Real Sociedad

Esta peli de miedo no acabó mal

Carácter. Varios jugadores del Levante se encaran con Januzaj recriminándole que se había dejado caer en el área./alterphotos/dam
Carácter. Varios jugadores del Levante se encaran con Januzaj recriminándole que se había dejado caer en el área. / alterphotos/dam

Un partido, como una película, no es como empieza, sino como acaba, y al final este acabó siendo una pesadilla para el Levante

Imanol Troyano
IMANOL TROYANO

Garitano tenía un plan para ganar al Levante ayer en el Ciutat de Valencia. Ese plan saltó por los aires a los cuatro minutos de juego. Es el riesgo que se asume al idear un sistema que se fundamenta en no encajar. Recibes un gol en contra nada más empezar el partido y la charla teórica ofrecida minutos antes en el hotel, en el vestuario, se queda obsoleta. Hay que reinventarse. Y vaya sí lo hizo. El plan B funcionó.

No sorprendió que el entrenador de Bergara diera prioridad al sistema defensivo antes que al ofensivo, como viene siendo habitual en los partidos lejos de Anoeta. Esta vez introdujo un central extra en la zaga. El tanto de Chema demostró que una pieza más en el puzzle defensivo no es garantía de éxito. Garitano plantea una batalla contra el reloj cada vez que su equipo actúa a domicilio. Pero un gol en contra penaliza más con este sistema. Tanto, que lo invalida por completo. Así que Garitano hizo con su sistema inicial lo mismo que hubiera hecho con un folio lleno de garabatos y errores. Convertirlo en una bola con sus manos y tirarlo a la basura.

La segunda mitad no tuvo nada que ver con la primera. Era la única forma por la que los realistas podían arañar algo. Adiós a la defensa de cinco. Adiós a Gorosabel. La Real empezaba a dar señales de vida. La entrada de Zurutuza al centro del campo dio más presencia a los donostiarras en la zona ancha. Y la aparición de Juanmi sobre el verde diez minutos más tarde acabó por sacudir el árbol completamente. La Real dejó de tener los argumentos atrás para tenerlos delante.

Theo provoca el silencio

El partido fue una película de terror, con una trama en la que nada era lo que parecía. La historia hacía ver que los que vestían de azul y blanco eran las víctimas, pero no. El giro de guión lo originó Theo Hernández, siempre con más pinta de villano que de héroe, puso las tablas en el marcador al finalizar dentro del área una bonita jugada iniciada por él mismo y que había pasado por Januzaj y Oyarzabal. Era el minuto 73 y el francés provocó un silencio sepulcral en el Ciutat de Valencia. El silencio característico de los largometrajes de miedo que precede al susto. El que se llevó el Levante y del que nunca se pudo recuperar.

El filme podía haber acabado ahí, pero aún le quedaba metraje. Todavía tenían que dejar su sello nuevos antagonistas. Juanmi también tiene hechuras de malvado y la Real se aprovechó de ello. Como un ladrón que se mueve con sigilo entre las sombras sin que sea descubierto, así surgió entre los huecos de los defensores levantinistas para darle la vuelta al marcador. Eso sí, encontró un socio perfecto en Januzaj. El belga volvió a participar en una nueva jugada de gol. Cuando todo el mundo esperaba un centro por arriba, el '11' txuri-urdin dibujó un envío a ras de césped impresionante.

El final de la obra estuvo reservado para un actor sin maldad alguna, pero que no deja pasar cualquier ocasión para clavar su colmillo. Oyarzabal culminó la pesadilla del Levante con un toque elegante, sin mancharse de sangre. La Real fue el villano del cuento y como buen villano solo se divierte atacando. No todas las películas de terror acaban mal.

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