi y Le Normand,y Remiro y Pacheco, mientras Brais se agacha y Merino está en el suelo trasel pitido final ayer en Elche. / ACERO

Real Sociedad No pierde las buenas costumbres

Balsámica. La Real cierra una semana movida con una victoria con gol de Brais que debió ser más amplia tras una notable primera parte

MIGUEL GONZÁLEZ ELCHE.

La Real es mucho más que Isak. La marcha del sueco al Newcastle condicionó mediáticamente una semana que arrancó con la resaca de la goleada ante el Barcelona pero volvió el fútbol y regresaron las victorias. Le faltó lo de siempre, definir antes para no tener que sufrir hasta última hora con un marcador ajustado, pero solo sacó un gol de ventaja de media hora fantástica en la primera parte con un penalti desperdiciado por Merino que metió al Elche en el partido. Si no, la cosa habría quedado vista para sentencia en el minuto 30.

Con el aspecto emocional que rodeaba al partido por el adiós de Isak merodeando en el ambiente, la Real apeló a su receta de siempre: presión adelantada y rapidez combinativa en la zona ancha. Ya se veía que esta temporada los goles iban a llegar desde la segunda línea y al de Kubo en Cádiz se une ahora el de Brais en Elche, ambos atacando el espacio desde atrás.

En el aspecto defensivo tampoco hubo fisura alguna, más allá de varios disparos desde lejos de Collado y otro de Raúl Guti que no representaron problemas para Remiro. Así que cuando el aire no dio para más y a las piernas les faltó oxígeno, la Real tiró de oficio y experiencia para lograr que en el último cuarto de hora no pasara nada y los tres puntos se fuesen a Gipuzkoa. No están mal las dos victorias que lleva en el casillero en tres jornadas teniendo en cuenta que dos partidos han sido fuera y que ha sido el Barcelona el que ha pasado por el Reale Arena.

La Real impuso su centro del campo en la primera mitad y así llegó el gol en una jugada entre Zubimendi y Brais

Tú me persigues, yo te saco. Imanol no realizó grandes cambios en el once más allá de meter a Gorosabel en el lateral derecho por Aritz y cubrir el hueco de Isak arriba con Cho. La Real cuajó una primera parte brillante en juego combinativo que le permitió llegar en ventaja al descanso y que Remiro fuese un espectador más en ese periodo. El Elche, dispuesto en 1-4-4-2, colocó a Mascarell en individual sobre Silva y a Gumbau vigilando a Brais. Aunque Collado, en la derecha, trataba de ayudar por dentro, el caso es que Merino y Zubimendi jugaban al gato y al ratón con los rivales de su zona porque siempre quedaba uno de los dos libre. Si el navarro caía a organizar, era el donostiarra el liberado y si no, ambos adoptaban sus roles naturales.

0 Elche

Palacios (Lirola, m.46), Raúl Guti (Gumbau, m.46), Milla (Roger, m.60), Boyé (Ponce, m.60) y Quina (Mascarell, m.77).

1 Real Sociedad

Aritz (Zubeldia, m.60), Karrikaburu (Cho,m.60), Illarramendi (Silva, m.77), Barrenetxea (Kubo, m.77) y Pacheco (Gorosabel, m.87).

  • Goles: 0-1 min. 20: gran jugada combinativa de la Real en la que, tras arrastre de Silva a Mascarell y de Kubo a Mojica, Zubimendi mete un pase en profundidad a Brais para que defina ante Badía.

  • Árbitro: Iglesias Villanueva del colegio gallego, asistido por Bueno Mateo y Cerezo Perfenof. Amonestó a Gumbau, Morente y Mojica del Elche y a Merino, Zubeldia y Karrikaburu por parte de la Real.

  • Incidencias: 22.656 espectadores en el Martínez Valero. Más de 30 grados de temperatura. Amplia representación de aficionados realistas en las gradas que se dejaron sentir con sus gritos de ánimo.

La jugada del 0-1 demostró cómo combatir esa defensa ilicitana cuando tienes jugadores inteligentes. En iniciación, Zubimendi salió con el balón conducido y por delante de él se produjeron dos movimientos fantásticos: Silva arrastró a Mascarell y Kubo sacó de zona a Mojica. Eso permitió que el tercer hombre, Brais, rompiese a la espalda del central más alejado y se quedase solo ante Badía. Su calidad hizo el resto para alojar el gol en la red. Una jugada para poner en vídeo a los niños.

Los penaltis y Elche. El gol sentó como un mazazo al cuadro local que, además de perseguir sombras, empezaba a faltarle el aliento. Así que a la media hora, en otra maniobra similar en la que Kubo vuelve a llevarse de zona a Mojica, Merino dibuja el mismo pase que en la jugada del gol, pero esta vez hacia Cho. El francés entra en el área y es derribado por un Mojica que trató atropelladamente de recuperar su sitio. Sin un especialista desde los once metros, fue Merino el que asumió la responsabilidad pero se jugó un Panenka que Badía, clavado de pie, se la cogió con facilidad para sonrojo del navarro.

Cuando en la segunda parte el físico no dio para grandes recorridos, apeló a su solvencia defensiva en el área

Curiosamente el penalti sucedió en la misma portería en la que Isak vio en abril cómo otro se convertía en libre directo a favor del Elche por interrumpir su carrera cuando iba a ejecutarlo. Un capítulo de Expediente X se podría filmar con esas dos jugadas ocurridas en este campo.

Aprieta el Elche. Tras el descanso, Francisco quemó sus naves metiendo a Palacios en banda, Raúl Guti en el centro del campo por el amonestado Gumbau y a Père Milla y Lucas Boyé arriba. Remiro tuvo que responder a varios disparos de media distancia, uno de los cuales fue salvado en su rechace por Le Normand ante Roger Martí.

La Real aún tenía fuerzas para tratar de llegar al área contraria con la fórmula de siempre. Un pase de Brais a Silva le dejó solo ante Badía, pero no se atrevió a disparar. Y Karrikaburu también cruzó un remate nada más entrar al campo tras servicio de Merino. El reloj avanzaba y como el marcador no se movía, el Elche mantenía la esperanza de encontrarse con un gol en alguna acción aislada.

Imanol saca defensa de cinco. Pero no cayó esa breva porque el técnico oriotarra, consciente de que a sus hombres les fallaban las piernas, apostó por fortalecer la retaguardia pasando a defensa de cinco con Aritz, Zubimendi, Le Normand, Pacheco y Aihen atrás, Merino y Illarramendi en la zona ancha, Barrenetxea y Brais tapando las bandas y Karrikaburu dejándose el hígado en cada presión.

De esa manera los minutos finales se consumieron rápido sin que el Elche tuviera el menor resquicio de romper el dispositivo defensivo txuri-urdin. La Real sigue respondiendo ante rivales más débiles, algo nada sencillo, y esa solvencia le va a permitir estar arriba en la tabla, aunque aún tiene que retocar la plantilla en estos días de mercado para fortalecer su línea de ataque.