Se ha perdido el respeto

Álvaro Vicente
ÁLVARO VICENTE

Seis puntos de renta sobre el séptimo y a dos del quinto puesto que da acceso a la Europa League teniendo que pasar el Betis por Anoeta. La Real está en una posición inmejorable a ocho partidos del final. Lo que cambia un gol en el descuento. Hoy todo son alabanzas: que si la fuerza de la Real está en el grupo, que si no hay equipo que conceda menos ocasiones, que si presenta números de equipo campeón... Ni nos acordamos de la falta de puntería de nuestros delanteros. Las porterías a cero tapan cualquier debate. Doce porterías a cero en los quince partidos de Liga jugados en Anoeta dicen muchas cosas, todas buenas a favor de la Real. Seis goles es todo lo que ha encajado el equipo en casa. No hay otro en la Liga que se asome a esos registros.

Ahora bien, confesaré que la alegría no es plena porque otra vez hay quien ha querido restarle mérito a la Real por ganar con un penalti dudoso. Ya cansa. No hay respeto. Cualquiera se otorga la licencia de criticar una decisión arbitral. El problema nace de los propios protagonistas. Jugadores, entrenadores, presidentes y en los últimos tiempos hasta quienes manejan las redes sociales de los clubes. Por supuesto los periodistas (de bufanda). Sueño con el día en el que un club agradezca algo al colectivo arbitral o que los entrenadores sigan el ejemplo de Imanol, que respeta las decisiones.

Así que considero hasta normal que ante la crítica constante, muchas veces sin razón ninguna, los árbitros ya no saben ni a qué agarrarse. El VAR ha invadido la competencia del colegiado y ha provocado que éstos, aterrados, cambien el problema de sitio. Lo que antes se decidía en el campo, según el leal saber y entender del árbitro, ahora se decide a kilómetros de distancia. El problema no es ese. El problema es que no hay respeto a las decisiones que se toman y que el tramposo muchas veces tiene premio.