Real Sociedad

¿Qué le pasa a Oyarzabal?

Oyarzabal juega con un balón en presencia de Kevin durante un entrenamiento de la Real Sociedad en Zubieta./LUSA
Oyarzabal juega con un balón en presencia de Kevin durante un entrenamiento de la Real Sociedad en Zubieta. / LUSA

Esta temporada Oyarzabal solo ha marcado desde el punto de penalti y busca recuperar el brillo ofensivo que la pasada le llevó a anotar catorce goles en la Real Sociedad | «Quizá ha querido hacer más cosas de las que tenía que hacer, pero cuando se intenta por exceso, lo perdono», explica Garitano

Axel Guerra
AXEL GUERRASAN SEBASTIÁN.

¿Qué le ocurre a Oyarzabal? El jugador afilado, vertical y que todo lo hace con intención no brilla en este inicio de campaña de la Real Sociedad. Hasta el momento, se resiste a aparecer el duende del futbolista que juega sin adornos y ofrece soluciones concretas: velocidad, desborde, contundencia, pases, asistencias, goles y ataque. Lo que nunca falta es el compromiso con el grupo, el sacrificio y la entrega.

Mikel Oyarzabal (Eibar, 1997) comenzó la temporada como uno de los pilares sobre los que debía pivotar la Real Sociedad en el terreno de juego, uno de los estandartes del club y referente para la afición. No podía ser de otra manera, si se tiene en cuenta que se trata de un jugador que con apenas 21 años ya acumula más de cien partidos con la camiseta blanquiazul, luce el '10' que heredó de Xabi Prieto y en verano amplió su contrato hasta 2024, con una cláusula de rescisión de 75 millones de euros, que le situó entre los mejores pagados de la plantilla.

Sin embargo, cumplido el primer cuarto de LaLiga Mikel Oyarzabal no ha ofrecido su mejor versión. En los once partidos que ha disputado ha anotado dos goles, los que marcó desde el punto de penalti contra el Athletic en el derbi de San Mamés. La temporada pasada a estas mismas alturas, ya había anotado siete tantos (seis en LaLiga y uno en Europa League). Solo ha jugado cuatro partidos completos y en alguno, como contra el Valencia en Anoeta, se marchó visiblemente contrariado con su actuación. Más que de estadísticas se trata de sensaciones.

Los datos

11 tiros a gol.
Oyarzabal es junto a Bautista el txuri-urdin que más disparos realiza.
42 duelos defensivos
ha ganado el eibartarra esta campaña. Solo Theo (51), mejora este dato. Además, el eibarrés es el quinto realista que más balones recupera (35).

Indiscutible para Garitano, como para Eusebio e Imanol en las anteriores etapas, el eibartarra es el tercer jugador de la Real Sociedad que más minutos acumula en las piernas esta temporada (894). Solo le superan Zubeldia (1.050) y Aritz (976), que han participado en todos los partidos desde que comenzó la campaña. El delantero solo se perdió uno y por enfermedad. La visita al Atlético en el Wanda Metropolitano. A estos datos hay que añadir la participación del eibarrés y del azkoitiarra con la selección sub 21. Cuatro partidos y 319 minutos para el primero; dos encuentros y 180 minutos para el segundo.

Oyarzabal ha sido un comodín para el técnico blanquiazul, que condicionado por las bajas en forma de lesión y sanción que ha padecido el equipo, lo ha alineado en diferentes posiciones, casi siempre como centrocampista. En seis encuentros el eibartarra de la Real Sociedad comenzó como interior derecho, para jugar a pierna cambiada, y en otros cuatro lo hizo por la izquierda. En la última jornada ante el Sevilla en Anoeta, se colocó en el centro, por detrás de Willian José, una posición donde mejor puede explotar sus cualidades. Pero en todos ellos, lo hizo siempre muy lejos del área, lejos de su hábitat natural.

Incansable, solidario y generoso en el esfuerzo, el '10' txuri-urdin se ha prodigado en tareas defensivas, donde destaca por ser el quinto realista que más balones recupera (35). Le superan Illarramendi (83), Zubeldia (75), Aritz (50) y Pardo (40). Además, es el segundo que más duelos defensivos gana (42), solo por detrás de Theo (51).

Oyarzabal, segundo máximo goleador

A pesar del sacrifico físico y de su posición retrasada en el campo, Oyarzabal es uno de los jugadores de la Real Sociedad que más destaca en las estadísticas ofensivas del equipo. Junto a Bautista es el realista que más chuta a gol (11) y el segundo que más disparos coloca entre los tres palos (6), uno menos que Willian José. También es el que más regates intenta (29) y el que más logra realizar con éxito (13). Además, los dos goles que anotó en San Mamés, le sitúan como el segundo máximo goleador del equipo.

Todo ello, en un contexto en el que la Real Sociedad es el equipo que menos dispara de Primera (102 chuts, 11 menos que el Athletic, el segundo peor) y en cuatro de las últimas cinco jornadas no ha visto portería. También acumula tres partidos consecutivos en Anoeta sin marcar. Un problema global y no particular.

Así lo entiende Garitano, que en una reciente entrevista a DV señaló que «he hablado con él. A Mikel le ha sucedido algo similar en otras temporadas. Viene de haber debutado muy joven y en el inicio de la segunda temporada le ocurrió lo mismo al querer demostrar mucho en poco tiempo».

El técnico se refería a las campañas 14/15 y 15/16. Oyarzabal debutó en octubre de 2015 en el Ciutat de Valencia, el estadio que visita la Real el viernes para medirse al Levante (21.00 horas, Gol). Tenía 18 años y sustituyó a Vela en un choque que los de Moyes ganaron 0-4. A partir de entonces, el zurdo se hizo un hueco en el equipo y firmó seis goles en dieciséis encuentros. Pero la temporada siguiente, ya con dorsal del primer equipo, su acierto goleador menguó y solo anotó goles, dos en LaLiga -el primero en la jornada 34- y otros tantos en Copa.

Cuando el jugador se refiere a aquella experiencia, explica que «fue de la que más he aprendido, por mucho que en mi primera temporada hubiese marcado seis goles. Resultó un aprendizaje total y conocí muchas cosas nuevas en el fútbol. Esa otra cara amarga, tan desconocida, cuando las cosas no te salen bien».

Para el bergararra, Oyarzabal «refleja lo que debe ser la Real Sociedad, con una mentalidad de crecimiento terrible en el día a día para tratar de ser mejor. A partir de ahí, en la competición, habrá días en los que le salga bien y en otros no tanto. Es posible que haya querido hacer más cosas de las que tenía que hacer, pero cuando uno lo intenta por exceso, se lo perdono».

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