Oyarzabal y Merino juegan mañana ante Italia la semifinal de la Liga de Naciones

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT madrid.

España comenzó a preparar ayer su participación en la final a cuatro de la Liga de Naciones. Los 23 jugadores, entre ellos Oyarzabal y Merino, convocados por Luis Enrique llegaron por la mañana a Las Rozas y por la tarde completaron el primer y único entrenamiento antes de viajar hoy a Milán. Mañana, a las 20.45 horas, se medirán en San Siro a la flamante Italia de Roberto Mancini, vigente campeona de Europa y un rival temible para esta Roja llena de dudas. En el ambiente, flota la venganza de las semifinales del torneo continental. En caso de vencer a la Nazionale, el domingo afrontarán, también en la ciudad lombarda, otro duelo de altura con el ganador de la segunda semifinal que enfrentará a Bélgica y Francia.

La selección se presenta sacudida por una serie de contratiempos en forma de lesiones. Luis Enrique ya sabía de antemano que tendría que hacer encaje de bolillos en la delantera, donde el asturiano se ha visto privado de sus dos nueves de referencia: Gerard Moreno y Álvaro Morata. También están en el dique seco Dani Olmo y el emergente Abel Ruiz, lo que ha dejado al seleccionador con lo puesto arriba.

Pero el gijonés ha tenido además un trabajo frenético desde que ofreciese el pasado jueves la lista. De aquella se han caído de modo sucesivo Pedri, Marcos Llorente y Brais Méndez por diferentes percances sufridos en la última semana, que han sido sustituidos por Sergi Roberto y Bryan Gil.

El último título, en 2012

A Luis Enrique le toca oficiar como costurero de una selección que está a dos pasos de levantar un título, algo que no logra desde que en 2012 cerrarse, con la conquista de la Eurocopa en Kiev, el ciclo dorado que había iniciado cuatro años antes en Viena. Cierto es que la Liga de Naciones no tiene enjundia, pero tocar metal siempre apetece.

Aunque el verdadero objetivo del proceso de regeneración acometido desde la llegada de Luis Enrique es el Mundial de Catar del próximo año, cuya fase de clasificación está siendo muy comprometida para La Roja, seduce la posibilidad de vengar ante Italia la derrota en semifinales del Europeo.